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2020: Un año de bonanza para el socialismo

La ofensiva socialista se ha filtrado en todos los niveles de la vida cultural y política americana desde que comenzó los disturbios de BLM y Antifa en mayo

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2020 fue un año en el que el socialismo, en todas sus variantes, se acrecentó su alcance dentro de los círculos de poder en Estados Unidos. Esto ocurrió desde diferentes frentes y no necesariamente estaban sincronizados. Sin embargo, todos tenían el mismo enemigo común. Esto hizo que el objetivo, esos robustos centros de resistencia a la “larga marcha a través de las instituciones” del marxismo en la democracia americana, fuera el mismo.

El resultado de esta embestida está por verse. La elevación de la conciencia social en respuesta a los peligros presentados por estos desafíos sistémicos por una gran parte de la sociedad americana, es muy alentadora. Los momentos de crisis, a menudo en la experiencia histórica, sacan a relucir lo mejor de las personas. El año 2020 y la crisis de la República puede constituir una gran oportunidad.

El año comenzó con el virus chinacomunista y su invasión global. No queda ninguna duda de que este malvado tacaño vino del Instituto de Virología de Wuhan. La cuestión de si salió de las paredes de esa institución, por negligencia o por diseño, es una inquisición muda en este momento. El hecho de que este virus se transmutara misteriosamente de una epidemia a una fase de pandemia, sin afectar a ninguna de las provincias relevantes de China y que sin embargo lograra extenderse a Europa y al hemisferio occidental, tiene la huella de la guerra asimétrica del comunismo chino contra Occidente escrita por todas partes. Dice así: “HECHO EN CHINA”.

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“La ofensiva socialista se ha filtrado en todos los niveles de la vida cultural y política americana desde que comenzó los disturbios de BLM y Antifa en mayo”.

¿Por qué haría esto China Roja? Por muchas razones. La búsqueda de una respuesta factible nos obliga a precisar lo que es una guerra asimétrica. Comprender la naturaleza de la guerra no convencional arroja luz sobre todo esto. Los detalles de su formulación o la racionalización estratégica detrás de lo que ocurrió, está todavía dentro de los estrictos límites del Politburó y el Consejo de Estado del Partido Comunista de China. El daño que causó, sin embargo, no tiene paralelo. En adición al número de muertes civiles, el paro tajante de la economía americana y mundial fue una hazaña, que ni siquiera la URSS fue capaz de lograr. El virus de la China Comunista con la reacción estéril de la cómplice Organización Mundial de la Salud, círculos selectos de centros científicos y personas, y un gran segmento de líderes de gobiernos democráticos, aumentaron los males y los efectos secundarios del virus con su política.

En el caso de Estados Unidos, una vez superada la fase inicial de los cierres forzosos para facilitar el espacio dentro de las instalaciones médicas en todo el país y el intento novato de “aplanar la curva”, los gobernadores de los estados demócratas se apropiaron de un poder que transgredió su capacitación constitucional, en muchos casos, y suprimieron libertades civiles básicas.

De repente, la respuesta de Estados Unidos al virus chinocomunista fue un autoritarismo nunca visto, ni siquiera durante las guerras mundiales. La libertad religiosa fue agredida, especial y consistentemente. Dado que los mayores supervisores de este derroche autoritario han sido gobernadores y alcaldes de izquierda, muchos americanos comenzaron a creer astutamente que esto había sido un ensayo general para la toma de poder del socialismo.

La abrumadora y conflictiva información científica que se derrama continuamente, antes de ser censurada por los medios de comunicación y big tech, presta apoyo al cuestionamiento popular que arroja dudas monumentales sobre los posibles motivos ulteriores subyacentes a estos cierres controvertidos.

Por si esto no fuera suficiente para marcar un año como una rareza, una ofensiva comunista ha barrido los Estados Unidos desde mayo, como resultado de la muerte innecesaria de George Floyd, un hombre negro desarmado con antecedentes penales durante un arresto.

Entre el 26 de mayo y el 12 de septiembre, hubo 637 disturbios en toda América, según un estudio del US Crisis Monitor. Los principales instigadores de estos actos subversivos han sido dos organizaciones comunistas: “Black Lives Matter” (BLM) y “Antifa”. Obviamente, no han sido participantes aislados. El mismo informe mencionado, acredita a BLM con el 91 % de estos actos ruines.

Más devastador para la república americana que estos grandes actos de terrorismo doméstico, a pesar de su horrible costo en daños a la propiedad, exterminio de negocios y vidas humanas, ha sido la inmersión marxista en las esferas comerciales, educativas y culturales de la vida americana. 

Cuando Patrisse Khan-Cullors explicó durante una ya conocida entrevista de 2015 que Alicia Garza, Opal Tometi y ella, todos fundadores de BLM, eran “marxistas entrenados”, eso no contó la historia completa. La diferencia metodológica para adquirir el poder en una democracia establecida entre los practicantes del marxismo clásico y los que se entienden como marxistas culturales, es, expansivamente, diferente.

2020, Escuela de Frankfurt
Escuela de Frankfurt Marxismo Cultural

Los discípulos de Antonio Gramsci, Theodor Adorno, Walter Benjamin, Erich Fromm, Max Horkheimer y Herbert Marcuse (estos cinco últimos forman parte de la Escuela de Frankfurt) tienen una tasa de éxito mucho mayor en la adquisición de influencia factorial dentro de las instituciones democráticas. Esto es fundamental para que la conciencia despegue al nivel que el marxismo urge para así poder convencer a la sociedad de que “democráticamente” ponga a los comunistas al frente del poder político.    

BLM no sólo abarca la Teoría Crítica de la Raza, una rama del emporio de la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt (TC), sino que también propugna la Teoría Crítica de la Raza, la Teoría Crítica Queer y la Ideología de Género, otras ramas de la TC. Considerando que estos tipos de campos de estudio de quejas han sido un pilar a nivel del college y la universidad desde finales de los 80, una clase entera de graduados convertidos en líderes de negocios, expertos en medios de comunicación, educadores y políticos ha sido impulsada. Esto explica la financiación enorme que BLM ha recibido y el amplio apoyo que han tienen de las grandes corporaciones.

Hasta junio de 2020, las 100 compañías más grandes de Estados Unidos habían comprometido más de $1,630,000,000 para grupos “raciales”, entre ellos BLM. Empresas de deportes profesionales como la NBA, NFL y MLB se han convertido efectivamente en portavoces de la organización marxista. El patrocinio de entidades de negocios de vestimenta como Nike, ignorará calamidades de crímenes contra la humanidad como la utilización de mano de obra esclava en China, pero apaciguará cómodamente a BLM y su diatriba comunista.

La ofensiva socialista se ha filtrado en todos los niveles de la vida cultural y política americana desde que comenzó los disturbios de BLM y Antifa en mayo. En medio de este desafío apremiante al orden republicano constitucional, tenemos la elección presidencial de 2020.

Este proceso electoral, plagado de amplias irregularidades y anomalías en la votación, sigue siendo técnica y constitucionalmente en disputa hasta el 6 de enero de 2021, día en que el Congreso cuenta y valida los votos electorales de los estados. Considerando la primacía que la Constitución le otorga a los legisladores estatales, el proceso de elección del voto electoral, cualquiera que sea el resultado, puede asegurar que habrá dudas serias desde ángulos partidistas en competencia que plantearán cuestiones de legitimidad.    

Una república constitucional que ejerce el modelo político democrático de la soberanía popular, como los Estados Unidos, requiere una ciudadanía comprometida y virtuosa. El movimiento social espontáneo en curso que demuestra su voluntad de confrontar y revertir las conquistas del socialismo es palpable. Esta puede ser una de las muchas bendiciones de 2020. Una gran parte de la población americana se está dando cuenta y se está involucrando.

El 2021 puede cosechar los beneficios de esto. La apatía hacia el proceso político puede convertirse en algo del pasado ¡Feliz Año Nuevo!     

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