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American Pastoral (2016), una película sobre los jóvenes de extrema izquierda

American Pastoral muestra cómo la izquierda, a través de los institutos y universidades, se aprovecha de jóvenes inseguros, descontentos e influenciables, a los que adoctrinar con su retórica violenta

American Pastoral es una película dramática de 2016 protagonizada y dirigida por Ewan McGregor. Está basada en el libro homónimo escrito por Philip Roth en 1997, por el que ganó el premio Pulitzer y que entró en la lista TIME de las 100 mejores novelas.

A pesar de lo exitosa e influyente que fue la novela, la película ha sido muy mal puntuada en páginas especializadas, tanto por la crítica como por el público. Uno de los denominados “super reviewers” de Rotten Tomatoes dijo de la cinta que es “cursi, artificiosa y pesada” y que “la hace peor aún la forma en que muestra a los revolucionarios de izquierda como locos e imbéciles”.

No es sorprendente que los autodenominados intelectuales, por lo general de izquierdas, consideren como mala una película – o cualquier expresión cultural – cuando no se ciñe a la narrativa progresista. Máxime cuando esta película está basada en un libro de un autor al que consideran “de los suyos”.

Lo que sí resulta sorprendente es que “American Pastoral” no caiga en los típicos clichés progresistas y tenga un mensaje tan abiertamente anti-izquierdista, dibujando a sus seguidores como niños mimados rebeldes con un comportamiento rozando lo enfermizo.

La película nos cuenta la vida de Seymour “El Sueco” Levov (Ewan McGregor), un joven judío heredero de una fábrica de guantes para señoras que se casa con una joven católica, Dawn Dwyer (Jennifer Connelly), que fue aspirante a Miss América representando a New Jersey en 1947. Juntos tienen una hija, Meredith (Dakota Fanning), a la que crían en una granja a 30 millas de donde tiene la fábrica.

Tienen una vida familiar idílica en el campo, con el único contratiempo de que su hija padece un pequeño problema de tartamudez. La bella madre, hija de fontanero y nieta de granjero, se encarga de la granja. “El Sueco” es un exitoso empresario, muy querido en el pueblo y adorado por sus trabajadores, la mayoría de raza negra. Aquí encontramos el primer mantra izquierdista en el que la película no incurre, ya que es raro que el empresario no sea representado como un “malvado explotador”.

Con una tartamudez que va a más, la introvertida Meredith llega a la escuela secundaria. Su psicoanalista, con la excusa de que debe socializar -y a espaldas de sus padres-, la introduce en un grupo de jóvenes izquierdistas que protestan contra la guerra de Vietnam. Es con estos nuevos amigos con los que Meredith se empieza a radicalizar, acudiendo a manifestaciones en Nueva York.

Sus padres están preocupados por los viajes y la rebeldía de su hija adolescente. Es desobediente, contestona, tiene su cuarto lleno de posters y panfletos comunistas, y no hace más que criticar a su padre por ser empresario, y a su madre por haber sido una reina de la belleza. Pero no le dan importancia, e incluso su padre la anima a canalizar toda esa energía y rabia para que proteste más cerca de su casa.

Unos días después explota una bomba en la oficina de correos del pueblo, que mata al propietario. Ante la incredulidad y desesperación de sus padres, su hija es la principal sospechosa y ha desaparecido sin dejar rastro.

La feliz vida de “El Sueco” ha volado por los aires. No sabe nada de su hija, que es ahora una asesina prófuga, y su mujer ha sufrido varias crisis nerviosas que han hecho que pierda la cabeza. Además, se entera de que le está siendo infiel con su vecino. Para colmo, la ciudad está sumida en disturbios raciales. Su fábrica es atacada por los agitadores, a pesar de que el 80% de su plantilla son personas de raza negra muy contentas con su trabajo.

Unas semanas después, Seymour recibe la visita de una joven activista que dice ser amiga de Meredith y le pide 10.000 dólares en efectivo a cambio de información sobre el paradero de su hija. Esta chica acusa al “Sueco” de todo tipo de mentiras e insensateces típicas del discurso izquierdista: que si explota a sus trabajadoras que se quedan ciegas cosiendo guantes para damas de la alta sociedad, que si se acuesta con sus empleadas, que si su mujer es una terrateniente avergonzada de sus orígenes de clase, que si le preocupa más el muerto de la oficina de correos que los miles de vietnamitas asesinados en la guerra, etc.

A pesar de toda esta retahíla de calumnias, el preocupado padre accede a entregarle el dinero, pero la joven escapa sin decirle nada sobre su hija, no sin antes haber tratado de seducirlo de una forma rastrera para intentar confirmar – sin éxito – sus prejuicios sobre el empresario.

Tres interminables años después, nuestro protagonista se encuentra por casualidad con esta muchacha por la calle y consigue que confiese dónde está su hija, guiándolo hasta los barrios bajos donde Meredith vive escondida.

Meredith está extremadamente desnutrida y viviendo en una casa abandonada, en unas condiciones paupérrimas y rodeada de suciedad. Le confiesa a su padre que participó en un total de 3 atentados con bomba, matando a 4 personas, y que fue violada en repetidas ocasiones por los miembros del grupo radical izquierdista al que su psicóloga la había enviado y que se suponía debían esconderla y protegerla de la policía.

Como penitencia por sus crímenes, la traumatizada Meredith se había convertido en una asceta jainita, viviendo como una ermitaña y auto-imponiéndose absurdos castigos como no hablar para no dañar a los microorganismos que la rodeaban, no tener posesiones materiales, y apenas no comer, siguiendo una dieta vegetariana extrema, que la había llevado a perder los dientes y adelgazar dramáticamente. Eso sí, había dejado de tartamudear.

A pesar de las desesperadas súplicas de su padre, Meredith le dice que no tiene intención de volver a casa y desaparece. Durante años “El Sueco” sigue visitando a diario la casa aunque esté vacía, esperando que su hija reaparezca. Así hasta el día de su propia muerte, sin volver a ver a su hija jamás. “American Pastoral” acaba con el entierro de “El Sueco”, en el que aparece su hija aparentemente recuperada y saludable.

American Pastoral, una radiografía de los jóvenes de extrema izquierda

No es de extrañar que los medios de izquierdas hayan criticado furibundamente a Ewan McGregor por esta su primera – y por ahora única – película como director. “American Pastoral” muestra cómo la izquierda, a través de los institutos y universidades, se aprovecha de jóvenes inseguros, descontentos e influenciables, a los que adoctrinar con su retórica violenta, ante la impotencia de padres que han visto socavada su autoridad.

Un reciente estudio del periódico alemán Bild concluye que el 92% de los jóvenes activistas de extrema izquierda alemanes vive con sus padres, lo que convierte a “American Pastoral” en una radiografía casi perfecta de la juventud actual.

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