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El veneno socialista avanza en México. Imagen: Unsplash

AMLO lleva a México el veneno socialista de Maduro y Díaz-Canel

AMLO danza con los grandes tiranos del continente y lleva a México el veneno socialista de Maduro y Díaz-Canel, dictadores de Venezuela y Cuba

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El veneno socialista lleva siglos pudriendo las venas de México, pero esta semana la contaminación dio un giro para peor, después de que el presidente López Obrador descaró más que nunca su respaldo a dos de las peores tiranías socialistas de América Latina: la de Nicolás Maduro en Venezuela y la de Miguel Díaz-Canel en Cuba.

Ambos dictadores visitaron México esta semana, con la alfombra roja del gobierno de AMLO, que por lo visto ha decidido dejar de lado la prudencia que había mostrado en la primera mitad de su administración. Mientras Trump estuvo en la Casa Blanca, Obrador entendió que necesitaba llevar la fiesta en paz con los Estados Unidos, porque Donald sabe negociar y sabe presionar. Sin embargo, ahora que la presidencia americana está en las frágiles manos de Biden, ya no hay necesidad de disimular. Y AMLO se quitó el disfraz.

Para los festejos por el aniversario de la independencia de México, Obrador trajo a Díaz-Canel como su invitado especial, lo “presumió” y se lanzó en abierto apoyo de la dictadura cubana, mientras que el recién desempacado embajador de Estados Unidos (Ken Salazar) quedó arrumbado como mero turista en la última fila de la tribuna para el desfile militar, más cerca de los puestos de fritangas que del mandatario mexicano.

Luego, para añadir la burla al descaro, llegó a México el dictador venezolano, Nicolás Maduro, con el pretexto de participar en la VI Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, que reúne en la capital mexicana a gran parte de los jefes de Estado de la región.

Por supuesto, la presencia de Maduro no se esperaba, y fue una muy desagradable sorpresa para muchos países, y algunos presidentes fueron especialmente claros al respecto:

Lacalle Pou, de Uruguay, señaló que “participar en este foro no significa ser complaciente, señor presidente…cuando uno ve que en determinados países no hay una democracia plena, cuando no se respeta la separación de poderes, cuando desde el poder se usa el aparato represor para callar las protestas, cuando se encarcelan opositores, cuando no se respetan los derechos humanos; nosotros en esta voz tranquila, pero firme, debemos decir con preocupación que vemos gravemente lo que ocurre en Cuba, Nicaragua y Venezuela”.

Mario Abdo Benítez, de Paraguay, añadió: “Mi presencia en esta cumbre, en ningún sentido ni circunstancia, representa un reconocimiento al gobierno del señor Nicolás Maduro. No hay ningún cambio de postura de mi gobierno y creo que es de caballeros decirlo de frente”.

Ambos tienen toda la razón. Los dictadores de Cuba, Nicaragua y Venezuela no merecen ni la consideración, ni el respeto ni la invitación de ningún país democrático, y al abrirles las puertas de México a Maduro y Díaz-Canel, AMLO ha dado un paso muy claro para alejarse de las democracias y acercarse al socialismo tiránico. Así, con todas sus letras, porque la gravedad de las señales así lo amerita.

El veneno socialista avanza en México

No nos engañemos, no es una mera visita social, no es café y galletitas. La presencia de los dos dictadores y especialmente el trato de invitado especial a Díaz-Canel es una señal política muy clara que López Obrador le envía a sus seguidores y a toda la sociedad.

¿Cuál es el mensaje?

Que AMLO ha decidido asumir en forma abierta y directa el veneno socialista. Que los radicales al interior del oficialismo tienen luz verde para redoblar esfuerzos para imitar en México las tiranías que tanto le admiran a Caracas y La Habana; por el contrario, los moderados dentro del obradorismo deberán callarse, o largarse del movimiento, con todo lo que ello implica.

Al menos mediáticamente, esa misma señal fue muy clara para Washington. He aquí la razón:

En 2018, cuando AMLO ganó la presidencia, al único a quien le tomó la llamada fue a Trump, y la relación con Estados Unidos era prioridad. En cambio, ahora que está Biden, su embajador se quedó en gayola, mientras el dictador cubano fue el invitado estrella.

La interpretación ineludible es que, con Joe Biden en la presidencia, América ya no infunde el mismo respeto. Como el gato está debilitado, las ratas harán fiesta, y literalmente, Obrador ya armó la pachanga con sus amigotes de Cuba y Venezuela.

Ahora ¿Significa esto que México romperá lanzas con Estados Unidos? No necesariamente, pero aun así lo que ha pasado esta semana es una muy mala noticia para ambos países.

Veo dos escenarios posibles:

  1. Hay una pequeña posibilidad de que el teatro entero con Díaz-Canel y Maduro esté acordado con Kamala y la CIA, como parte de la danza diplomática que acompaña las negociaciones que también se están realizando en México entre la dictadura y la oposición venezolana.
  2. Hay otra opción, mucho más probable: que México simplemente esté (en más de un sentido) regresando a sus viejos patrones de política exterior, que incluyen una demagogia contestataria ante los Estados Unidos, acompañada de gestos cariñosos con los dictadores de izquierda, como una forma de apalancar ante los ojos de casa la legitimidad y la “independencia” del gobierno mexicano. Así se hacía en los tiempos del viejo PRI.
México y Estados Unidos comparten vida, más que solo frontera. Por eso el veneno socialista de AMLO es muy peligroso. En la imagen, un Walmart de Salt Lake City, que ofrece pastelillos de ambos países. G. Garibay
México y Estados Unidos comparten vida, más que solo frontera. Por eso el veneno socialista de AMLO es muy peligroso. En la imagen, un Walmart de Salt Lake City, que ofrece pastelillos de ambos países. (G. Garibay)

El veneno socialista en México es un peligro para América

En todo caso, incluso si la presencia de Maduro y Díaz-Canel no representa un peligro inmediato para la seguridad nacional de los Estados Unidos (ya sea porque la visita estaba negociada de ante mano o es una mera bravuconada retórica) esta sí debe encender los focos de alerta en América, pues la cercanía de AMLO con los tiranos del continente esparcirá aún más el veneno socialista en las venas de México.

Y no se confundan, México no es simplemente un vecino incómodo. Es el principal socio comercial de los Estados Unidos, superando a China y a Canadá. México es además el origen de una de las comunidades culturales más grandes dentro de los Estados Unidos, con cerca de 40 millones de personas.

Basta con pasear por un Walmart para entender que las vidas y los destinos de México y Estados Unidos están profundamente vinculados. No es una relación que se limite a la embajada o que pueda cercenarse por decreto, sino una simbiosis tan profunda que se ha vuelto irreversible. Por lo tanto, si el veneno socialista se esparce en México, sus daños también se reflejarán al norte de la frontera.

¿Y al sur del Río Bravo? El veneno socialista traerá consigo más pobreza, violencia, corrupción, inestabilidad y desorden, que no solo puede derivar en una nueva crisis migratoria, mucho peor que cualquiera que hayamos visto hasta ahora, sino también en una mayor debilidad regional. Un escenario donde América pierde, donde México se derrumba, y donde solo los tiranos ganan.

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