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Biden prohíbe nuevos proyectos de fracking en tierras federales

Aunque la medida envía una mala señal al mercado, solo el 9 % de la extracción de gas natural sale de yacimientos ubicados en tierras federales

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Joe Biden al final de su campaña prometió que no prohibiría el fracking, ni las actividades de extracción de petróleo y gas natural, pero nunca se molestó en aclarar que destinaría todos sus esfuerzos en hacer la extracción de combustibles fósiles lo más inviable posible. Este miércoles el presidente Biden firmó una nueva orden ejecutiva que prohíbe nuevas adjudicaciones en tierras federales para la construcción de nuevos proyectos de fracking.

La orden ejecutiva que firmó el presidente Biden pone al cambio climático como un asunto de seguridad nacional, además de imponer una pausa a todos los nuevos proyectos de extracción de gas y petróleo en áreas federales.

Desde su primer día en la oficina el departamento del Interior ordenó una pausa de 60 días en la adjudicación de nuevos permisos para perforar en tierras federales, a menos que estos sean aprobados por los altos mandos dentro del departamento. El ala progresista del Partido Demócrata está presionando al presidente Biden para que de un paso adelante y prohíba los nuevos proyectos de fracking.

Biden firmó la prohibición a nuevos proyectos de fracking en tierras estatales en compañía de su vicepresidente, Kamala Harris, y John Kerry, el antiguo candidato presidencial demócrata. (Efe)

Aunque la medida envía una mala señal al mercado, la mayor parte de los proyectos de perforación se encuentran en terrenos estatales o privados. Solo el 9 % de la extracción de gas natural sale de yacimientos ubicados en tierras federales.

Aún así, el Gobierno federal posee grandes extensiones de tierras en uso por las compañías para la perforación de pozos de petróleo y gas. Dicha política afectaría en gran medida a los estados productores de energía como Nuevo México y Wyoming, que en conjunto tienen casi 53.8 millones de acres de tierra federal. Nuevo México, en especial, será el estado más afectado por la orden ejecutiva de Biden, pues más de la mitad del área productiva para proyectos de fracking se encuentra en tierras federales.

La producción de petróleo en tierras federales ascendió a 954.3 millones de barriles durante el 2019, un crecimiento del 28 % en 3 años. Las perforaciones en tierra federal le generaron $ 6,000 millones en ingresos al gobierno el año pasado.

Muchos proyectos en los estados del oeste tienen una gran subdivisión de la tierra entre territorios estatales, federales y privados, muchos inversionistas están preocupados por los posibles problemas legales con respecto a la operación de oleoductos y gasoductos que pasen por territorios federales.

La política de Biden es un retorno a la agenda climática de Obama

Si bien Biden no ha impuesto una prohibición formal a los nuevos proyectos de fracking, ésta no es la única manera de ahogar este sector. Cargarlo de regulaciones prohibitivamente costosas, diluir la emisión de permisos, y aumentar los costos vía impuestos es una de las tantas maneras que podría recurrir la administración para simplemente hacer el fracking económicamente inviable en los Estados Unidos, a costa de los consumidores.

La política de Biden busca desincentivar a como de lugar el desarrollo de fuentes de energía fósil en el futuro. Los economistas del Instituto Heritage estiman que las metas de reducción de emisiones de Obama, y que Biden ha retomado, podrían costar alrededor de 400,000 empleos en Estados Unidos.

Muchas compañías petrolíferas han comenzado a invertir en proyectos de energías renovables ante la posibilidad de nuevas y más fuertes regulaciones a los hidrocarburos. (Efe)

Biden la semana pasada aprobó el bloqueo de la red de oleoductos Keystone XL, que conecta a los pozos productores en Alberta, Canadá, con las refinerías en Texas, Luisiana, el midwest y el Golfo de México. La decisión de Biden sería a costa de 10,000 empleos potenciales que crearía la operación de la red Keystone XL.

Además de las restricciones a las actividades extractivas, Biden muy seguramente buscará imponer nuevos impuestos a las emisiones de Co2, como lo confirmó Janet Yellen quien afirmó que “apoyo completamente un sistema efectivo de precios al carbono y sé que el presidente también”.

Ante las perspectivas de una regulación más intensiva y una mayor carga tributaria a las energías fósiles, muchas empresas en el sector de gas y petróleo han comenzado a hacer inversiones intensivas en energías renovables como la solar y eólica.

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