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Estafa de la bidenflación: aumenta nuestros impuestos y beneficia a los ricos

La estafa de la bidenflación no reduce la inflación, pero aumenta nuestros impuestos y beneficia a los ricos

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EL FIN de semana pasado, los demócratas consiguieron a toda prisa la aprobación de su ley de estafa de la bidenflación en el Senado, a todas luces, una ley que reducirá la economía: eliminará miles de empleos, impondrá impuestos aplastantes a familias y empresas y empeorará, en lugar de reducirla, esa inflación récord que nos han traído las políticas irresponsables de la administración Biden. No debemos olvidar, cuando votemos en noviembre, que al votar por este proyecto de ley, todos los Demócratas del Senado votaron a favor de aumentar los impuestos de los estadounidenses, y esto durante una recesión.

No se trata para nada de incrementos fiscales marginales; los aumentos de impuestos de Biden aumentarán la carga fiscal en más de medio trillón de dólares, y llegan en un momento en que los trabajadores ya están enfrentando dificultades para llegar a fin de mes. Todo esto porque Biden convirtió una recuperación en una recesión. La economía de Estados Unidos ahora se ha contraído durante dos trimestres consecutivos, y esto constituye una recesión, les guste a ellos o no la definición ampliamente reconocida.

Estos aumentos de impuestos de Biden a la clase trabajadora americana rompen además su promesa de no aumentar los impuestos a quienes ganan menos de $400,000 al año, un compromiso que hizo al menos 60 veces durante la campaña electoral.

La mal llamada “Ley de Reducción de la Inflación” no reducirá la inflación ni mucho menos el déficit, y así lo han establecido reconocidas instituciones, que van desde la Oficina de Presupuesto del Congreso, que no es partidista, y concluyó que el plan de Biden tendría un efecto insignificante en la inflación en 2022 y podría aumentarla ligeramente en 2023. Hasta Moody’s Analytics, que estimó que la ley prácticamente no tendría ningún impacto en la inflación durante años y solo la reduciría en un 0,33 por ciento luego de una década.

Como ya es recurrente en el Gobierno Biden, todo lo que es susceptible de empeorar, empeora. Y es que, mientras los estadounidenses son aplastados con impuestos más altos, Biden quiere darle $80 billones al IRS para auditorías adicionales y un ejército de 87,000 nuevos agentes. Esto aproximadamente duplicaría el tamaño del IRS, lo que significa que la agencia tendría más empleados que el Pentágono, el Departamento de Estado, el FBI y la Patrulla Fronteriza juntos. Este ejército de nuevos agentes del IRS apuntaría desproporcionadamente a los estadounidenses más pobres.

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El año pasado, el IRS auditó a quienes ganan $25,000 al año a una proporción cinco veces mayor que la de otros grupos y dirigió más de la mitad de sus auditorías a los que ganan menos de $75,000. Un estudio de 2019 encontró que los cinco condados con las tasas de auditoría más altas son predominantemente afroamericanos.

La ley de estafa de la bidenflación está llena de exenciones fiscales para los ricos y $386 billones en subsidios y gastos de energía verde, el tipo de políticas que ya están haciendo que la red eléctrica sea menos confiable y la energía más cara. La ley de los demócratas impondría un nuevo impuesto al gas natural de $6.5 billones que, según una versión anterior del impuesto, podría poner en peligro 100,000 puestos de trabajo y conducir a un aumento del 17 por ciento en las facturas mensuales de gas natural, lo que le costaría a la familia estadounidense promedio aproximadamente $100 por año.

Además, incluye un impuesto de $12 billones sobre el petróleo crudo y el petróleo importado, que en última instancia pagan los consumidores en forma de costos más altos de combustibles y energía. Y como si faltara algo, encarecería la producción de petróleo y gas en tierras federales, elevando la tasa de regalías de los productores de energía americanos entre un 33 y un 50 por ciento.

No obstante, la estafa de la bidenflación les daría a los estadounidenses ricos un regalo de $7,500 para comprar vehículos eléctricos (EV). Con un precio de casi $67,000, el vehículo eléctrico corriente cuesta casi lo que gana el hogar estadounidense promedio en todo un año. Este crédito fiscal EV beneficia a los ricos al usar el dinero de los americanos de bajos ingresos para alentar a los más ricos a comprar vehículos eléctricos. Casi el 80 % de los créditos fiscales para vehículos eléctricos son reclamados por estadounidenses que ganan más de $100,000 al año.

Los votantes están cansados de los trucos y de las artimañas de Biden y los demócratas, y de su absoluta falta de contacto con los problemas que nos aquejan a todos en este país, y que a ellos parecen no importarles. Esos votantes están viendo este nuevo esfuerzo de los demócratas como lo que en realidad es: una estafa.

Jaime Florez is the Hispanic Communications Director - Republican National Committe. Public Relations, Public Affairs, Communications, and Marketing Executive with extensive experience in politics, international trade, publishing, and mass media // Jaime Florez es Director de Comunicaciones Hispanas - Comité Nacional Republicano. Ejecutivo de Relaciones Públicas, Asuntos Públicos, Comunicaciones y Marketing con amplia experiencia en política, comercio internacional, publicaciones y medios de comunicación.

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