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Rumbo al 2024: Trump se proyecta mientras Biden se tambalea

Rumbo al 2024: Trump se proyecta mientras Biden se tambalea

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Los enemigos de Trump estaban seguros: una vez que Donald saliera de la Casa Blanca su liderazgo se erosionaría, y ellos retomarían tranquilamente el control del escenario político. Creían que la victoria de Joe Biden desmontaría el aura de invencibilidad que había construido Trump y que, como resultado, el expresidente quedaría condenado a la irrelevancia o al oprobio. Se equivocaron.

Poco más de un año y medio después de terminar su presidencia, el liderazgo de Donald Trump está ileso; por el contrario el de Joe Biden se diluye a una velocidad notoria.

Trump se proyecta al 2024

…Porque su narrativa de lucha contra el estado profundo se consolidó la luz de la evidente mala fe que rodeó su derrota en las elecciones del 2020. Además, los constantes fracasos de Biden vuelven mucho más dramática la comparación con los éxitos de la administración anterior. Es decir: Trump mantuvo a sus fieles y encontró nuevos simpatizantes entre los desencantados del nuevo gobierno.

¿El resultado? Hoy Trump es, sin lugar a dudas, el personaje más representativo y respaldado del Partido Republicano, y eso quedó muy claro el fin de semana pasado, durante la convención CPAC Texas 2022, el evento que reúne a la base social del partido republicano y en cuya tradicional encuesta quedó meridianamente claro el liderazgo del expresidente.

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Los números son contundentes: un 99 % respaldó el trabajo que hizo Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, un 93 % lo apoyaría en caso de lanzarse a una nueva campaña presidencial y un 69% lo prefiere por encima de cualquier otro posible aspirante del Partido Republicano. Es cierto que Ron DeSantis, actual gobernador de Florida, es una estrella en ascenso y se ha consolidado claramente en el segundo lugar de las preferencias al interior del partido, pero Trump sigue compitiendo en otra división.

Por eso los demócratas están entrando en pánico y proclaman de manera cada vez más abierta el objetivo de impedir que Donald Trump aparezca en las boletas de las próximas elecciones presidenciales, porque lo tienen muy claro: si el expresidente compite, muy probablemente va a ganar.

Los demócratas y la alta burocracia que, creían haber sepultado la carrera política de Donald Trump, tras el fiasco de aquellos grotescos disturbios en el Capitolio, están comprendiendo que su rival no está derrotado y todavía puede provocarles muchas amargas sorpresas; sobre todo cuando del otro lado vemos que…

Biden se tambalea

Joe Biden llegó primero la candidatura demócrata y luego a la Casa Blanca en condiciones físicas y políticas que lo hubieran descartado de plano para dicho cargo en casi cualquier otra circunstancia. Su situación es, cuando menos, endeble; no es carismático; no inspira; no moviliza. No proyecta liderazgo y muchas veces parece ni siquiera saber en dónde está.

Por eso, los resultados electorales que supuestamente colocaron a Biden en la presidencia con 81 millones de votos (11 millones más que Barack Obama en 2008) son, digamos, curiosos. En todo caso, la operación electoral que infló artificialmente los apoyos a Joe no es sostenible a largo plazo. Ya en la presidencia, la crisis en la frontera, la vergonzosa caída del gobierno aliado en Afganistán, la inflación récord, la escasez de productos, los altos precios de la gasolina y la invasión rusa en Ucrania exhibieron ante los ojos de América que Biden no es la persona correcta.

A menos de 2 años de gobierno, Joe pinta para ser el primer presidente en más de medio siglo que ni siquiera reciba el respaldo de su propio partido para competir por la reelección. Las encuestas hablan de que hasta 7 de cada 10 americanos no lo quieren ver en la boleta y la propia burbuja demócrata está repleta de conversaciones cada vez más serias acerca de quién pudiera reemplazar a Biden en la boleta presidencial del 2024.

Es decir: en 2020 Biden ganó con números que lo habrían convertido en el político más popular de la historia de los Estados Unidos, pero menos de 2 años después, esa charada ya no se la cree nadie, ni siquiera en su propio partido.

Por supuesto, falta todavía mucho por jugar antes de las elecciones presidenciales. Sin embargo, ya hay una tendencia lo suficientemente clara como para entender que Trump y los republicanos tienen una ventaja notoria sobre Biden y los demócratas. Una vez más, para frustración de los expertos y desesperación de los rivales, Trump se mantiene de pie y avanza hacia el 2024, mientras Biden simplemente se tambalea.

Gerardo Garibay Camarena, is a doctor of law, writer and political analyst with experience in the public and private sectors. His new book is "How to Play Chess Without Craps: A Guide to Reading Politics and Understanding Politicians" // Gerardo Garibay Camarena es doctor en derecho, escritor y analista político con experiencia en el sector público y privado. Su nuevo libro es “Cómo jugar al ajedrez Sin dados: Una guía para leer la política y entender a los políticos”

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