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5 cosas que Estados Unidos debe saber sobre el levantamiento cubano

Quizás Cuba ofrezca una oportunidad para recuperar la solidaridad democrática y reinsertar una política efectiva de reversión socialista

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El levantamiento del pueblo cubano contra la dictadura comunista de sesenta y dos años es épico y no tiene precedentes. Cientos de personas han desaparecido. Algunos ya han sido condenados a severas penas de prisión en una justicia socialista de tribunal canguro. Los crímenes de lesa humanidad, una norma legal internacional establecida y categorizada, se están cometiendo descaradamente como parte de la represión brutal del régimen de Castro. Estados Unidos, un país sinónimo de valores universales, está históricamente enredado con Cuba y separado por 90 millas de agua. He aquí cinco cosas que Estados Unidos debe saber sobre el levantamiento cubano y Cuba.

1- Cuba no tiene un problema de remesas

Cuba no tiene un problema de remesas. El comunismo cubano, en cambio, sí tiene un problema de remesas. Necesita el 74 % que se embolsa de cada dólar enviado. El problema de Cuba es la ausencia de libertad. Esta es la razón por la que miles de cubanos desarmados y sin ocultar sus rostros salieron a las calles el 11 de julio en casi cincuenta localidades de la isla, exigiendo su derecho natural a ser libres. Diciendo a los tiranos en el poder, en espacios públicos y sin reservas “Abajo el Comunismo”, “Abajo la Dictadura”, “Libertad”, sabían muy bien que el precio sería atroz. El levantamiento cubano que comenzó ese domingo, es la continuación de una larga lucha de liberación que, aunque ha variado la metodología táctica, comenzó el 1 de enero de 1959.

2- La liberación no es “construir una nación”

A lo largo de la historia, Estados Unidos ha participado con frecuencia en la construcción de naciones. Este fue el caso previsto, por ejemplo, en Irak y Afganistán. Sin embargo, este no sería el caso de Cuba. Durante cincuenta y seis años, la República de Cuba disfrutó de una sociedad libre, abierta y plural, imperfecta pero funcional, gobernada bajo normas generalmente democráticas que, durante la mayor parte de su historia republicana, fue paralela a la de los países que hoy reconocemos como democracias industriales. Además, Cuba no estaría partiendo de cero. La nación cubana cuenta con más de dos millones de sus trece millones de ciudadanos que viven en el exilio, en su mayoría en Estados Unidos, y que han permanecido hasta hoy conectados moral, espiritual y antropológicamente a Cuba. Los cubanos de todo el mundo no quieren otra cosa que un país libre y democrático.

3- Los privilegios migratorios no son un sustituto de la libertad en Cuba

Los cubanos han sido privilegiados generosamente por la política de inmigración americana. Durante la mayor parte del tiempo que ha durado el régimen de Castro, se ha admitido de forma generalizada a las personas de Cuba que solicitan la entrada legal en Estados Unidos como buscadores válidos de libertad que desean abandonar la opresión comunista. Aunque algunos han argumentado que este trato excepcional fue una medida reactiva de mea culpa en respuesta a la traición de la invasión de Bahía de Cochinos por parte de la Administración Kennedy, el hecho es que los cubanos están agradecidos por este trato excepcional. Sin embargo, esto no significa en modo alguno que los habitantes de la isla renuncien a la oportunidad de vivir libres dentro de su propio país, a cambio de un visado de salida americana.

4- Apuntar a los individuos en lugar de al régimen no resolverá nada

Castigar a los individuos mediante sanciones, como se ha hecho contra los elementos criminales en Venezuela y Nicaragua, está bien intencionado pero mal enfocado. Fracasa por dos razones fundamentales. El mal en Cuba (como en Venezuela y Nicaragua) es sistémico. No se trata de un grupo de matones, sino de un sistema bárbaro que emplea una serie de instituciones que constituyen un régimen. Nada se mueve oficialmente en Cuba sin la aprobación e instrucción dictatorial del Partido/Estado. El Buró Político del Partido Comunista de Cuba, el Consejo de Ministros y la cúpula de las fuerzas armadas comunistas y la seguridad del Estado trabajan como una entidad al unísono. El segundo factor es que, al imponer las sanciones sólo a los individuos, los señalados cargan con la culpa, liberando a los subordinados de la responsabilidad por la actividad criminal. 

5- La intervención con fines de liberación está históricamente validada y moralmente justificada

Estados Unidos debería conocer perfectamente la importancia de la intervención de países extranjeros en nombre de una causa justa. Además de sufragar el 90 % de los costes de armamento del ejército separatista que comandaba el general George Washington en la Guerra Revolucionaria Americana, Francia también suministró tropas, apoyo naval, entrenamiento militar y asistencia logística. España también envió tropas, dinero y armas. Durante las dos Guerras Mundiales, Europa acogió con entusiasmo la participación y las tropas americanas.

Los factores internacionales y las decisiones geopolíticas que técnicamente entran en la clasificación de “intervenciones” son inherentes a la historia. Cualquier alegación a lo contrario, es ilusoria. China, Rusia, Irán, Corea del Norte, los cárteles de la droga se confabulan e intervienen simultáneamente en los asuntos cubanos. El eje continental socialista de Venezuela, Nicaragua, Bolivia, las FARC y el ELN de Colombia, y los movimientos de la izquierda radical en todo el mundo, todos intervienen en nombre de la dictadura castrocomunista y contra el pueblo cubano cautivo.

La libertad, la gobernanza republicana y la estabilidad que conlleva, tanto a nivel regional como mundial, sólo pueden sobrevivir mediante la solidaridad, que a menudo puede implicar el uso de la fuerza beligerante o su amenaza. Las Doctrinas Truman y Reagan fueron los instrumentos estatales de Estados Unidos en su guerra justa contra el socialismo. La caída del Muro de Berlín supuso una transmutación del comunismo/socialismo, que el Mundo Libre parece incapaz de combatir. Esto debe cambiar. Quizás Cuba ofrezca una oportunidad para recuperar la solidaridad democrática y reinsertar una política efectiva de reversión socialista.            

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