fbpx

Biden, el presidente que no quería una guerra

El presidente no quería una guerra. Aun así, se empapó las manos de sangre inocente. Y la culpa es solo suya.

Nada ha funcionado realmente desde el pasado 15 de agosto para el presidente de la más importante economía del mundo, Joe Biden. Desde su desastrosa partida de Afganistán hasta sus conferencias de prensa tardías y sin derecho a réplica, el presidente se muestra dubitativo y sin rumbo claro.

Los argumentos de Biden para esta vergonzosa retirada son tan escasos como débiles: afirma que en algún momento Estados Unidos debía partir y que… bueno, básicamente eso. Probablemente el presidente sepa que nadie critica o cuestiona este hecho en particular, sino sus formas y su (falta de) timing.

Biden, el presidente que no quería una guerra, mediante decisiones abruptas que rozan lo inexplicable, se empapó las manos en sangre inocente. 

¿Tiene Biden malas intenciones? Es altamente probable que no. Pero es un inepto, y la ineptitud en el Despacho Oficina Oval es imperdonable.

Después del ataque terrorista (que ISIS se atribuyera luego) en el aeropuerto de Kabul el pasado jueves 26 de agosto, el presidente de los Estados Unidos dijo en una conferencia de prensa cargada de emoción (hasta la teatralidad): «A los que llevaron a cabo este ataque, así como a cualquiera que desee el mal de Estados Unidos, sepan esto: no perdonaremos. No olvidaremos. Los perseguiremos y los haremos pagar. Defenderé nuestros intereses y a nuestro pueblo con todas las medidas a mi alcance». Y así, Joe Biden, el presidente que no quería una guerra, comenzó una.

Biden, el presidente que no quería una guerra
Los talibanes hacen guardia mientras bloquean el camino hacia el aeropuerto Hamid Karzai un día después de explosiones mortales, en Kabul, Afganistán, el 27 de agosto de 2021. (EFE)

Sobre Biden cayó lo que tantos temían con Trump. Ese personaje poco sofisticado y burlón, temperamental y agresivo, fue (y claro que esto es una sorpresa para todos) más mesurado que el actual presidente, o menos impulsivo. Y eso es ya decir mucho. Lo cierto es que nadie esperaba mucho de Biden en materia de política exterior; aun así nos sentimos estafados.

Con esta torpe y apresurada retirada, Biden desmenuzó con sus caprichos la seguridad física, emocional y jurídica de todas las afganas (traicionando a todas las mujeres por igual). Puso en jaque a sus aliados, particularmente a los de la OTAN (los más valiosos).

Biden, el presidente que no quería una guerra, creó otra crisis migratoria que será un problema, principalmente para Europa (en su defensa, las crisis migratorias suelen ser su área de expertise). De un soplo, facilitó el regreso del Talibán y arrastró a ISIS de entre los muertos. ¡A ISIS! Pero sobre todas las cosas, Joe Biden, el presidente que no quería una guerra se consiguió una. Y esa culpa es algo con lo que tendrá que lidiar solo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Previous Article
You Have a Point-aborto-Afganistán

¿Occidente debería aceptar costumbres de migrantes musulmanes?: You Have a Point

Next Article
Procedimientos transgénero, El American

Más de 3,000 médicos demandan a Biden por mandato que los obliga a realizar procedimientos transgénero

Related Posts
Total
1
Share