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China se acercó a los talibanes semanas antes de su avance en Afganistán

Tras la retirada de tropas americanas de Afganistán, el fin de 20 años de intervención militar y el apoyo estratégico de China inspiraron una nueva ofensiva de los talibanes para recobrar el poder en Kabul

En las últimas 24 horas, los talibanes han aprovechado la retirada de tropas americanas para avanzar en la toma de múltiples capitales regionales en Afganistán. Esto ocurre apenas tres semanas después de que el líder de los extremistas islámicos, el mulá Abdul Ghani Baradar fuese recibido con honores por el canciller Wang Yi en la ciudad china de Tianjin para discutir intereses mutuos.

Tras dos días de negociaciones al noroeste de China, los talibanes consiguieron el apoyo más contundente en su historia. En un comunicado, Wang Yi señaló a los talibanes como “una fuerza militar y política de importancia vital” y dijo que espera que sus líderes mantengan “la bandera de las conversaciones de paz” en alto.

China, que busca aprovechar el vacío que dejó Estados Unidos para estimular sus negocios estratégicos en Afganistán, restablecería la buena relación comercial que mantuvo con Kabul entre 1996 y 2001 a cambio de que los talibanes no brinden su apoyo a la minoría musulmana de los uigures.

Representantes talibanes y chinos reunidos en Tianjin el 28 de julio de 2021. (Ministerio de Relaciones Exteriores de China)

Una alianza estratégica con talibanes: negocios e intereses geopolíticos

En un comunicado oficial tras el encuentro con los talibanes, Wang Yi se refirió al Movimiento por la Independencia de Turquestán Oriental, el grupo radical de uigures que enfrenta a China, como una organización terrorista internacional para lograr la independencia la región de Xinjiang y dijo que los uigures representan “amenazas directas a la seguridad nacional y a la integridad territorial de China”. Asimismo, instó a los talibanes a enfrentarse a los uigures “de manera resuelta y efectiva” para crear condiciones de cooperación.

Por su parte, el máximo representante de los talibanes dijo que China “siempre ha sido un amigo confiable del pueblo afgano” y que espera su participación activa en el proceso de paz en Afganistán. A cambio de su cooperación, los talibanes se comprometieron a impedir que se use territorio afgano para “atacar” a China.

Tras la retirada de tropas americanas de Afganistán, acelerada por el presidente Joe Biden el 1 de julio. El fin de 20 años de intervención militar y el apoyo estratégico de China inspiraron una nueva ofensiva de los talibanes para recobrar el poder en Kabul. En ese sentido, en los últimos días ya consiguieron el control de 15 de las 34 provincias afganas.

Pero los talibanes no son los únicos que han aprovechado la retirada americana como una oportunidad dorada. El 16 de julio, el presidente chino, Xi Jinping, mantuvo una conversación telefónica con el presidente afgano, Ashraf Ghani Ahmadzai, en busca de una solución “dirigida por afganos y con soberanía afgana” al conflicto interno. Así pues, el interés de China en una resolución pacífica del conflicto en Afganistán no solo tiene aroma a cooperación militar, sino también a negocios. Específicamente, huele a cobre y a petróleo.

En el año 2007, la compañía china Metallurgical Group Corporation (que encabeza un consorcio respaldado por Pekín), ofertó más de 3,000 millones de dólares en un contrato de arrendamiento por 30 años de la gigantesca mina de Mes Aynak. El yacimiento conserva cerca de 11.4 millones de toneladas de cobre, y podría traducirse en unos 1,200 millones de dólares en beneficio para la economía afgana.

Además, China firmó en 2012 un contrato con Afganistán, a través de su Corporación Nacional de Petróleo (CNPC), para extraer 1,950 barriles de crudo diarios en Amu Darya, con la intención de que la empresa, (que había ya invertido cientos de millones de dólares) produjera miles de millones de dólares en las dos décadas subsiguientes y una regalía del 15 % sobre el petróleo, el 20 % en impuestos corporativos y que Pekín se quedara con el 50 % de las ganancias. De tal manera que China tiene mucho que ganar en Afganistán.

Mientras los hazaras, tayikos y uzbekos rearman a sus milicias y los “señores de la guerra” se preparan para reanudar los conflictos frustrados en 2001, el Gobierno de Biden no se arrepiente del retiro de tropas e insta a las fuerzas afganas a “pelear por sí mismos“. Así, las condiciones están dadas para que China llene el vacío occidental y asuma una relación estratégica con los talibanes.

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