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California, el estado que sucumbió a políticas socialistas

Migración, crisis energética, homeless por doquier, crisis sanitaria y de vivienda; todos son males que padece el estado de California bajo una administración demócrata progresista

Hay quiénes escuchan las palabras “socialismo” y “Estados Unidos” juntos y automáticamente piensan que se trata de una exageración o una manipulación de términos con intereses partidistas. Pero no, dentro de la nación vanguardia de la libertad, el libre mercado y el capitalismo, existen ejemplos claros y notorios de administraciones con políticas socialistas y estatistas que han generado debacles en algunos estados y ciudades de EEUU.  

El caso más notorio, por ejemplo, es el de la histórica ciudad de Detroit. Por años fantasmagórica, pero ahora levemente recuperada después de que el Gobierno Federal actuara para monitorear las nefastas finanzas públicas del Ayuntamiento.

Todo había comenzado con los problemas raciales, la mala gestión de la migración y la inexistente descentralización de una economía dependiente del rubro automotriz e industrial. Posteriormente, durante décadas, la gran ciudad del estado de Michigan estuvo sometida a políticas económicas altamente interventoras; donde las regulaciones y las altas cargas impositivas limitaban de sobremanera a la inversión privada. Lo que llevó a la ciudad a un colapso.

Las políticas sociales promovidas por el ayuntamiento de Detroit, en su mayoría populistas, no sirvieron para acabar ningún tipo de brecha social que supuestamente promulgaban combatir. Al contrario, sus planes subsidiarios requerían de un alto gasto público; y la ciudad recaudaba poco y mal; se perjudicó en exceso al sector privado y las consecuencias estaban a la vista: alta inseguridad, migración, casas vacías, poco desarrollo económico y calles fantasmas; hasta que llegó el ajuste económico y el impulso de la economía luego del Default del 2013.

¿Qué tiene que ver eso con el socialismo? Pues, los demócratas en Detroit impulsaron medidas económicas similares a los políticos de izquierda en Latinoamérica: estatismo. Cargos públicos para las minorías raciales y políticas económicas empobrecedoras – como los subsidios – fueron algunas de ellas. Al final, lejos de aprovechar a los migrantes de décadas pasadas para estimular la economía o hacer de Detroit una ciudad mucho más descentralizada, terminaron por convertir a sus ciudadanos en rentistas del Estado.

Detroit, un experimento socialista que fracasó.

Si bien el caso no es tan radical como el de la gran perla de Michigan, California afronta problemas bastante similares; empezando por las decisiones y medidas tomadas por sus políticos progresistas, que están generando aumento en el número de pobres, inseguridad, problemas energéticos y migración interna. 

Las similitudes de California con los países donde gobierna el socialismo

Cuando uno piensa en socialismo, automáticamente, la mente se dirige a Venezuela, Cuba, Nicaragua, Zimbabue, Argentina; por citar algunos ejemplos. Todos ellos son países con problemas económicos severos, donde la pobreza reina, el subdesarrollo es innegable, los servicios básicos no sirven y la migración es la única vía para lograr la supervivencia.

En ese sentido, quizás California no padece hambre, ni está devastada económicamente como Caracas, Managua o La Habana; pero sí tiene algunos problemas similares, aunque esté dentro de la nación más prospera del planeta.

Problemas socialistas en un país capitalista
  1. Problemas eléctricos: no hay que irse muy lejos, durante el mes de agosto le llovieron críticas al gobernador progresista de California, Gavin Newson, luego de admitir que las autoridades no pudieron prever una sequía, calores intentos e incendios que afectarían al sistema eléctrico. “No pudimos predecir y planificar esta escasez (energética)”, dijo el gobernador; “y eso es simplemente inaceptable”, añadió. Según USA Today, el 21 de agosto se le cortó la energía eléctrica a más de 410.000 personas, al día siguiente, la mitad de esa cifra padeció el mismo mal; y desde entonces se pueden ver cortes de luz programados porque el Operador Independiente del Sistema Eléctrico de California (ISO), no puede garantizar la demanda del servicio eléctrico. Es decir, la ciudad considerada “quinta economía mundial”, no puede abastecer a sus ciudadanos de energía eléctrica por las altas temperaturas y problemas de sistema.
  2. Migración a otros estados: muchos californianos han decidido irse de su estado hacia Arizona, uno de los principales receptores junto a Texas, el segundo estado que más migrantes dentro de EEUU recibe detrás de Florida, según un estudio de Yardi Systems. El año pasado más de medio millón de californianos dejaron el estado llegando así al séptimo año consecutivo en que más personas se van del Golden State en relación a las que se mudan hacia allí.
  3. Escasez de agua en zonas determinadas: si bien no se habla de un sistema de aguas destrozado, hay lugares como la Ciudad de Dos Palos donde vienen ocurriendo cortes sistemáticos del agua desde hace un par de años. Incluso en plena pandemia donde el lavado de manos es sencillamente esencial para prevenir el contagio del coronavirus.
  4. Personas sin hogar, vagabundos, aumento de pobreza y criminalidad: existe un documental de Christopher F. Rufo, «Chaos by the Bay», que detalla algunas de las políticas fallidas en San Francisco para los homeless. Una situación verdaderamente trágica. Según el vídeo, la ciudad tiene más de 18.000 vagabundos, incluyendo 4.000 que sufren enfermedades mentales y adicciones. Dichas personas sufren problemas de adicción y problemas mentales, todo pese a que la ciudad destina anualmente unos mil millones de dólares a esta población. Un capítulo más de «La ayuda que mata», pues las políticas subsidiarias de sus líderes progresistas, lejos de resolver problemas de pobreza, está generando cada vez más indigentes y rentistas del estado.
  5. Cuarentenas largas e inservibles para controlar al coronavirus: tal y como sucede con Argentina, California ha sido un fracaso sanitario para controlar el virus; sus larguísimos confinamientos no impidieron que sea uno de los Estados con mayores contagios dentro de los Estados Unidos. Además, luego de implementar un ineficiente plan estatal para la apertura económica, las protestas que se adueñaron de las calles de San Francisco y otras ciudades californianas no hicieron más que dañar aún más la economía y aumentar la crisis sanitaria; todo bajo la complaciente mirada de las autoridades que decidieron no actuar contra las manifestaciones organizadas por Black Lives Matter, siguiendo la línea de los demócratas en todo el país.

Hay que decir lo obvio: en California rige un sistema de libre competencia y mercado, es una economía pujante; mucho más fuerte que cientos de países en todo el mundo. Y, justamente, esa es la principal razón por la que las principales ciudades del norte California no siguen los pasos de la ciudad de Detroit.

Para entender el contexto de la situación, hay que ubicarse geográficamente: está la zona norte de California y el sur, en la primera es donde existen los principales problemas de vivienda, altos costos de la calidad de vida, indigencia e inseguridad. En el sur, la vida es bastante más tranquila.

Esto se debe a que la mayor concentración está en el valle, en la zona high income, que es donde se pueden encontrar a las empresas tecnológicas y Startups. En este lugar la vida es francamente costosa para aquellos trabajadores que están fuera del rubro tech. Los alquileres, el año pasado, se encontraban en un promedio de 3.600 dólares mensuales en San Francisco, mientras que lo más económico del valle se encuentra en Oakland, unos USD 2.000, y esto debido a la inseguridad.

El problema de viviendas en San Francisco, por ejemplo, es algo que viene de larga data. La ciudad no construye viviendas y esto es por la excusa de no querer «perder la esencia» de las fachadas históricas, esta decisión acarreó un simple problema: creció la población (demanda) y la oferta se mantuvo en el mismo sitio. ¿Resultado? Escasez de vivienda y aumento de los costos.

Para combatir la situación de los indigentes, la ciudad en vez de implementar políticas proactivas para sacar a estas personas de la calle, ponerlas en rehabilitación y hacer valer la autoridad contra los crímenes que cometen, dejó que toda San Francisco se llenara de campamentos de personas sin casa, alivianando la aplicación de la ley para crímenes contra posesión de drogas, prostitución e incluso defecación en las calles. Las medidas permisivas para con los homeless han generado un problema estructural que difícilmente pueda repararse al corto o mediano plazo.

Documental Chaos by the bay.

Las ideas progresistas usualmente intentan vender una realidad alterna donde el aumento de la criminalidad no viene ligado al aumento de la pobreza, pero el hecho es que sí. El aumento de la indigencia – donde muchos de los homeless tienen problemas de adicción – ha ido de la mano con el incremento de hechos punibles como el tráfico de drogas o los tiroteos. «Un análisis elaborado por el Instituto Marshall, en colaboración con el diario Los Ángeles Times, muestra que entre los años 2014 y 2017 los delitos violentos aumentaron un 12 % en California, mientras que la media nacional lo hizo en un 3 % en el mismo periodo», según un artículo de EFE.

Esta situación, sumado a los problemas de los costes de vivienda está provocando una migración de californianos a otros estados, algo que no es positivo en absoluto para California. El estado además tiene las mayores tasas de pobreza del país, y el incremento de los pobres no son consecuencia de las “desigualdades del sistema económico”, como suelen hacer ver los representantes progresistas, sino por una serie de medidas erradas donde se ha intentado mantener a estas personas en un estado de confort formando una ciudadanía dependiente del Estado, de allí que no sorprenda que en California sigan mandando los demócratas. Pues el relato culpabiliza a las corporaciones tecnológicas y a las personas trabajadoras del tech “por hacer que aumente el costo de la vida”, aunque la realidad sea otra.

El nuevo socialismo, vale recalcar, ya no es el violento del siglo XX. Es uno mucho más “amistoso”, disfrazado de progresismo, donde los políticos promueven impuestos altísimos, muchas trabas económicas, medidas estatistas e impulsan ideas colectivistas que tienen poco respeto hacia la propiedad privada y las libertades individuales.

De hecho, es bastante hipócrita que se culpe a «los más ricos» de los problemas estructurales de California. En especial cuando estos millonarios, que representan el 1 % de la población fiscal estatal, son responsables del 46 % de la recaudación del estado. «Específicamente, el 1 % de los más ricos, con el 24 % de las ganancias, pagó el 46 % de los impuestos estatales sobre la renta en 2018, el último año del que hay datos completos. El 90 % de los que ganan menos pagó sólo alrededor del 22 %; el 60% con menor ingreso pagó el 2.4%», se lee en una columna de los Angeles Times. ¿Qué quiere decir esto? Las políticas sociales que llevan adelante los demócratas son financiadas por los ciudadanos de mayores ingresos, pero también de la clase media.

Los problemas de agua, si bien no son recurrentes, son inaceptables para el estado con mejores índices económicos de EEUU. Y esto se debe a que el sentido de contraprestación no está sirviendo para brindar un servicio de calidad a la ciudadanía que está pagando sus impuestos.

Y ojo, porque ante algunos problemas de las finanzas públicas y el déficit fiscal, el estado de California no está encontrando otra mejor solución que aumentar los impuestos a sus ciudadanos. Por ejemplo, se está intentando llevar adelante la Proposición 13, «un proyecto a votación que buscar destinar millones dólares a distritos escolares en California», según Univisión. ¿de dónde se consigue ese dinero? Del aumento de la carga impositiva.

Hay otra propuesta llamada Proposición 15 que tiene que ver con el aumento de los impuestos a las propiedades. Algo que está en juego en las elecciones del 3 de noviembre como se puede leer en un artículo de Wall Street Journal titulado California´s Next Big Tax Gulp.

Y cuando se habla de cortes de luz es imposible no pensar en el chavismo en Venezuela, un país con el sistema eléctrico completamente destrozada gracias al sistema socialista implementado durante décadas.

Lo que muchos desconocen, incluso dentro del propio territorio venezolano, es que los problemas eléctricos no son problemas de ahora únicamente. Ya en 2007-2008, cuando aún vivía Hugo Chávez, en el interior del país en Estados como Bolívar – y otros – se regulaba la energía eléctrica por las graves falencias del sistema. Se culpaba a la sequía y a las altas temperaturas, tal y como lo hacen las autoridades en California, pero la realidad es que la ineficiencia del Estado y las fallas en el mantenimiento eran los culpables.

Los problemas energéticos en California también vienen de larga data. Hay que remontarse al año 2000 y mencionar a un protagonista clave: Enron, la empresa que manipuló el mercado e impidió la privatización del sistema eléctrico que, posteriormente, conllevó a una crisis. La manipulación de los precios de Enron, junto a la ineficiencia estatal, fueron los causantes de la crisis energética del 2000. Posteriormente a la quiebra de Enron, el estado de California aplicó la receta de mayor presencia e intervención y, hasta el sol de hoy, no ha resuelto los problemas en muchas zonas californianas.  

Increíblemente, y aunque muchos no lo quieran ver, en California se han implementado políticas económicas y sociales de corte socialista, disfrazadas en discursos y retoricas progresistas. Estas pusilánimes medidas adoptadas, pese a estar en el territorio estadounidense y en el estado con mejores índices económicos, han sido suficientes para deconstruir a un Estado que debería ser ejemplo de calidad de vida y, por todo lo contrario, está sucumbiendo.

Los estadounidenses deberían mirar con lupa los casos de California y Detroit, pues son claros ejemplos que, dentro de EEUU, se puedan implementar políticas estatistas que resultan en pobreza y fracaso.

5 comments
  1. Siendo venezolana viviendo en el Sillicon Valley, certifico todo lo escrito en este artículo.
    Emmanuel se queda corto, esto es mucho peor. Hay sitios en el corazón del SV (20 millas de google) que nisiquiera tienen agua potable tratada (tienen pozos personales), ni red de cloacas (tienen pozos sépticos). Ahora hay que sumarle los cortes de luz, inseguridad, vias de comunicación destruidas a las que no le hacen mantenimiento hace mas de 20años.
    Un % super alto de los dineros públicos son destinados a mantener la adicción y la vagancia de los homeless. Todo gracias a politicos y burocratas corruptos socialistoides que descubrieron su mina de oro, su negocio redondo “ayudando” a los más necesitados y malversando fondos públicos. El “WOKEismo” ya está acabando con todo.
    Esta gente aquí tiene que entender: Socialismo=Comunismo=Corrupción=Destrucción=Miseria=Muerte. Van por la etapa del “no vale yo no creo”
    Esa pelicula ya le se el final, ya la viví en Venezuela. Tendré que huir de aquí como los hice de Venezuela en su momento… 🙁
    tibi g.

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