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Alejandro Betancourt, boliburgués vinculado al chavismo, usó a Luxemburgo para mover su fortuna

Una importante investigación del Miami Herald —en colaboración con 17 medios de comunicación, arrojó que el cuestionado empresario boliburgués utilizó al pequeño país europeo para canalizar millones de su fortuna en empresas secretas

Alejandro Betancourt es un nombre conocido para los venezolanos. Su éxito empresarial, demostrado en hechos, está estrechamente ligado al régimen chavista desde la época del propio Hugo Chávez. No en vano se ganó el apodo de «boliburgués», una distinción para esos millonarios jóvenes, inexpertos, «nuevos ricos» en definitiva, que se enriquecieron a partir de jugosos negocios y contratos con el totalitario Estado venezolano.

Los negocios de Alejandro Betancourt, bastante turbios, opacos, han dado de qué hablar por las investigaciones procedentes de Estados Unidos. Al mismo tiempo, hay diversos escándalos con unas de sus compañías, la famosa Derwick, con relación a hostigamientos y amenazas contra aquellos que se atrevían a hurgar en los negocios de la empresa del boliburgués con el chavismo.

Betancourt no solo está ligado a la tiranía chavista, también lo está con supuestos opositores venezolanos. Como Henry Ramos Allup, un político de larga trayectoria, secretario general del partido Acción Democrática, que ha sido muy criticado por la sociedad venezolana por su colaboración u oxigenación al régimen de Maduro.

El boliburgués también estuvo ligado a Juan Guaidó —presidente de la Asamblea Nacional, y que varios países del mundo reconocen como presidente interino de Venezuela—, por la visita del padre de Guaidó al castillo de Betancourt en España; con el objetivo de acercarse al Gobierno de Donald Trump, y a Estados Unidos en general, mediante Rudy Giuliani.

De acuerdo con la agencia de noticias Reuters, Betancourt invitó a Giuliani, abogado personal del expresidente Donald Trump, a su residencia, el Castillo de Alamín, con el propósito de que hablara bien de él al Departamento de Estado de Estados Unidos —que investiga al «boliburgués» por casos de corrupción relacionados al desfalco a Venezuela gracias a contratos con el chavismo—.

«El padre de Guaidó, Wilmer, también estuvo presente en la reunión con Parnas y Giuliani (…) Esto no es noticia ni sorprendente (…) La presencia de Guaidó en una reunión con Giuliani tenía un propósito: mostrar que Betancourt es parte del círculo íntimo de Guaidó», esto fue publicado el 22 de enero del 2020 por el periodista venezolano Alek Boyd, en su medio Infodio.

Pero las principales relaciones de Alejandro Betancourt en la política venezolana, más allá de reuniones o lazos con autodenominados opositores, fueron inequívocamente con el régimen chavista.

Por ejemplo, el primer proyecto firmado por el boliburgués, a nombre de su empresa Derwick Associates SL., fue la adjudicación de 11 contratos: 6 con Corpoelec —la sociedad anónima del Estado venezolano encargada del sector eléctrico de todo el país, responsable directa de la devastación del sistema y del servicio—; y 5 con la petrolera estatal PDVSA, completamente destrozada por el chavismo. También hubo un contrato con la Corporación Venezolana de Guayana (CVG).

Betancourt, que actualmente vive en España, ha sido demandado en varias ocasiones. El exembajador de Estados Unidos en Venezuela, Otto Reich, fue uno de los que llegó a introducir una demanda en su contra. También el presidente de la Human Rights Foundation, Thor Halvorssen, quien alega que Betancourt y otros directivos de Derwick pagaron un soborno de US $ 50 millones a Diosdado Cabello, narcotraficante y alto jerarca del chavismo que tiene precio en su cabeza en Estados Unidos.

Toda esta introducción es para darle contexto a la noticia del momento: la investigación del medio Miami Herald.

El medio del estado de Florida, junto a su empresa matriz, McClatchy, se asociaron con 17 medios de comunicación, entre ellos Le Monde de Francia, Süddeutsche Zeitung de Alemania y el Organized Crime and Corruption Reporting Project, así como la organización no partidista Anti-Corruption Data Collective para analizar el registro de empresas de Luxemburgo, que contiene más de 140,000 empresas activas, como parte de un proyecto denominado OpenLux.

Un esfuerzo gigante, sin precedentes hasta el momento.

¿Y qué tiene que ver Luxemburgo en todo esto? Alejandro Betancourt ha estado utilizando al pequeño país europeo, apuntado como paraíso fiscal, para mover millones de su dinero.

Alejandro Betancourt y sus malabares para mover millones de su cuestionada fortuna

«Como uno de los mayores productores de petróleo del mundo, el gobierno de Venezuela supuestamente entregó miles de millones de dólares en contratos energéticos a un círculo de jóvenes empresarios con conexiones políticas, que a su vez trasladaron la mayor parte de sus nuevas fortunas a Europa, y algunos desviaron sus activos al sur de Florida», así inicia la investigación a cargo del galardonado periodista venezolano Antonio María Delgado y el consagradísimo Jay Weaver.

«Uno de esos empresarios fue Alejandro Betancourt López, un venezolano astuto que ha logrado evitar ser procesado en Miami mientras amasaba sus inversiones en Europa en lugar de aquí. Betancourt aparece en una nueva investigación de datos del registro de empresas de Luxemburgo que revela que es la persona que controla las empresas hasta ahora desconocidas en el pequeño paraíso fiscal europeo», continuó el reportaje.

El Miami Herald, en esta investigación, determinó que registros corporativos muestran que Latin America Ventures Sarl, Gainsboro Developments, Ming International y O’Hara Financial —todas empresas en Luxemburgo— fueron utilizadas por Betancourt para canalizar cientos de millones de dólares para una serie de negocios que van desde operaciones de exploración de petróleo, servicios de transporte y producción de lentes de sol, todos ellos fuera de Venezuela, donde inicialmente, como se comentó, amasó su fortuna gracias a los negocios con el chavismo.

De acuerdo con la investigación, Los fiscales federales de Miami han acusado a más de una docena de estos cuestionados empresarios boliburgueses, «que se beneficiaron enormemente de estos supuestos esquemas de contratos alimentados por sobornos que se remontan a la presidencia de Hugo Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro».

Estos empresarios, muchos inexpertos, vinculados al chavismo, «han sido acusados aquí porque los investigadores federales han reunido pruebas que demuestran que utilizaron el sistema bancario y el mercado inmobiliario de Estados Unidos para ocultar sus activos supuestamente contaminados».

Pero Betancourt, que tiene cinco años bajo investigación, «ha evitado cuidadosamente el sistema bancario y el mercado inmobiliario de Estados Unidos y ha invertido la mayor parte de su riqueza en empresas ficticias creadas en España, Suiza y, ahora resulta, Luxemburgo, que se ha convertido en el refugio preferido de los ricos que buscan el secreto y las ventajas fiscales».

El nombre de Alejandro Betancourt, según la investigación, aparece como «beneficiario efectivo» de al menos cuatro empresas anteriormente mencionadas, «con registros corporativos que muestran que se han utilizado para cientos de millones de dólares en inversiones comerciales».

La relación de Alejandro Betancourt con sus empresas fantasma inscritas en el registro corporativo de Luxemburgo se volvió un poco más transparente en 2019, dado que el pequeño país «comenzó a exigir la divulgación del nombre del beneficiario final en virtud de una ley contra el lavado de dinero que tiene como objetivo combatir las participaciones en el extranjero creadas para evitar impuestos y lavar fondos ilícitos». No obstante, «el registro de Luxemburgo no puede buscarse por el nombre del propietario; en cambio, solo se puede buscar por el nombre de la empresa, lo que hace imposible descubrir si alguien es un beneficiario real de una empresa sin conocer el nombre de la misma en primer lugar».

En una entrevista con el periódico argentino Infobae, que tiene una sección especializada en tocar temas relacionados a Venezuela, al abogado venezolano Alejandro Rebolledo, especialista en prevención de delincuencia organizada, comentó que Luxemburgo se ha convertido en un lugar importante para blanquear el dinero sucio del régimen que circula a los bolsillos de empresarios.

«Desde Venezuela se han lavado 800,000 millones de dólares en todo el período del chavismo. Desde Venezuela, contaminando el sector financiero mundial», dijo Rebolledo a Infobae.

«El gran problema es que la delincuencia organizada tiene el control de Venezuela. Opera sin sufrir persecución de ningún tipo y lo hace con total impunidad. La gravedad de este tipo de sujetos (como Betancourt en este caso) es que ayudan a que se mantenga un régimen criminal», comentó el especialista.

Lo que dijeron los abogados del boliburgués

Los abogados de Alejandro Betancourt, Jon Sale y Frank Wohl, «dijeron que está utilizando sus empresas para inversiones legítimas y que no se ha escondido a sí mismo ni a ellas del público», acotó la investigación.

«Los activos y las fuentes de dinero del Sr. Betancourt son perfectamente legales», dijeron sus abogados en un comunicado publicado el miércoles. «No están ocultos. De hecho, sus intereses en empresas luxemburguesas se divulgan públicamente para que el mundo los vea. Es un hombre de negocios legítimo y muy exitoso que no ha infringido ninguna ley».

Sin embargo, Betancourt, según la investigación, «sigue siendo un co-conspirador no identificado en una acusación de lavado de dinero de 1.200 millones de dólares presentada hace unos tres años en Miami —un importante caso de corrupción que alega que su primo y socio de negocios, Convit, organizó un préstamo falso con la compañía petrolera estatal de Venezuela».

El especialista Rebolledo, comentó en Infobae «que uno de los socios más cercanos de Betancourt, Francisco Convit, “está huyendo de las autoridades estadounidenses, buscado por su presunto papel en una conspiración para lavar 1.2 mil millones de dólares en fondos malversados de la compañía petrolera estatal venezolana PDVSA. Convit encabezó empresas en diferentes países que movieron dinero de varios esquemas corruptos, incluido uno en el que él y Betancourt supuestamente cobraron de más al gobierno 2.9 mil millones de dólares para construir plantas de energía».

El Herald puntualizó que una declaración criminal federal alega que la red liderada por Convit utilizó una empresa fantasma para prestar bolívares por valor de 42 millones de dólares a PDVSA a finales de 2014, luego estos fueron devueltos en euros a un tipo de cambio favorable para los prestamistas.

«Esa operación de cambio de divisas multiplicó instantáneamente el reembolso del préstamo hasta el equivalente a 600 millones de dólares, que se distribuyeron a Convit y a otros miembros de la red incluidos altos funcionarios de PDVSA y Betancourt», señala la investigación. «La declaración jurada no identifica a Betancourt por su nombre, solo como un co-conspirador que recibió una enorme suma de dinero junto con Convit».

Pero Betancourt no ha sido acusado como Convit y otras nueve personas en el caso denominado «Operación Fuga de Dinero». «Eso se debe a la falta de pruebas de que sabía que el dinero que le dio su primo era del préstamo falso con PDVSA y que luego fue lavado a través de un cambio de divisas del gobierno altamente rentable, según fuentes familiarizadas con la investigación federal», se explicó en el detallado reportaje.

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