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Biden traiciona a Israel y a Arabia Saudita, fortaleciendo a escondidas a Irán

Biden

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En una entrevista del New Yorker en enero de 2014 Obama reveló su objetivo de crear “un nuevo equilibrio” en el Medio Oriente entre Teherán y los estados del Golfo, y en su  artículo de Politico sobre el acuerdo nuclear con Irán, el almirante Mike Mullen, ex presidente del Estado Mayor Conjunto afirmó que un acuerdo nuclear reequilibraría de manera “más justa” la influencia estadounidense reexaminando las relaciones con naciones sunitas para alcanzar una distensión con Irán.

En una entrevista de abril de 2016 en The Atlantic, Obama pidió a Arabia Saudita a “compartir el vecindario” con Irán, afirmando que apoyar a sus aliados del Golfo contra Teherán no sería de interés para los Estados Unidos. Poco después el ex asesor de Obama en Medio Oriente, Philip Gordon, insinuó que Israel y los estados del golfo tendrían que “entenderse” con un Irán más poderoso y agresivo.

El enviado especial de Obama para Irán, Robert Malley, en un ensayo para Foreing Affairs de diciembre de 2019 reveló que el objetivo de Obama había sido un nuevo equilibrio de poder en Oriente Medio y reclamó que Trump hubiera duplicado el apoyo a Israel, retirándose del acuerdo nuclear con Irán y apoyando decisivamente un eje anti-iraní en la región.

En su ensayo de Foreing Affairs en mayo de 2020 America’s Opportunity in the Middle East, Jake Sullivan, actual Asesor de Seguridad Nacional de Biden, cuyas reuniones secretas con funcionarios iraníes durante la administración Obama prepararon el camino para al acuerdo nuclear de 2015, atacó las demandas de Israel y Arabia Saudita de restringir el programa nuclear de Irán. En  junio de 2020, Sullivan en una entrevista afirmó que Washington debía “alejarse de aliados tradicionales”, agregando que Israel e Irán serían “moralmente equivalentes”

Toby Harden, en su artículo del Sunday Times, Obama All Out for Iran Deal, explicó que el entonces presidente estaba obsesionado con que el acuerdo nuclear con Irán fuera la piedra angular de su legado como un “gigante” de la diplomacia internacional. Pero en el Instituto de Investigación de Medios de Medio Oriente, Yigal Carmon y Alberto Miguel Fernández advertían en su ensayo Obama’s Strategy of Equilibrium que ese “equilibrio” de Obama en lugar de traer paz a la región podría intensificar los conflictos con “implicaciones adversas” para Washington y sus intereses en el mundo musulmán sunita, destacando que tras el acuerdo nuclear Teherán siguió patrocinando activamente el terrorismo.

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Lee Smith, en su ensayo de octubre de 2015, Reading Obama’s Mind señaló que para llegar al  acuerdo de 2015 Obama decidió otorgar a Teherán su programa de armas nucleares algunos años más adelante y debilitar a Israel y Arabia Saudita para alcanzar un nuevo equilibrio geopolítico donde no hubiera un vencedor, pero Washington pudiera retirar sus tropas. Tony Badran, en su artículo de noviembre de 2019, Malley in Wonderland, explicó como Malley, Biden y el propio Obama daban a entender que Washington debía debilitar a Arabia Saudita y fortalecer a Irán para alcanzar un nuevo “equilibrio”.

En su ensayo de mayo de 2021, The Realignment, el mismo Badran y Michael Doran concluyeron que la administración Biden retomó junto con el “realineamiento”, el sigilo y la simulación de la política de Obama para el Oriente Medio. El JCPOA, ejemplifican los analistas, no cierra el camino al armamento nuclear a Tehéran sino que aparenta una falsa contención mientras, para 2031, garantiza a Teherán un programa de armas nucleares con protección y asistencia internacionales.

La doctrina del Realineamiento, concluyen acertadamente Badran y Doran, supone erróneamente que Irán sería un “actor racional”, e ignorando torpemente la ideología de Teherán se plantea cuatro objetivos potencialmente suicidas:

  • Permitir a Teherán un programa de armas nucleares sin restricciones para 2031.
  • Poner fin a las sanciones sobre la economía y el sistema financiero iraní.  
  • Establecer un acomodo de Irán y sus tentáculos en Irak, Siria, Yemen y Líbano.
  • Imponer esa política a los aliados más cercanos de USA. en el Oriente Medio.

Pretendiendo que un Teherán fortalecido económica y militarmente y dotado de armas nucleares “mágicamente” garantizará “la paz” del Oriente Medio.

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