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3 claves para el 2022. Guerra, pandemia y elecciones en América. Imagen: Unsplash

3 claves para el 2022: guerra, elecciones y pandemia

Estos tres temas influirán decisivamente en la decisión de América, el destino de Biden y el rumbo del planeta

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El 2021 está agonizando. El 2022 está a las puertas y es el momento de respirar y recuperar el equilibrio antes de lanzarnos de lleno a un año que pinta para ser tan intenso y complicado como los dos anteriores. Hay mucho a tener en cuenta, pero de entre todos los temas posibles hay tres que son clave: la muy real posibilidad de la guerra, las elecciones intermedias y la pandemia que permanece.

1) La muy real posibilidad de la guerra

Hay 3 claves para el 2022, y la primera es el susurro de guerra en Ucrania. Imagen: Unsplash
Hay 3 claves para el 2022, y la primera es el susurro de guerra en Ucrania. (Unsplash)

Los suspiros de la guerra comienzan a multiplicar sus ecos a lo largo de Ucrania, que se ha convertido en el epicentro del inevitable choque entre la expansión de la alianza occidental (encarnada en la OTAN) y las ambiciones imperialistas de Vladímir Putin. Oficialmente, los Estados Unidos y Rusia están priorizando la opción del diálogo, y ya está confirmado un primer acercamiento a realizarse el 10 de enero. Sin embargo, hay muchas razones para temer un conflicto armado.

Los cálculos que se han filtrado a la prensa hablan de 100,000 soldados rusos (o incluso más) apostados en la frontera con Ucrania, que supuestamente estaría haciendo lo propio para defenderse de la inminente invasión a su territorio. Tanto Europa como Estados Unidos han lanzado advertencias a Moscú respecto a las posibles consecuencias que enfrentaría Rusia en caso de que se decida atacar a Ucrania.

El problema es que, más allá de la jerigonza diplomática, hay pocas señales de que Putin esté cediendo a las amenazas. Rusia está jugando al juego de sus rivales: Otorga medidas meramente cosméticas, como la supuesta retirada de 10,000 soldados de la frontera, mientras presiona a la OTAN para que le cierre las puertas a una eventual integración de Ucrania en la alianza atlántica.

De fondo, Putin está poniendo a prueba la determinación de occidente para involucrarse en un enfrentamiento a gran escala, y las señales apuntan a que Moscú habría llegado a la conclusión de que pueden salirse con la suya: si Rusia invade Ucrania y disfraza a sus tropas como si fueran “ucranianos prorusos”, alimentarían un escenario de guerra civil en el que Biden no estaría dispuesto a intervenir militarmente.

El resultado sería que Putin consiga el control de Ucrania a cambio de algunas incómodas, pero superables sanciones económicas y diplomáticas. Después de todo, para Vladimir y su pandilla de oligarcas quedarse castigados sin poder entrar a Disneylandia es precio muy barato a cambio de controlar Kiev.

2) Las elecciones intermedias

En 2018, los demócratas apostaban a la “venganza” en las intermedias. Ahora le corresponde a los republicanos. (Unsplash)

El 8 de noviembre, los votantes americanos renovarán la totalidad de la Cámara de Representantes y 34 de los 100 asientos del Senado, en una elección que inevitablemente asumirá un matiz de “referéndum” respecto al funcionamiento de la administración Biden. Las cosas no pintan bien para el presidente y su partido. De hecho, el 2022 bien podría ser el año de la venganza del GOP.

¿Por qué? Porque Biden ganó las elecciones prometiendo lidiar exitosamente con la pandemia y la economía, pero su Gobierno no ha cumplido las expectativas. La pandemia sigue fuera de control y la economía aún no se estabiliza. Por el contrario, en noviembre del 2021 la inflación alcanzó su nivel más alto en 40 años, el Gobierno americano hizo un ridículo mundial con su apresurado escape de Afganistán y es cada vez más notoria la tensión entre Biden y su vicepresidente.

Todo ello le cobrará factura a los demócratas, y se empieza a notar. Las últimas encuestas apuntan a un 43 % de apoyo para Biden, una cifra ligeramente superior a la de Trump, pero claramente inferior a la de Barack Obama (ambos claramente derrotados en sus respectivas intermedias).

Además de ello, cada vez más datos respaldan la versión de un giro del voto hispano a favor de los republicanos, que también cuentan con la ventaja del creciente respaldo nacional hacia liderazgos frescos, como el gobernador de Florida, Ron DeSantis.

Las condiciones están dadas para que los republicanos recuperen mucho del terreno perdido en 2020 y le arrebaten definitivamente el control del congreso a Biden, convirtiéndolo (aun más) en un lame duck, que podría ni siquiera repetir como candidato demócrata en 2024, reemplazado por Kamala Harris o, en una de esas, por Hillary Clinton.

3) La pandemia que permanece

Se suponía que con la vacunación generalizada, la pandemia quedaría resuelta, pero ahora sabemos que no será así. El avance de la variante ómicron no solo pone en alerta a los médicos, sino que también desafía las estrategias de los gobiernos, que necesitan equilibrar sus propias tentaciones autoritarias y la paranoia de quienes quieren un confinamiento perpetuo, con la exasperación de la mayor parte de las personas, que ya no está dispuesta a encerrarse.

A nivel de gobierno, algunos países optan por nuevas restricciones, otros juegan con la idea de apostarle a los contagios y la subsecuente inmunidad. A nivel social, temas como la vacuna se convierten cada vez más en abismos que dividen a familias, empresas y partidos. Pandemia o no, esa polarización no es sana y no es sostenible. Los países que no lo entiendan y sigan alimentando la histeria covidiota (en ambos lados del espectro) pagarán un precio muy alto, tanto en términos de salud como de conflictos sociales.

3 claves para el 2022: guerra, elecciones y pandemia

Los tres temas están vinculados. Por ejemplo, el mal panorama demócrata rumbo a las elecciones intermedias podría tentar a Biden a convertirse en un wartime president y cosechar el salto de popularidad (a corto plazo) que suele acompañar a los mandatarios que se involucran en un conflicto armado. Pero el gigantesco costo que ello implicaría amenaza con desequilibrar aun más la economía, y ello implica toda otra serie de riesgos electorales. Así que no es una decisión sencilla.

Lo mismo pasa con la pandemia. Los pasaportes de vacunación y las políticas publicas relacionadas con el COVID-19 serán cada vez más un sello de identidad política, abrazado apasionadamente por los radicales, lo que no solo dificulta el combate a la pandemia, sino que alterará radicalmente las narrativas electorales. Temas como el matrimonio igualitario, que solían ser polémicos y hoy están básicamente resueltos, serán reemplazados en el tablero discursivo con la polémica pro y antivacunas. Y todavía nadie sabe a qué partido beneficiará ese cambio.

Por lo pronto, con guerra, elecciones y pandemia el 2022 será muchas cosas, pero no será aburrido.

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