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Sigue el circo mediático de Amber Heard y Johnny Depp

Johnny Depp Amber Heard

El juicio entre Amber Heard y Johnny Depp nos está dejando una serie de situaciones curiosas y reacciones insólitas que han conseguido que el circo mediático montado a su alrededor se lleve el galardón de La Idiotez de la Semana de El American.

Algunos tuiteros exagerados lo han calificado como «el juicio del siglo». Suponemos que es porque no se han enterado de que hace menos de 6 meses tuvo lugar el juicio contra Ghislaine Maxwell. Sí, la mano derecha del malogrado Jeffrey Epstein, y ambos presuntamente amiguísimos de Bill Clinton y Bill Gates, entre otros.

Al calificarlos sólo de desinformados y exagerados —y no de maliciosos— estamos siendo indulgentes. Pero al fin y al cabo, no se les puede culpar del desconocimiento, ya que —a diferencia del de Amber Heard y Johnny Depp, que está por todas partes— el juicio de Ghislaine Maxwell se ocultó de forma aparentemente deliberada. Es más, algunas cuentas de Twitter que cubrían el juicio fueron silenciadas por la plataforma.

Los que quizás sí están siendo maliciosos son algunos medios de comunicación que miraron para otro lado durante el brevísimo juicio contra Maxwell, el cual para colmo fue cerrado en falso con una condena rápida por tráfico sexual de menores, pero sin investigar a sus clientes. El mismísimo Elon Musk se preguntó «¿Dónde está su lista de “clientes”? ¿No debería caer al menos uno de ellos?».

Por cierto, ante este comentario de Elon Musk, los fact-checkers salieron raudos a desmentir que lo hubiera dicho. ¿Cómo? Se preguntarán, si estoy viendo el comentario en su cuenta de Twitter con mis propios ojos. Pues lo que hicieron fue desmentir que hubiera dicho la frase del tuit al que Elon Musk respondía, omitiendo su respuesta. Así que mejor pregúntense a quién van a creer, si a los fact-checkers o a sus propios ojos.

Si con el gravísimo juicio de Maxwell la falta de información fue la tónica, con el más banal y farandulero juicio de Amber Heard y Johnny Depp ya podrán suponer que estamos asistiendo a un festival circense de sobreinformación.

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Hay cosas que no sé si necesitaba saber, como que Amber Heard supuestamente defecó sobre la cama matrimonial. No como un accidente de incontinencia, sino como un acto consciente de protesta, igual que hace mi gato cuando olvido ponerle de comer.

juicio de amber heard y johnny depp
Aparente momento de felino enfadado durante el juicio de Amber Heard y Johnny Depp. (EFE de Jim Lo Scalzo / Pool)

Este tipo de revelaciones sobre la personalidad de Amber Heard están consiguiendo que por fin se ponga en duda su versión de los hechos. Tampoco ayuda a su causa que haya decidido declarar usando diálogos de películas. Nada mejor para aparentar sinceridad en un juicio de “tu palabra contra la mía” que una actriz profesional casi calcando el texto y la interpretación de una escena cursi de The Talented Mr. Ripley. ¿Verdad?

Siguiendo su ejemplo, Johnny Depp podría poner el broche de oro al juicio diciendo «¡siempre recordaréis este juicio como el juicio en que casi capturáis al Capitán Jack Sparrow!». Al menos él sólo se plagiaria a sí mismo porque tiene personajes y diálogos suficientemente icónicos, no como Amber, que tiene que recurrir a diálogos de personajes y películas que ni siquiera ha protagonizado. 

Pero la situación con el feminismo está tan mal, que si al final Johnny Depp no gana el juicio, las feministas dirán que esto es una demostración más de machismo heteropatriarcal y exigirán que a partir de ahora se le den mejores papeles y diálogos a Amber, para que pueda usarlos en futuros juicios.

Prejuicio vs. juicio de Amber Heard y Johnny Depp

Aunque el juicio de Amber Heard y Johnny Depp podría calificarse de contienda frívola entre dos actores del decadente Hollywood y no dársele la mayor importancia, lo cierto es que se está convirtiendo en una prueba de cuán poderoso es el feminismo hegemónico, y de hasta dónde es capaz de aguantar el sistema las posibles mentiras de algunas mujeres.

El juicio de Amber Heard y Johnny Depp podría estar funcionando como un test de estrés para que quienes se apunten al movimiento MeToo sepan si pueden mentir descaradamente o, si por el contrario, tendrán que disimular un poco para seguir contando con el apoyo de los medios.

No hay que olvidar el papelón que han jugado los medios de comunicación en este caso, que empezó cuando Amber Heard, en plena promoción de su película Aquaman, publicó en The Washington Post un artículo de opinión en el que acusaba veladamente a Johnny Depp de maltrato.

Después, el tabloide británico The Sun —propiedad de Rupert Murdoch— ganó la demanda por difamación que les puso Johnny Depp por haberle llamado «maltratador», mientras todos los medios de forma coral hundían hasta lo más “deep” la carrera de Johnny Depp, sin más pruebas que la “mera” acusación de la Mera de Aquaman.

Aún ahora, a pesar de las serias dudas sobre la honestidad de Amber Heard que están pudiendo albergar muchas personas al verla llorar en seco sobre el estrado, muchos medios siguen apoyándola obstinadamente.

Parece que muchos medios han preferido adherirse a la fórmula del sostenella y no enmendalla cuando de «creer a todas las mujeres» se trata. Creer a todas las mujeres menos a Ghislaine Maxwell, ni a Marjorie Taylor Greene, ni a Amy Coney Barrett, claro.

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