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Bolsonaro baja 10 % de impuestos a los videojuegos

Los defensores de mantener o aumentar estos impuestos probablemente camuflarán su voracidad recaudatoria en que los videojuegos son malos o peligrosos para los jóvenes

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, anunció en su de Twitter que el día 27 de octubre se publicará en DOU, diario oficial del Gobierno federal, la reducción de impuestos a la industria de videojuegos en toda la República Federativa de Brasil.

En concreto señaló que el Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI), que según la industria puede variar del 0 % hasta el 330 %, pasará del 40 % al 30 % para consolas y máquinas de videojuegos; del 32 % al 22 % para partes, accesorios de consolas y máquinas de videojuegos cuyas imágenes se reproducen en pantallas de televisores y, finalmente, de 16 % al 6 % en máquinas de videojuegos con pantalla incorporada, portátiles o no.

http://twitter.com/jairbolsonaro/status/1320833830450798592?s=20
Bolsonaro anuncia en su cuenta de Twitter la reducción de impuestos al sector de los videojuegos

Las reacciones a la medida de Bolsonaro han sido variadas, desde las burlas por parte de gente que considera a los videojuegos como un tema banal, hasta las alabanzas por parte de quienes comprenden los mecanismos fundamentales de la economía y la creciente importancia de este sector a nivel mundial.

Según el último informe global del mercado de los videojuegos, elaborado por Newzoo, una de las más importantes fuentes de información de este sector, el mercado internacional de videojuegos creció un 9,6 % entre 2018 y 2019, facturando más de 152,000 millones de dólares. Esto supone una mayor facturación que las industrias del cine y la música juntas.

Si tenemos en cuenta esto, quienes critican la propuesta de Bolsonaro al considerar los videojuegos como algo trivial, demuestran un profundo desconocimiento del mundo en el que viven y no entienden lo que esta reducción de impuestos puede suponer para la economía brasileña.

Si se analizan las diferentes regiones, la de Asia-Pacífico sigue siendo la líder indiscutible con casi la mitad de la facturación mundial, mientras que Norteamérica ocupa el segundo puesto con una cuarta parte del total. Brasil ha irrumpido con fuerza en este ranking en los últimos años, superando los 1,000 millones de dólares de facturación, a la par con México, liderando el crecimiento de Latinoamérica (3 % del total mundial).

Ante este vertiginoso aumento de la industria podemos encontrarnos con dos tipos de gobernantes: los que ven este desarrollo como una oportunidad para ordeñar la vaca hasta dejarla seca a base de subir impuestos; y los que, como Bolsonaro, entienden que es mejor reducirlos para nutrir y facilitar su crecimiento, para que así pueda brindar más y mejores frutos.

Los beneficios de la medida de Bolsonaro

Esta reducción fiscal supondrá un aliciente para la creación de riqueza y puestos de trabajo en el sector, tanto atrayendo inversiones extranjeras a la región como incentivando las inversiones nacionales en busca de un mayor bocado en el creciente pastel que es el mercado del ocio digital.

Por si esto no fuera suficiente, las ventajas fiscales pueden hacer que el mundo del videojuego en Brasil ingrese en un círculo virtuoso de felices consecuencias. El robustecimiento de la industria permitirá evitar la fuga de cerebros del país y atraerá talento foráneo, el cual ayudará a los brasileños que quieran hacer del gaming su forma de ganarse la vida a desarrollarse y a mejorar sus competencias.

Los defensores de mantener o aumentar estos impuestos probablemente camuflarán su voracidad recaudatoria en que los videojuegos son malos o peligrosos para los jóvenes. Justificarán estos gravámenes como una medida disuasoria ante la ludopatía y la violencia juvenil que podrían provocar en unos pocos, privando a una mayoría responsable y moderada de todas sus ventajas.

Donde los políticos intervencionistas ven niños locamente enganchados a la consola, restando horas de estudio de las materias obligatorias del currículo educativo estatal, los políticos más liberales ven a un joven que aprende a gestionar los recursos gracias a Minecraft; que mejora su inteligencia visual espacial con God of War; que aprende a trabajar en equipo, a colaborar y a competir en Fortnite; que empieza a interesarse por la historia al probar Ghost of Tsushima; que se apasiona por la Botánica o la Zoología jugando a Red Dead Redemption 2; que descubre su amor por la filosofía con Bioshock, o que empieza una carrera como guionista inspirado por la historia de Detroit: Become Human. 

El 10 % de reducción de impuestos anunciado por Bolsonaro hoy, creará miles de puestos de trabajo y riqueza en el presente: comerciantes, distribuidores, fabricantes, desarrolladores, entre otros. Pero más importante aún, se podrá traducir en muchísimos brasileños alimentando sus sueños para el mañana: gamers, diseñadores, escritores, programadores, ingenieros y todo un sinfín de nuevas profesiones de la industria del gaming que existirán en el futuro que ni siquiera la ciencia ficción es capaz de imaginar

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