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TIME, Donald Trump, conspiración

Los 4 hechos más preocupantes de la conspiración contra Trump revelada por TIME

En esta pieza se analizarán los 4 hechos más preocupantes expuestos por la revista en su artículo titulado: «La historia secreta de la campaña en la sombra que salvó las elecciones de 2020»

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El reportaje de la revista TIME expone cómo la izquierda americana —organizaciones progresistas, activistas «antirracistas» (Black Lives Matter, por ejemplo) y grupos demócratas en general— se coludieron con gigantescos grupos empresariales y tecnológicos en una conspiración electoral para vencer a Trump. A ellos se les sumó el apoyo, incluso, de partes conservadoras como la Cámara de Comercio que vio, con supuesta preocupación, que un triunfo de Trump —o una disputa legal de los resultados— podría generar incluso peores disturbios que los del verano pasado empeorando aún más la economía.

Hay quienes han desestimado la relevancia de la información de TIME; sea porque no es sorprendente o, en su defecto, tampoco representa un delito electoral formal, pero es una confesión de parte importantísima que deja de manifiesto cómo un grupo de personas pueden manipular o suprimir información, utilizar los descontentos sociales politizándolos, cambiar las reglas del juego, manosear todo un proceso democrático y luego darse el tupé de argumentar que todo lo hicieron para «salvar la democracia».

Quizás, lo más importante no es el qué, sino el cómo lo hicieron, pues el precedente que deja es grave.

Pero más allá de todo lo mencionado, hay varios hechos preocupantes que expone TIME. En esta pieza se analizarán los 4 hechos más preocupantes de lo expuesto por la revista en su artículo titulado: «La historia secreta de la campaña en la sombra que salvó las elecciones de 2020».

La deuda con las organizaciones radicales de izquierda

No hay que ir muy atrás para recordar la ola de violencia desatada en el verano pasado. Miles de negocios, casas, supermercados y bienes públicos destrozados; incluyendo estatuas, paradas de transporte público y calles de todo el país. Saqueos y destrozos que fueron justificados por los medios por sus connotaciones raciales tras las muertes de George Floyd y Jacob Blake.

¿Fueron estas manifestaciones espontáneas? Muchas, seguro que sí. Pero, tal y como señala el reportaje, también hubo toda una articulación para utilizar esta situación con tintes políticos en año electoral, igual con la pandemia.

Las manifestaciones por la violencia policial y el racismo sistemático apuntaron a un culpable: Trump. Por ello, la mitad del país, para el día 3 de noviembre, solo esperaba violencia. Sea por una victoria del expresidente, o, que fue lo que ocurrió, porque este no reconociera su derrota.

Pero en TIME explican que hubo toda una organización y una bajada de línea para contener a las organizaciones más radicales y que estas no salieran a manifestarse de forma violenta. Así como fueron violentos en verano, porque era lo que necesitaban, decidieron ser mayoritariamente pacíficos a partir del 3 de noviembre en adelante.

Por eso en esta conspiración de grupos izquierdas y grandes titanes económicos los grupos radicales como Black Lives Matter fueron tan importantes, porque llevaban el termómetro de la calle y eran un potencial peligro para el Gobierno de turno; la economía y los conflictos sociales.

Y eso no va a cambiar, así como Black Lives Matter apoyó la conspiración contra Trump, así puede desligarse de dicha unión y empezar a hacer exactamente lo mismo que en el verano pasado. Esto ocurriría si, llegado el momento, la administración Biden no cumple con lo prometido a estas organizaciones de izquierda radical; y esto no es un secreto: BLM ya le avisó a la administración que no debe «olvidarse de quienes lo llevaron al poder».

Black Lives Matter, Foro de São Paulo
Manifestaciones de Black Lives Matter (Archivo).
Los titanes empresariales y varios conservadores se fueron con el mejor postor

Personas, a priori conservadoras, no dudaron en apoyar la conspiración. «Se estaba desarrollando una conspiración detrás de escena, una que redujo protestas y coordinó la resistencia de los directores ejecutivos. Ambas sorpresas fueron el resultado de una alianza informal entre activistas de izquierda y titanes empresariales», se lee en el reportaje de TIME.  

Hubo un pacto conjunto entre la Cámara de Comercio de Estados Unidos y la AFL-CIO, la mayor federación sindical de USA, donde trabaja como asesor del presidente de dicha federación el “arquitecto” de la mega conspiración, Mike Podhorzer, una alianza que se justificó bajo el miedo de que las protestas masivas y destructivas del verano pasado se repitieran luego de las elecciones

Esta afirmación el TIME la hace en un escenario donde Trump no reconocía su derrota, pero la realidad es que, en unos comicios tan cerrados, donde los estados péndulos fueron batallas cerradísimas que se decantaron a favor de Biden gracias al voto ausente, la realidad es que el republicano podía salir victorioso; y el clima hostil con Black Lives Matter y Antifa continuaría.

Pero esto es solo un ejemplo según TIME, que informó sobre un plan que superó diferencias ideológicas para vencer a un «presidente autócrata», una conspiración que contó con «contribuciones cruciales de actores conservadores y no partidistas».

Y eso es bastante preocupante si se tiene en cuenta la excusa de la conspiración: salvar a la democracia de Trump. Es decir, estos actores vendieron sus ideales por un «objetivo común» planteado desde la izquierda americana; y apoyaron a un candidato que iba en contra de todo lo que el conservadurismo predica. También auspiciaron un mega plan que incluía manipulación de la información, cambio de las reglas del juego electoral en diferentes estados y un proceso totalmente opaco que terminó con una alta desconfianza en las instituciones americanas por parte de los ciudadanos.

¿Combatir la desinformación? Peligroso precedente  

«Los malos actores que difunden información falsa no son nada nuevo. Durante décadas, las campañas se han enfrentado a todo tipo de problemas, desde llamadas anónimas afirmando que las elecciones habían sido reprogramadas hasta volantes que difundían desagradables calumnias sobre las familias de los candidatos», se lee en la revista TIME. «Pero las mentiras de Trump y las teorías de la conspiración, la fuerza viral de las redes sociales y la participación de entrometidos extranjeros hicieron de la desinformación una amenaza más amplia y profunda para el voto de 2020».

Esta parte del reportaje de TIME está en el apartado «The Disinformation Defense», allí se explica cómo la alianza progresista tuvo que convencer a las plataformas sociales, como Facebook o Twitter, para que combatieran la «desinformación» electoral con más dureza.

De acuerdo con TIME, «En noviembre de 2019, Mark Zuckerberg invitó a nueve líderes de los derechos civiles a cenar en su casa, donde le advirtieron del peligro de las falsedades relacionadas con las elecciones que ya se estaban propagando sin control».

«Hizo falta empujar, instar, conversar, hacer una lluvia de ideas, todo eso para llegar a un lugar en el que terminamos con reglas más rigurosas y su aplicación», dijo Vanita Gupta, presidenta y directora ejecutiva de la Conferencia de Liderazgo sobre Derechos Civiles y Humanos, que asistió a una cena donde también se reunió con el CEO de Twitter, Jack Dorsey, y otros. ¿Quién es Gupta? Una flamante fiscal general adjunta, nombrada por el presidente Joe Biden.

«Fue una lucha, pero llegamos al punto en que entendieron el problema. ¿Fue suficiente? Probablemente no. ¿Fue más tarde de lo que queríamos? Sí. Pero era realmente importante, dado el nivel de desinformación oficial, que tuvieran esas normas en vigor y estuvieran marcando cosas y retirándolas», comentó Gupta.

En síntesis, la supresión de la información en redes se hizo bajo el amparo de combatir lo que la alianza progresista consideraba «desinformación» electoral. Por ejemplo, lo problemático que podía ser una cantidad masiva de votos ausentes, los problemas de confianza que podían generarse (hoy una gran cantidad de americanos no creen en el proceso), las disputas legales; para esta alianza esa era la «desinformación» electoral.

Pero también hubo otro tipo de información suprimida: los negocios de Hunter Biden con la empresa Burisma. Justo semanas antes de las elecciones fue censurado el medio conservador New York Post, se acusó al medio de pirateo y difundir hechos no confirmados. Esa fue la escueta explicación del por qué se censuró a un medio de gran tradición. Es aún peor si se tiene en cuenta que The New York Times semanas antes, había publicado un reportaje sobre los impuestos de Trump, un material que sugería, cuanto menos, una obtención poco ética del contenido. Pero el censurado en Twitter fue el Post, no el Times.

Luego sucedió la suspensión definitiva de Twitter a Donald Trump. La salida masiva a Parler y cómo las Big Tech se coludieron para sacar del mercado a la competencia. Ahí la excusa fue combatir el «discurso de odio». Otro precedente peligroso como combatir la desinformación. Ambas ponen de manifiesto cómo la libertad de expresión y el libre mercado están en peligro o, cuanto menos, son meras formalidades para quienes hoy manejan los hilos del poder.

Facebook
Mark Zuckerberg. (Archivo)
El fin justifica los medios

Un aparato comunicacional utilizando información a su antojo, gigantescas plataformas tecnológicas suprimiendo información incluyendo censura a voces conservadoras, la violencia del verano pasado, la alianza con la izquierda americana más radical, cambiar las reglas del juego y auspiciar un proceso opaco; todo ello fueron los medios para alcanzar el fin: derrotar a Trump y, supuestamente, salvar la democracia americana.

Todo lo que se hizo con la mega conspiración era perfectamente justificable para este grupo, porque ellos tenían que salvar la democracia. Es así como se coartó la libertad de prensa y expresión, como se generó, indirectamente, una excusa para vulnerar el libre mercado, como se manipuló a los ciudadanos; todo ello hoy ha generado una fuertísima desconfianza de los ciudadanos hacia los políticos, los medios de comunicación y las instituciones.

Todo eso también vulnera la democracia y la república. Pero el fin, de ellos, justificaron a los medios. Por eso hoy, ante tanta desconfianza y un clima completamente hostil para gobernar, se intentan sincerar ante la sociedad americana sedienta de respuestas ante tantas preguntas. Por eso sale una partecita de la mega trama en la revista TIME y en The New York Times; ahora solo queda esperar qué tanto funciona esta especie de confesión de partes.

1 comment
  1. ¿Por qué me suena tan parecido a Venezuela? Aquí contamos con respetados periodistas que destruían personalidades, el maquiavélico José Vicente Rangel o el seudo ecuánime Alfredo Peña hicieron de la calumnia un método para la que las cosas vayan a donde ellos querían que vayan

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