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AOC y Sanders mienten: los países nórdicos no son socialistas

Los nórdicos tienen las economías más libres del mundo, no satanizan la riqueza y abrazan sin pudor el capitalismo

La semana pasada estuve conversando con el cineasta danés Andreas Dalsgaard, quién me contactó para entrevistarme y juntar información sobre un documental que se encuentra rodando, por lo que ha estado rodando por varias ciudades de Estados Unidos. Estuvimos conversando de manera informal sobre política, había estado anteriomente en Nueva York, y aunque para él actualmente Joe Biden es mejor opción que Donald Trump, se mostró preocupado por la confusión que tienen algunos de sus amigos newyorkinos con respecto a las economías y sistemas políticos en otras partes del mundo, y en especial, de su natal Dinamarca, a quienes demócratas como Alexandra Ocasio-Cortez y Bernie Sanders tildan de “socialista”, a pesar de ser la octava economía más libre del mundo, según Heritage, y abrazar sin pudor el capitalismo.

La mentira más extendida por los socialistas del mundo es referente al sistema político, social y económico de los países nórdicos; por supuesto que ellos jamás brindarán a la China de Mao como ejemplo, a la Cuba de Fidel, a la Rusia de Stalin o a la Venezuela de Chávez y Maduro. Por tanto, cada vez que un debate sale a relucir, dirán que el verdadero socialismo es el nórdico y que todos los demás son estafadores, llegándolos a tildar incluso de “derechistas” para justificar su ideología.

Casos donde la izquierda intenta atribuir los fracasos de sus compañeros ideológicos a los de otra vertiente suceden a menudo en el continente. Por ejemplo, en Venezuela la mayoría de oposición a la tiranía comandada por Nicolás Maduro es también socialista, lo que les ha llevado a argumentar que el chavismo es de derecha, cuando no solo el propio chavismo se ha declarado socialista, sino que todas sus políticas de Estado son abiertamente socialistas (estatización, expropiaciones, alta intervención estatal en la economía, alta burocracia, engrandecimiento del Estado, fuertes políticas de subsidio, elevado gasto público, entre otras).

Venezuela, país que llegó a ser el más rico de América Latina y estar entre las cinco economías más fuertes del planeta tierra, fue cuatro veces más rico que Japón y doce veces más rico que China, esto, durante la dictadura militar del tachirense Marcos Pérez Jiménez. Varias décadas después, luego de una “socialdemocracia” que duró cuarenta años, y un socialismo que ya va por veintiún años en el 2020, Venezuela se transformó en uno de los países más pobres del mundo, con más de cinco millones de migrantes, una economía hiperinflacionaria y un sueldo mínimo que durante el 2019 se mantuvo entre los 2 y 6 dólares mensuales, sacando a relucir la verdadera cara del trágico socialismo.

Actualmente Venezuela no registra ni siquiera sus datos de PIB, pues el Banco Central no los publica desde hace un par de años. Pero el último Índice de Libertad Económica, creado por The Wall Street Journal y la Fundación Heritage, ubica a Venezuela en la posición 179 del mundo, en una medición de 180 países, donde solo Corea del Norte está por debajo y Cuba ocupa el puesto 178, agregando además que el salario mínimo en Venezuela es el más bajo en todo el mundo.

Ahora, habiendo hecho una ligera introducción sobre la narrativa discursiva de la izquierda referente al falso socialismo, analicemos las economías nórdicas.

Economías de libre mercado

“El modelo nórdico no es socialista”, afirmó el economista Robert Lawson, quien señaló que un sistema socialista, en su definición clásica, es aquel en el que los medios de producción son confiscados por el Estado y el trabajo, la tierra y el capital son propiedad “colectiva” del Estado.

Si bien es cierto que los países nórdicos tienen altos impuestos, en esas naciones impera el libre mercado y existe facilidad para crear empresas. La riqueza tampoco es satanizada mediante el discurso ni las políticas de Estado. La diferencia de las economías nórdicas con la norteamericana es que su recaudación de impuestos es mucho más elevada y eso, a su vez, propicia que en porcentaje el gasto público también lo sea y que se ocupen de brindar asistencia médica y educación, la cual no es gratuita, sino que esta es prepagada a través de tributación y administrada por el Estado. El economista Lawson la describe de la siguiente manera: “Es una economía de mercado privada con un montón de impuestos”.

En un sistema de capitales, o conocido como “capitalista”, las personas independientes no tienen limitaciones a la hora de producir riquezas, mientras que el socialismo busca apoderarse de todas las empresas y riquezas de la nación. Esto por norma siempre ha conducido a otro tipo de oligarquías, las llamadas “oligarquías estatales”, que son conformadas por los jerarcas de gobiernos, quienes suelen apropiarse de todos los negocios productivos de las naciones, tal como ha ocurrido recientemente en Venezuela. El modelo socialista es un sistema básico de compensación basada en lealtad ideológica, que a su vez premia y auspicia la corrupción.

Los países nórdicos han sido históricamente abiertos a la creación de negocios y han tenido altos índices de libertad económica, de hecho, en el índice de libertad económica de 2020, el primer lugar lo ocupa Singapur, Dinamarca está en el octavo, Islandia en el 13, Estados Unidos se encuentra en el puesto 17, Finlandia en el 20, Suecia en el 22 y Noruega en el 28, a diferencia de los casos de la Cuba, Venezuela y Corea del Norte, que ocupan respectivamente las últimas tres posiciones en el ranking mundial.

Los países nórdicos son: Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia. Todos estos países, como ya he mencionado, tienen de las economías más liberales para hacer negocios, por ejemplo, en Noruega y Dinamarca solo se necesitan cuatro días para constituir una empresa, mientras que en Suecia se necesitan ocho y en Finlandia e Islandia doce. Esto, según datos aportados por el Banco Mundial; a su vez, la economía de Dinamarca ocupa el puesto 4 en los mejores países del mundo para hacer negocios, Noruega el 9, Suecia el 10, Finlandia el 20 e Islandia el 26.

La burocratización es muy limitada, al igual que los controles sobre la economía y la intromisión en las empresas privadas. Noruega es el único país de los nórdicos que conceptualmente sigue siendo mencionado como una “socialdemocracia”, esto debido a que el Estado es dueño de importantes yacimientos petrolíferos y maneja la producción de energía hidroeléctrica, además de ser la nación con la mayor carga fiscal del mundo. No obstante, la doctrina principal del socialismo no impera en Noruega: el control de todos los medios de producción y la alta intervención estatal en la economía. El hecho de que Noruega se encuentre dentro de los diez mejores países para hacer negocios del mundo lo comprueba.

Es cierto, durante años los escandinavos coquetearon con el modelo socialdemócrata, esto en el siglo anterior, a mediados de los años 70, y su paso de estatización e intervencionismo estatal produjo un estancamiento en sus economías, lo cual fue corregido con el paso de los años imponiendo una vez más medidas liberadoras de la economía. Por ejemplo, en esa década de los 70 en Suecia hubo un aumento atroz de los impuestos y por ende un crecimiento desproporcionado del Estado y el gasto público, lo cual influyó de manera negativa en la economía del país escandinavo, tal como se refleja en el siguiente gráfico:

Los años donde se aplicaron políticas socialistas se estancó la economía de Suecia. (OCDE)

El resultado es que Suecia abandonó el top 5 de los países con mayor PIB per cápita, y llegó a retroceder más de 10 puestos. A partir de los años 90 iniciaron de nuevos los correctivos para volver al camino andado antes de sumergir al país en las políticas económicas socialdemócratas; entonces, de nuevo comenzó a descender la cantidad de empleados públicos, a su vez, que creció la empresa privada, y el resultado fue, por supuesto, el crecimiento de la economía de Suecia.

Cuando creció el sector privado, también creció la economía del país (Statistics Sweden).

Conclusión: es importante destacar que para generar riquezas no se debe emular lo que hacen los países ricos, sino lo que hicieron los países para llegar a ser ricos.

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