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Biden permite la finalización del Nordstream 2 en inesperado giro de timón

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Pocos días después de reunirse con la canciller alemana, Angela Merkel, en la Casa Blanca, los funcionarios del Gobierno han llegado a un acuerdo que permitiría la construcción definitiva de “Nordstream 2”, un gasoducto ruso que pasa por debajo del mar Báltico y llega a Alemania, según Reuters. Esto supone un giro en la política americana, que hasta el momento se había opuesto a la construcción del gasoducto y lo veía como una herramienta que podría ser utilizada por Putin para aumentar su influencia en Europa.

La decisión se produce meses después de que la administración Biden renunciara a las sanciones americanas a las empresas que participaban en la construcción del proyecto. Una medida que el secretario Blinken defendió como necesaria para “reconstruir las relaciones con nuestros aliados y socios en Europa.” La aprobación tácita de hoy de la finalización de Nordstream 2 contradice las garantías de Blinken de que la oposición de la administración a Nrodstream 2 es “inquebrantable”.

La construcción del gasoducto ha sido un punto de tensión entre Berlín y Washington D.C. durante años. Este último acontecimiento podría ser una de las últimas victorias políticas de la canciller saliente, Angela Merkel, pero aún está por decidir si es un logro o una mancha en su legado.

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La canciller alemana Angela Merkel visitó por última vez la Casa Blanca la semana pasada. (EFE)

¿Por qué el Nordstream 2 causa controversia?

El gasoducto Nordstream 2 ha sido un enigma geopolítico entre Estados Unidos, Alemania, Ucrania y Rusia. Con los dos primeros países expresando su preocupación (tanto diplomática como económica) por el proyecto, y los dos últimos presionando por él en nombre de la eficiencia económica.

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La oposición de Estados Unidos al proyecto (tanto durante el mandato de Obama como de Trump) se basa en la posibilidad de que Putin pueda simplemente amenazar con cortar el suministro de gas a Alemania si Berlín quiere oponerse a cualquier política espoleada por el Kremlin, y Ucrania se opone al proyecto ya que perdería una cantidad significativa de ingresos al pasar por el país el gasoducto que se utiliza actualmente.

Para Alemania, se trata de una necesidad económica: se prevé que el gasoducto, que está completado en un 90 %, lleve 55,000 millones de metros cúbicos de gas directamente a Alemania, según la petrolera estatal rusa Gazprom.

Si bien toda Europa es una de las principales consumidoras de gas ruso, Alemania es adicta a él, ya que el 40 % de su gas total procede directamente de Rusia. La construcción de Nordstream 2 sería una maravilla para el suministro de gas natural a Alemania, ya que podría duplicar la cantidad actual de gas que fluye hacia Alemania.

Rusia se beneficiaría tanto económica como geopolíticamente, la primera es bastante obvia ya que Gazprom podría vender más gas a uno de sus compradores clave en la región. Sin embargo, al ser el principal proveedor de gas del país más importante de la Unión Europea (UE), el Kremlin tiene la capacidad de presionar a Berlín para que no se oponga a las intenciones políticas de Moscú. Rusia ya lo hizo antes cuando cortó el gas a Ucrania durante la crisis de Crimea de 2014.

El Nordstream 2 recibió el pleno apoyo de la canciller alemana Angela Merkel. (EFE)

¿Qué dice el acuerdo?

Según informes del Wall Street Journal, el acuerdo alcanzado por el Gobierno de Estados Unidos y Alemania garantizaría 50 millones de dólares en inversiones en tecnologías verdes en Ucrania, Alemania fomentaría las conversaciones sobre energía en el marco de la iniciativa de los Tres Mares, se aseguraría de que Rusia siga pagando tasas de tránsito a Ucrania y Estados Unidos se reserva el derecho a imponer sanciones en el futuro si Rusia utiliza el gasoducto para coaccionar a Europa.

El acuerdo, en teoría, garantizaría que Ucrania siga ganando dinero a través de su actual oleoducto, al tiempo que dejaría a Estados Unidos la posibilidad de imponer sanciones al oleoducto si considera que Moscú lo está utilizando para ampliar su influencia. Sin embargo, el acuerdo aun no ha especificado cómo garantizar que los rusos simplemente no paguen una vez que dejen de utilizar el oleoducto ucraniano.

Otra preocupación que suscita la construcción del gasoducto Nordstream 2 es que le quita una de las pocas ventajas que tiene Ucrania sobre Moscú en su lucha geopolítica. Dado que Europa ya no necesitará el gasoducto ucraniano para obtener la mayor parte de su gas, tendría menos incentivos para defender al Gobierno de Kiev si surge una crisis que los enfrente al Gobierno de Putin.

Sin duda, este acuerdo será visto con pavor en Kiev, especialmente después de que Occidente reprendiera públicamente al presidente Zelensky cuando anunció que Ucrania se convertiría en miembro de la OTAN, una afirmación que tanto Biden como la OTAN desestimaron. Hace unos meses, Ucrania también estaba en estado de alarma cuando Putin movilizó amenazadoramente miles de tropas hacia sus fronteras.

El presidente Biden tuvo que tomar una decisión: complacer a sus aliados alemanes permitiéndoles obtener más gas ruso con la esperanza de arreglar la relación de Estados Unidos con la UE, arriesgando la seguridad energética europea y molestando a Ucrania en el proceso, o hacer todo lo posible para impedir la construcción de Nordstream 2, reduciendo la influencia de Putin, al tiempo que se molesta a los alemanes.

Aunque Biden ha mantenido una retórica encendida contra el régimen de Putin, llamándolo incluso “asesino”, los hechos demuestran que Biden ha decidido dejar que Rusia obtenga una pieza de influencia potencialmente crucial en Europa, lo que podría dificultar la capacidad de Estados Unidos para coordinar una respuesta frente a un Moscú expansionista.

Mientras tanto, Ucrania ve con temor cómo disminuye su influencia sobre Rusia y sus aliados occidentales. Seguramente, otros aliados americanos que se enfrentan a una potencia vecina amenazante también tomarán nota.

Daniel is a Political Science and Economics student from the University of South Florida. He worked as a congressional intern to Rep. Gus Bilirakis (FL-12) from January to May 2020. He also is the head of international analysis at Politiks // Daniel es un estudiante de Cs Políticas y Economía en la Universidad del Sur de la Florida. Trabajo como pasante legislativo para el Representate Gus Bilirakis (FL-12) desde enero hasta mayo del 2020. Daniel también es el jefe de análisis internacional de Politiks.

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