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Bitcoin: un campo de batalla entre dictadores y amantes de la libertad

Bitcoin: un campo de batalla entre dictadores y amantes de la libertad

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El pasado domingo los colombianos escogieron al exguerrillero socialista, Gustavo Petro, como presidente de la nación. El marxista, profundo creyente de la intervención del Estado en la economía y la redistribución de las riquezas, en el año 2017 twitteó: “El bitcoin quita poder de emision a los estados y el señoreaje de la moneda a los bancos. Es una moneda comunitaria que se basa en la confianza de quienes realizan transacciones con ella, al tener como base el blockchain, la confianza se mide y crece, de ahí deriva su fortaleza”.

Esto fue suficiente para que la prestigiosa revista de criptomonedas Bitcoin Magazine, publicara un post anunciando que el recién electo presidente de Colombia, apoyaba el bitcoin:

La dictadura de Vladimir Putin, que tiene una de la economías más restrictivas e intervenidas por parte del Estado, también ha incursionado en sus intentos de adoptar el bitcoin en su sistema monetario, pero lejos de hacerlo para liberar a sus ciudadanos de una moneda manejada por el Estado, lo ha hecho para tratar de evadir las sanciones occidentales por su invasión a Ucrania, y contar con reservas de un activo incensurable que les permitan seguir financiando su régimen opresivo; algo que indirectamente ha sido celebrado con entusiasmo por parte de la comunidad bitcoin, pues la legislación rusa permite a su vez la adopción por un mayor número de personas, sin importar las causas:

Otro que intentó hacer uso de las criptomonedas para financiar su régimen opresor, fue el dictador venezolano, Nicolás Maduro, sin embargo, este lejos de tratar de usar el bitcoin para evadir sanciones y tener un sistema de pagos alterno a la mano, trató inútilmente de crear una criptomoneda llamada “Petro”, que sería controlada por el mismo régimen venezolano, y estaría anclada al precio del petróleo.

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En El Salvador, el presidente Nayib Bukele hizo del bitcoin una moneda de curso legal en el país, un paso, a mí parecer, importante y necesario, sin embargo, luego de ello, la legislación se extralimitó al obligar a los ciudadanos a aceptar la criptomoneda como forma de pago, y el Estado creó una billetera digital que ha recibido más criticas que buenos comentarios por parte de sus usuarios.

Precisamente, la idea del bitcoin, es constituir una moneda que pueda ser intercambiada libremente por las partes, sin ningún tipo de coerción por parte del Gobierno; el hecho de que el Estado legisle la obligatoriedad de su uso, rompe con los principios ideológicos y de funcionamiento de la propia moneda digital.

Aplaudir a dictadores por el uso del bitcoin es contraproducente

La industria de las criptomonedas, y aquí me permito expandirme un poco más a lo relativo al bitcoin, es un pequeño mundo en crecimiento; partió del sueño de Satoshi Nakamoto, sin embargo, se ha ramificado en innumerables proyectos de criptoactivos, con diferentes finalidades, propósitos, y por supuesto, legitimidad.

Si bien es sumamente difícil poder determinar cuales proyectos cripto son una estafa y cuáles no, hay uno que definitivamente no es una estafa: se llama bitcoin.

El bitcoin fue creado a partir del sueño de un amante de la libertad que comprendió que las monedas —la economía— en manos del Estado, estaba perjudicando enormemente a las sociedades, generando pobreza, corrupción, y el enriquecimiento ilícito por parte de elites que abusaban de su poder para manipular la economía. Es por esto que el bitcoin es tan importante, pues no puede ser manipulado a conveniencia por un organismo central, su valor crece o decrece según las fluctuaciones del mercado, y además es incensurable, ningún Gobierno puede llegar a cerrar tu billetera digital o expropiar tus bitcoins.

Sin embargo, algunos dictadores latinoamericanos y del mundo oriental, enemigos de las economías abiertas y las libertades individuales, han encontrado en la criptomoneda un aliado para sortear sanciones internacionales y poder financiar sus crímenes, algo que, por la naturaleza del bitcoin es incontrolable; no obstante, esto no es algo que debería estar siendo festejado por la comunidad de bitcoiners.

Si algo hemos aprendido en la historia de la humanidad, es que el dinero —de cualquier tipo— históricamente será utilizado, tanto para las causas más benéficas, como para las más aterradoras, después de todo, el dinero, así como las armas, los medicamentos, o cualquier otro elemento, son tan solo herramientas, que pueden ser utilizados por la especie humana, para bien o para mal.

El sueño del bitcoin todavía es muy joven y está en una fase de maduración, en los próximos años, muy seguramente el mercado hará su magia, y el resto de proyectos alternos fraudulentos empezará a desaparecer paulatinamente, y les sobrevivirán el bitcoin, y aquellos otros con fundamentales robustas que realmente le brinden a la humanidad una serie de usos y beneficios.

La comunidad de apoyo a las criptomonedas debe seguir creciendo, incluso en estos tiempos de mercados bajistas, pues, es en estos momentos donde los proyectos inútiles desaparecen y los más aptos sobreviven.

El bitcoin seguramente logrará salir bien parado una vez más de esta crisis de liquidez, tal como lo ha hecho tantas veces en el pasado; sin embargo, la comunidad bitcoin debería dejar de idolatrar a dictadores y enemigos del libre mercado, solo porque le dedican un par de palabras lindas al proyecto. Alabar al enemigo no le hará al bitcoin ningún favor, y por el contrario, alejará a cada vez más personas que pensarán que la criptomoneda solo es utilizada para causas ilegitimas.

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