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Cartel de la droga secuestra ciudades en Colombia por reacción a extradición de capo del narcotráfico

Paro armado

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En medio de una de las vías principales de Colombia que conecta a Medellín —la segunda ciudad más importante del país— con el océano Atlántico, un camión arde lentamente, consumido por las llamas.

El vehículo es un aviso para el gobierno colombiano del inicio de un paro armado. Un recordatorio que afirma que quienes mandan en el norte del país son un cartel del narcotráfico conocido como las “Autodefensas Gaitanistas de Colombia” —haciendo alusión al antiguo líder proletario de los 40, Jorge Eliecer Gaitán— o Clan del Golfo.

En Colombia se da el nombre de “Paro Armado” a una interrupción de la actividad económica —principalmente el transporte y el comercio— en un territorio determinado por orden de un grupo armado ilegal que amenaza con ejercer represalias violentas contra quien se atreva a abrir su negocio o trabajar durante esos días.

Los llamados paros armados no son infrecuentes, dos meses atrás la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) ordenó un paro armado en el departamento de Arauca, en la frontera con Venezuela; en 2016, durante el Gobierno de Juan Manuel Santos, el Clan del Golfo ordenó un paro que paralizó durante una semana el noroccidente de Colombia.

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El actual paro armado fue ordenado por el Clan del Golfo en represalia por la extradición a Estados Unidos de su máximo jefe Darío Antonio Úsuga, alias “Otoniel” quien, hasta su detención en octubre de 2021, era el delincuente más buscado en Colombia por narcotráfico y otros delitos.

 

Policía en  Medellín realiza patrullaje en el barrio de la Sierra donde el Clan del Golfo tiene presencia. (EFE)
Policía en Medellín realiza patrullaje en el barrio de la Sierra, donde el Clan del Golfo tiene presencia. (EFE)

Otoniel, el Clan del Golfo y la región de Urabá

Otoniel —quien según las autoridades colombianas llegó a ser el narcotraficante más poderoso después del famoso Pablo Escobar—. Desplegó un fuerte equipo jurídico que interpuso todos los recursos legales para impedir su extradición que había sido solicitada por las autoridades judiciales de Estados Unidos por liderar, durante casi 20 años, una empresa criminal dedicada a la exportación ilegal de cocaína en ese país y que alcanzaría 1,400 toneladas anuales.

El Clan del Golfo fue creado hace 16 años como resultado de la fusión, bajo el mando de Otoniel, de varias organizaciones guerrilleras y paramilitares dedicadas al narcotráfico. Según las autoridades colombianas, son cerca de 4,000 hombres en armas que tienen presencia en más de 200 municipios de varios departamentos, especialmente en la región del Urabá antioqueño de donde derivan su nombre.

Aunque es reconocido internacionalmente por las montañas que atraviesan la mayor parte su territorio, el departamento de Antioquia tiene más de quinientos kilómetros de costa sobre el Atlántico, cuyo principal accidente geográfico es el Golfo de Urabá. En la región de Urabá, integrada por once municipios, están las principales plantaciones de banano de exportación que se embarca de forma precaria en las aguas del Golfo, pues no se dispone de un puerto. 

El capo de la droga Otoniel antes de ser extraditado a los Estados Unidos. (EFE)
El capo de la droga Otoniel antes de ser extraditado a los Estados Unidos. (EFE)

Desde los inicios de la producción de banano en los años 60 del siglo XX, la Región de Urabá ha sido una especie de zona fronteriza, similar al Viejo Oeste de Estados Unidos y con precaria presencia del Estado.

En Urabá, el Estado nunca ha ejercido el monopolio de las armas. Allí nació, en 1967, la guerrilla maoísta del EPL; fue sede del poderoso Frente Quinto de las FARC, entre 1974 y 2016, y fue también la principal área de operación de las autodefensas de Carlos Castaño (máximo jefe del paramilitarismo en Colombia). Muchos de los integrantes del Clan del Golfo son veteranos o descendientes de veteranos de esos movimientos. 

A pesar de la conflictividad que la ha caracterizado, la región de Urabá no ha dejado de prosperar a lo largo de los años, con una población creciente y una economía articulada alrededor de la producción bananera. El avance de la región continuará y se verá crecerá gracias a la construcción del Puerto de Turbo y la conclusión de la conexión con el interior del país, por medio de las modernas autopistas Mar 1 y Mar 2, que a su vez incluyen la construcción del túnel Toyo, que con sus casi 10 kilómetros de extensión será el más largo de Colombia.  

En 2024 se inaugurarán las autopistas y en 2025 el puerto, (en el que se invertirán $400 millones) será el más moderno y tecnificado del país y el más cercano de Bogotá, Cundinamarca, Antioquia y el Eje Cafetero, donde se produce el 70 % del PIB de Colombia. 

El Gobierno de Iván Duque criticado por inoperante durante el Paro Armado

El Gobierno Nacional fue criticado por su tardía respuesta a las acciones de los hombres del Clan del Golfo, quienes iniciaron sus bloqueos incinerando vehículos en las vías desde el jueves 5 de mayo sin encontrar resistencia por parte de la fuerza pública.

Poco a poco, los delincuentes extendieron su accionar llegando hasta la localidad de Palmitas en el sector rural de Medellín, capital del departamento de Antioquia y segunda ciudad de Colombia. Además de los municipios del Urabá, los municipios turísticos de Santa Fe de Antioquia, San Jerónimo y Sopetrán a pocos kilómetros de Medellín, también fueron víctimas de los cierres del paro. Propietarios de fincas de recreo informaron que miembros del Clan del Golfo llegaron a verificar el cumplimiento de la orden de paro. 

La región de Urabá se encuentra bajo zozobra por el Paro Armado de los narcotraficantes. (EFE)
La región de Urabá se encuentra bajo zozobra por el Paro Armado de los narcotraficantes. (EFE)

En entrevista al diario local El Colombiano, el gobernador del departamento de Antioquia, Aníbal Gaviria, declaró que el “paro armado” provocó “la peor parálisis sufrida en décadas”, ocasionando desabastecimiento de alimentos y combustibles en varios municipios. Informó también que fueron incinerados 104 vehículos automotores y que varios puestos de policía fueron hostigados por los hombres del Clan del Golfo.

El domingo 8 el gobierno dispuso el despliegue de 52,000 efectivos del ejército y la policía para militarizar las cabeceras de los municipios afectados y acompañar convoyes de vehículos para asegurar la movilización de las personas y el transporte de carga.

Hasta ahora producto del paro se reporta en total 8 muertos y 190 hechos armados.

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