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Biden, El American

Biden y la auto-humillación americana en Afganistán

¿Está el presidente capacitado mental y físicamente para continuar en el cargo de la Presidencia de los Estados Unidos?

El pasado domingo el mundo quedó literalmente paralizando con las escalofriantes imágenes del Aeropuerto Internacional de Kabul, donde miles de personas se agolparon con absoluta desesperación para intentar escapar de los terribles talibanes que acababan de recapturar el poder luego de 20 años, tras la renuncia del septuagenario presidente Ashraf Ghani.

La gran pregunta: ¿el temible retorno al poder por parte de los terroristas de el Talibán era posible de evitar? De esta se desprenden decenas de interrogantes más, entre las que podemos compartir: ¿cómo fue posible que ello ocurriera si los Estados Unidos estaba afincado en el territorio desde hacía dos décadas?, ¿las prestigiosas agencias americanas como la CIA, NHS y El Pentágono proveyeron oportunamente y debidamente de la información de Inteligencia al presidente Biden?, ¿pese a tener conocimiento de la situación real de el Talibán, el presidente Biden insistió con la evacuación en los términos que fue realizada?, y finalmente, ¿tuvo sentido para la sociedad americana y sus contribuyentes haber invertido 85 mil millones de dólares, más de 2,500 hombres muertos en combate y 20 años de guerra para entregar Afganistán nuevamente a los terroristas talibanes?

En cuanto al planteamiento mayor, la respuesta más sincera y lógica, es un contundente sí. Ahora, ello era posible en la medida que fuese elaborado e implementado un plan político estratégico como de seguridad multidimensional que implicaba ineludiblemente la continuidad del contingente militar de USA en territorio afgano, claro está, ya no con 100 mil efectivos en campo, pero al menos un tercio de este. Infelizmente nada de esto ocurrió, simplemente porque el presidente Biden, tal como aseguró tajantemente este viernes en la Casa Blanca “Estados Unidos no tiene interés nacional Afganistán”.

La concepción de Biden sobre Afganistán constituye una enorme desfachatez y esta ha sido la piedra angular que dio rienda suelta a la lamentable cadena de errores que luego tuvieron lugar en territorio afgano y que explican, en gran medida, las razones por las cuales el presidente Ghani renunció y abandonó el país, como la inacción de las Fuerzas Armadas afganas frente a los talibanes, cuya capacidad de fuego y número era muy superior a la de los terroristas. En ese sentido, se establecía en 300 mil efectivos equipados con helicópteros, aviones y tecnología de punta frente a unos 30 mil talibanes armados diversamente. 

De vuelta a la visión del presidente Biden es altamente cuestionable, pues, no solo ha conducido a una de las mayores y recientes humillaciones de corte internacional de la historia diplomática americana, sino que, lo que es peor: ha colocado en riesgo la seguridad nacional de los propios ciudadanos americanos, como de sus aliados del mundo libre (básicamente las sociedades nor-atlánticas) al permitir la recaptura del poder del Talibán de Afganistán.

Amén de abandonar a una muerte segura a miles de aliados afgano y sus familiares, aquellos que desempeñaron como traductores, guías, informantes o agentes de Inteligencia en campo y por supuesto, el retorno a la barbarie contra las mujeres. En crudo, un desastre monumental que marcará todo el Gobierno de Biden-Harris.

La naturaleza de la crisis política de Biden respecto a Afganistán, llevó al senil presidente a dar a mediados de la semana una mediocre alocución en la Casa Blanca sobre COVID-19, en un inútil y desesperado esfuerzo para eludir la crisis afgana. Al tiempo que el Parlamento británico abrió fuego de grueso calibre contra el mandatario americano a quien calificaron de “falta de inteligencia, liderazgo y deber moral”. Finalmente, su homólogo Boris Johnson, asediado por el relámpago tanto de los conservadores como laboristas, solo le restó convocar a un Cumbre de Emergencia del G7 para analizar la crisis.

Las últimas acciones del presidente Biden y que a nuestro juicio a todas luces rayan en una deplorable y lamentable caricatura, tales como: la pírrica reconquista del Aeropuerto Internacional “Hamid Karzai” de la ciudad de Kabul, el anunció de envío de tropas y de un tardío plan de evacuación de los americanos y colaboradores. Lo cual muestra el total grado de incertidumbre y visión estratégica del Gobierno de Biden hacia Afganistán, hoy controlado nuevamente por el Talibán. 

Para cerrar, todo lo antes expuesto nos conduce a una dura interrogante: ¿está el presidente Biden capacitado mental y físicamente para continuar en el cargo de la Presidencia de los Estados Unidos? La evidencia es concluyente, para mí, se trata de una crónica de una muerte anunciada dada el perfil del demócrata, pero veremos cómo se desarrollan los acontecimientos Washington D.C.

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