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Trump, encuesta

El 72 % de los republicanos ve a Trump como un modelo para el partido

Un conservador social, nacionalista económico, piadoso, pro segunda enmienda, provida, obrero manual, anti elitista, pro libre empresa, constitucionalista de segmentos sociales multiétnicos, multirraciales y políticamente plurales de la sociedad americana se ha impuesto espontáneamente desde 2016

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“Rasmussen Reports” realizó recientemente una encuesta que concluyó que el 72 % de los republicanos cree que el GOP debería emular a Donald J. Trump, mientras que, al mismo tiempo, el 52 % considera que el partido estaría mejor servido con una persona nueva para que se postule a la presidencia en 2024. La encuesta realizada entre el 21 y 22 de diciembre de 2020, colocó al presidente incluso por encima de los miembros republicanos del Congreso como el modelo a seguir por el partido en el futuro ¿Qué significa todo esto?

Para apreciar más adecuadamente la encuesta citada, hay que incluir ciertos factores determinantes. Rasmussen Reports, fundada en 2003, es una de las empresas de encuestas más reconocidas del país. Esta encuesta en particular consistió en encuestar a 1,000 probables votantes nacionales utilizando una metodología de votación automatizada. Este mecanismo emplea una misma voz grabada digitalmente para llamar a números de teléfono seleccionados al azar para llevar a cabo la entrevista breve a los votantes que responden.

“Pulse Opinion Research”, la empresa contratada por Rasmussen para ejecutar la tarea, aseguró que la representación geográfica utilizada se distribuida adecuadamente. En los casos en donde una respuesta telefónica era un problema, se utilizó una herramienta de encuesta en línea. Hay que tener en cuenta que otras empresas de encuestas de renombre, como “Gallup”, “Harris” y “Roper”, también utilizan sistemas idénticos de estos procesos encuestadores automatizados.

¿Puede este tipo de toma de pulso reflejar, en este caso, el sentimiento de los votantes republicanos sobre quién o qué debería ser el molde aspirante? La encuesta de Rasmussen afirma un margen de error de muestreo, de más o menos, 3 puntos porcentuales con un nivel de confianza del 95 %. Las dos preguntas eran bastante directas:

1. A medida que el Partido Republicano se reorganiza el próximo año, ¿debería ser más como el presidente Trump o más como el miembro promedio del GOP en el Congreso?

2. ¿Deberían los republicanos buscar una cara fresca para postularse a la presidencia en 2024, o deberían promover a un candidato que ya se ha postulado en el pasado? 

Dejando a un lado las dudas sobre la exactitud de la mayoría de las encuestas telefónicas, dada nuestra era digital y el uso limitado de las encuestas por teléfono fijo y por Internet, independientemente de la entidad que las lleve a cabo, lo que los resultados de las recientes encuestas del informe de Rasmussen sugieren es coherente con las tendencias aparentes de múltiples fuentes.

El tsunami sociopolítico presenciado por el ascenso de Trump al entorno del Gobierno público, tiene más que ver con un cambio paradigmático que se está produciendo en la sociedad y la política americana, que con los atributos personales del presidente número 45º. Esto no niega el hecho de que Trump tiene un enorme mérito por haber abierto un camino para los olvidados y los dejados atrás y por haberse enfrentado a los intereses especiales de la élite y a la versión del siglo XXI del “complejo militar-industrial” que acuñó Dwight D. Eisenhower y al que algunos se refieren hoy en día como el “Estado profundo”.  

En otra encuesta de Rasmussen Reports del 2019, el 17 % de los demócratas dijeron que se identificaban con Trump. Esto fue un aumento de la cifra del 12 % de un año antes, según la encuesta. Las enormes ganancias internas del actual presidente republicano en las elecciones de 2020 con los hispanos y los negros americanos, ambos formalmente bastiones sólidos de los votantes demócratas, consolida el argumento de que el vínculo hacia Trump tiene más que ver con variables y consideraciones ideológicas que con el propio Trump. 

Un conservador social, nacionalista económico, piadoso, pro segunda enmienda, provida, obrero manual, anti elitista, pro libre empresa, constitucionalista de segmentos sociales multiétnicos, multirraciales y políticamente plurales de la sociedad americana se ha impuesto espontáneamente desde 2016. Los disturbios de la ultraizquierda inspirados en el marxismo y las tomas de territorio, por parte de actores del terror nacional como “Black Lives Matter” y “Antifa” desde mayo de 2020, y algunas de sus propuestas radicales subsiguientes, como la desfinanciación de la policía, las reparaciones raciales, la penalización de la libertad de expresión, el adoctrinamiento de la Teoría Crítica de Raza y Queer, etc., han engrosado las filas de este movimiento de masa conservador y defensor de la libertad.

Cuando se añade el autoritarismo ejercido en algunos estados, por algunos gobernadores, en reacción a esta pandemia ejercitando una supresión selectiva de ciertos derechos de la Primera Enmienda, en particular los asociados a las libertades religiosas, se pone de relieve la profundización de este cambio sociopolítico paradigmático.  

La segunda cuestión abordada en la reciente encuesta de Rasmussen concluye que el 52 % de los votantes republicanos preferirían sangre nueva en la candidatura a las elecciones presidenciales de 2024. Esto sería coherente con la premisa de que el seguimiento popular que ha generado Trump se ha debido predominantemente a las políticas y posiciones morales que ha adoptado y no necesariamente a su estilo o manierismos. En gran medida, gran parte de los votos que Trump obtuvo en 2016 pero perdió en 2020 entre los independientes y los republicanos graduados en la universidad, por ejemplo, podría deberse a una aversión por la forma en que se percibe la abrasión y la manera de hacer política a mano limpia.

La reciente encuesta de Rasmussen, en una época en que las encuestas han caído en un gran deterioro creíble, parece reflejar una realidad factible. Cerca de tres cuartas partes de los republicanos parecen querer el aumento de la “Revolución Trump”. Al mismo tiempo, un poco más de la mitad de ellos desearía que un nuevo general liderara la carga. Winston Churchill se enfrentó a un fenómeno similar. Uno de los más grandes (si no el más grande) estadista del pueblo inglés ganó la gran guerra con el pleno apoyo del pueblo británico, sin embargo, prefirieron que alguien diferente los guiara en la paz. Las ironías de la vida, tal vez.

En el caso de Trump, sin embargo, el movimiento que él ayudo a impulsar, parece estar aquí para quedarse.  

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