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Thomas Sowell

La biografía que revela la increíble carrera de Thomas Sowell

En un esfuerzo por devolver a la conciencia nacional la trayectoria y los conocimientos de Sowell, el columnista Jason Riley escribió Maverick: una biografía de Thomas Sowell

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Por Jack Elbaum

Thomas Sowell fue un pensador, académico y comentarista único. A través de sus más de 50 libros sobre temas como la economía, la raza y la historia intelectual, Sowell se ha consolidado como una de las principales mentes americanas durante el último medio siglo. En una época en la que el pensamiento descuidado con una parte de mensajes confusos es la tónica de nuestro discurso nacional, la vida y la obra de Thomas Sowell pueden servir de recordatorio de lo que es el estándar de oro del análisis político y de la política.

En un esfuerzo por devolver a la conciencia nacional los antecedentes y las ideas de Sowell, el columnista de The Wall Street Journal, Jason Riley, escribió Maverick: Una biografía de Thomas Sowell.

En 250 páginas fácilmente digeribles, Riley no se limita a enseñar al lector los hechos sobre la vida y los logros de Sowell, sino que muestra por qué Sowell es una figura tan singular y detalla la esencia de algunas de las contribuciones más importantes de Sowell a nuestras conversaciones políticas e intelectuales. En este sentido, el libro puede dividirse, a grandes rasgos, en dos secciones. La primera sección —capítulos uno a cuatro— ilustra “la actitud de Sowell de autoformarse”; la segunda —capítulos cinco a ocho— es una inmersión profunda en una serie de temas que Sowell ha abordado a lo largo de su carrera.

Definido correctamente, un inconformista es alguien “poco ortodoxo o de mentalidad independiente”. Ya sea en el mundo académico o en el panorama intelectual en general, Riley deja claro que sería difícil describir a Sowell de otra manera.

Mientras era profesor en algunas de las escuelas más prestigiosas del país —como Cornell, UCLA y Amherst—, Sowell exhibía un estilo de enseñanza que la mayoría había dejado atrás en la década de 1950. Era exigente; no tenía pelos en la lengua; no aceptaba que se hiciera tonterías en clase ni aceptaba excusas para faltar a un examen sin avisar.

Riley utiliza algunas anécdotas realmente atractivas para demostrar este hecho. El ejemplo más llamativo es cuando Sowell le dice a un estudiante que tiene que dejar el programa de Economía en Cornell porque era persistentemente disruptivo en clase y estaba mal preparado a pesar de varias advertencias. El director del departamento de Economía de Cornell no apoyó la decisión de Sowell, y ambos discutieron amargamente durante más de una hora, escribió Riley. La discusión terminó con Sowell diciendo: “Tienen mi renuncia del programa y de la Universidad de Cornell”.

Sowell rechazó ofertas para enseñar en escuelas como Stanford, Dartmouth y la Universidad de Wisconsin. También retiró un libro de una editorial y devolvió el anticipo después de que la empresa insistiera en revisar “800 AD” por “AD 800”. Todo esto demuestra que Sowell siempre fue un hombre autónomo, que nunca se ha limitado a seguir la corriente. Esto se ejemplifica mejor cuando Riley escribe: “Era un opositor que no se preocupaba mucho por quemar puentes. Era un pensador independiente al que le gustaba el combate retórico”.

Esto no sólo ha sido cierto en el mundo académico, sino también en el mundo intelectual en general. Riley detalla la disposición de Sowell a abordar temas que pocos otros tocarían, su voluntad de desafiar a otros cuando creía que se equivocaban en algo, y los numerosos ataques —a menudo deshonestos— de los principales medios de comunicación a su obra.

En Maverick, Riley también hace un trabajo magistral al vincular la actitud y las acciones de Sowell a lo largo de su carrera con su época en la Universidad de Chicago, donde aprendió su enfoque característico de la economía de los famosos economistas George Stigler y Milton Friedman. Este enfoque fue descrito como “más concreto, menos abstracto; más pragmático; menos especulativo”.

No sólo aborda las cuestiones sin tener en cuenta las narrativas predominantes, sino que también hace que los conceptos económicos sean inusualmente fáciles de entender mediante el uso de ejemplos prácticos.

Además de un enfoque que hacía hincapié en el empirismo, el programa era extremadamente exigente. En el libro se señala que, mientras que el programa de Economía de Harvard incorporó a 27 estudiantes de doctorado y 25 se graduaron, la Universidad de Chicago incorporó a 70 y sólo 25 se graduaron. En resumen, se trataba de un entorno intenso y sin complejos.

Uno puede ver la influencia que la Universidad de Chicago tuvo en Sowell cada vez que lee uno de sus trabajos. No sólo aborda las cuestiones sin tener en cuenta las narrativas imperantes, sino que también hace que los conceptos económicos sean inusualmente fáciles de entender mediante el uso de ejemplos prácticos.

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Thomas Sowell (Twitter)

Aunque es importante reconocer la singularidad de Sowell como persona, no debemos perder de vista las contribuciones cruciales que ha hecho a lo largo de su carrera a las conversaciones políticas, económicas, históricas e intelectuales de nuestro tiempo. Riley describió este libro como una biografía intelectual, y no cabe duda de que ha conseguido poner en el foco de atención las ideas de Sowell.

En los capítulos quinto a octavo, Riley examina algunas de las ideas y libros más importantes de Sowell, comenzando por Conocimiento y decisiones, pasando por su trilogía informal sobre “visiones”, y detallando después sus escritos sobre derechos civiles y su trilogía sobre “cultura”.

Aunque cada uno de estos capítulos es diferente en cuanto a su contenido particular, tienen un hilo conductor común. Sea cual sea el tema, Sowell avanzó la conversación con investigaciones o razonamientos innovadores, además de hacer accesibles a los profanos temas complejos. En Conocimiento y decisiones, por ejemplo, un libro que Sowell publicó en 1980, tomó las observaciones fundamentales de F.A. Hayek sobre la naturaleza difusa del conocimiento en una sociedad y no sólo hizo el concepto más accesible para el lector promedio, mediante ejemplos de la vida real, sino que también “amplió la aplicación” de los principios iniciales, según escribió el propio Hayek.

No sólo habla de economía; no sólo habla de raza; no sólo examina la historia. Más bien, una de las cosas que hace a Sowell tan único es que no sólo escribe sobre todos esos temas, sino que tiene la capacidad de entrelazarlos a la perfección, utilizando el pensamiento económico para evaluar cosas como la raza, la historia y la cultura.

Aunque este es sólo un ejemplo, puede repetirse en cualquiera de sus docenas de libros, y Riley lo deja muy claro. Sowell no es un poni de un solo truco. No sólo habla de economía; no sólo habla de raza; no sólo examina la historia. Más bien, una de las cosas que lo hace tan único es que no sólo escribe sobre todos esos temas, sino que tiene la capacidad de entrelazarlos a la perfección, utilizando el pensamiento económico para evaluar cosas como la raza, la historia y la cultura.

Tanto la amplitud como la profundidad de los conocimientos que Thomas Sowell compartió con el mundo a través de sus obras son casi incomparables. El hecho de que hayamos tenido la posibilidad de aprender de él durante tanto tiempo es algo que debemos agradecer.

En Maverick, Riley consigue darle a Sowell el reconocimiento que merece. Y, al final, hay que felicitar a Riley por sacar a la luz las ideas de Sowell, en un momento en que las necesitamos más que nunca.

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