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Ciencia: la competencia incentiva la investigación en Estados Unidos

En El American hemos hablado con Valentín Martínez Pillet, director del NSO, para conocer su opinión sobre cómo se estructura y organiza la investigación en ciencia en Estados Unidos y Europa

Valentín Martínez Pillet (Alicante, 1964) es un astrofísico español que desde 2013 es el director del Observatorio Solar Nacional (NSO) de Estados Unidos, con sede en la Universidad de Colorado en Boulder. Se especializó en física solar en el Instituto de Astrofísica en Canarias (IAC), donde fue director de varios proyectos, entre ellos el Sunrise, liderando a un grupo de científicos estadounidenses, alemanes y españoles que pusieron en órbita un espectrónomo-magnetógrafo para observar más de cerca el sol.

Dada su amplia experiencia en las investigaciones científicas más vanguardistas tanto en Europa como en Estados Unidos, en El American hemos querido saber su opinión sobre cómo se estructura y organiza la investigación científica en ambos continentes.

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Valentín Martínez Pillet en el campus de la Universidad de Colorado en Boulder

Ignacio M. García: La Luna y Marte siempre han sido objeto de fascinación de la Ciencia Ficción, dándole una popularidad enorme a la NASA. Sin embargo, el Sol y el NSO, paradójicamente, parecen estar a su sombra. ¿Puede ayudarnos a entender la verdadera magnitud e importancia del estudio del Sol?

Valentín Martínez Pillet: Para empezar, la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio) y el NSO (Observatorio Solar Nacional) están a diferentes niveles. La NASA es una agencia del gobierno y quienes trabajan para ella son funcionarios (en el mismo sentido que en Europa).

Los que trabajamos para el NSO (que tiene su sede central en la Universidad de Colorado en Boulder) no somos funcionarios. Somos un observatorio que trabaja para una fundación privada sin ánimo de lucro. La ciencia que hace la NASA se considera como algo que ha de hacerse a nivel de agencia y por funcionarios, porque se cree que la seguridad del país, el progreso del país depende de ello y por eso se crea una agencia gubernamental.

Otro ejemplo de agencia sería la NOAA (Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica), que se dedica a la predicción de las condiciones meteorológicas y al estudio de los mares, que también se considera algo estratégico de lo que depende el país. El NSO, en cambio, es un centro de investigación, y la investigación del Sol no se ha creído hasta ahora lo suficientemente importante o relevante como para tener que crear una agencia, y solo se hace a nivel de investigación básica, que en Estados Unidos se gestiona mediante fundaciones sin ánimo de lucro.

Es cierto que, con respecto a la relevancia de las investigaciones sobre el Sol, ahora mismo la NOAA, no solo estudia la meteorología en la Tierra, sino que está empezando a estudiar y hacer las predicciones para la meteorología espacial (y de hecho tiene un departamento aquí en Boulder, Colorado)

¿Qué es la meteorología espacial? Cuando sales de la atmósfera terrestre, las condiciones que encuentras están dominadas por todo lo que hace el Sol. La idea de que el Sol es esa bola amarilla, y que donde acaba la bola amarilla se acaba, es una idea muy equivocada. Eso es donde está la mayor densidad del Sol, donde ocurren todos los procesos, la generación de la energía. Pero luego esa energía se está propagando por todo lo que llamamos la heliosfera, la atmósfera extensa del Sol. Y la Tierra está dentro, y Marte está dentro, y la Luna está dentro y, de hecho, Plutón está inmerso en la heliosfera, que es la parte menos densa, que lo que hace finalmente es encontrar la galaxia e interaccionar con un medio intergaláctico.

La Luna y Marte siempre han sido atractivos e interesantes para el ser humano porque siempre hemos querido llegar a ellos. De hecho, a la Luna hemos llegado y a Marte, hay un plan para llegar. Y ahora mismo en Estados Unidos la administración Trump tiene un plan para volver a la Luna en 2024, como paso previo para poder ir a Marte.

Creo que a la Luna se va a volver, y además creo que está bien pensado ir allí primero. Se trata de recordar cómo se hizo esto de ir a la Luna, que ya no nos acordamos porque se perdió toda la herencia del programa Apolo, para luego poder ir a Marte. Aunque creo que ir a Marte va a ser algo a muy largo plazo.

Es algo que creo que no voy a ver en mi vida porque va a costar tanto que no creo que ocurra pronto. Pero a la Luna sí se va a volver. Y lo que vamos a hacer ahora, cuando vayamos a la Luna, y que no se hizo en el programa Apolo, es incluir la meteorología espacial como una de las condiciones para programar los viajes, incluso para quizás cancelarlos y decir que hay que esperar a que las tormentas solares no vayan a ocurrir en un mes concreto y retrasarlos para no jugarnos la vida de los astronautas como sí se hizo, sin saberlo, en el programa Apolo.

El programa Apolo arriesgó la vida de los astronautas porque no se sabía la importancia de la radiación solar. El Sol está constantemente emitiendo radiaciones, de tipo de partículas energéticas y en forma de campos eléctricos y magnéticos. Son como las radiaciones de un reactor nuclear. Si fueran muy intensas, podrían acabar con la vida de los astronautas. Hubo, de hecho, uno de los Apolos que estuvo muy afectado por una y nunca se supo bien lo que era. Ahora sabemos que fue una tormenta solar y, cuando volvamos a la Luna, va a ser muy importante tener la meteorología espacial controlada y la NOAA hará las predicciones para la NASA. Hoy en día los viajes fuera de la Estación Espacial Internacional pueden verse cancelados por una tormenta geomagnética con origen en el Sol.

Vivimos dentro de la atmósfera del Sol y eso es lo que lo hace distinto y especial. Ahora mismo el presupuesto de nuestro observatorio es de unos 22 millones de dólares al año, que es una cantidad importante y que ha ido en aumento, pero es que el presupuesto de NASA ciencia —solo de NASA ciencia— son 7.000 millones de dólares. De ellos, gasta típicamente 700 millones en su programa para el Sol y la heliosfera. El presupuesto total de NASA son 21.000 millones, que incluye el programa astronautas, el programa de la Estación Espacial Internacional, el programa de lanzadores, etcétera.

Estos 22 millones de dólares del NSO dependen de la NSF (Fundación Nacional para la Ciencia) que es una agencia federal.

Ignacio M. García Medina: En las películas estadounidenses siempre se suele representar al científico y al innovador como alguien que, desde la humildad de un garaje y que, con esfuerzo y genialidad, consigue avances extraordinarios. Por ejemplo, Doc. Brown, en “Back to the Future”. Sin embargo, en España, una de las series de más audiencia sobre viajes en el tiempo es “El Ministerio del Tiempo” con funcionarios y burócratas como protagonistas. Usted ha desarrollado su carrera tanto en Europa como en Estados Unidos, ¿cree que hay algo de verdad encerrada en esta caracterización sobre cómo se hace ciencia en Europa y en Estados Unidos?

Valentín Martínez Pillet: La ciencia que se hace en los dos lados es la misma. Lo que sí difiere es cómo está organizada.

Hace tres años di la charla plenaria de ECUSA (Españoles Científicos en USA) sobre esto. Precisamente comentaba cómo había visto hacer la investigación primero en España, en concreto en el IAC (Instituto de Astrofísica de Canarias), que era donde trabajaba antes de venir aquí, frente a la investigación que se hace aquí en Estados Unidos.

Una de las cosas que comenté era cómo en España cuelgan de un ministerio los centros de investigación. Tienes al IAC o tienes el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), pero todos dependen del ministerio y, por tanto, crean funcionarios. Yo, de hecho, soy un funcionario español en condiciones de servicios especiales. Ahora mismo estoy en una especie de excedencia.

Esto tiene muchas cosas buenas, pero también cosas malas. Por ejemplo, en caso de crisis económica, el grupo de funcionarios ha sido de los que menos afectados suelen estar. Aunque se nos congele el presupuesto, el sector privado pierde muchísimo más y los sueldos caen muchísimo más en el sector privado que para los funcionarios, que apenas lo notan, y pueden seguir haciendo ciencia en estos períodos. Esta seguridad puede considerarse algo positivo.

Sin embargo, el problema que tiene es la falta de flexibilidad con los salarios porque, en la organización de la administración pública, el sueldo de una persona está limitado a qué nivel de funcionario es, con un rango de sueldos asignado y sin margen. Con lo cual no hay negociación salarial, no puedes competir para que vengan grandes investigadores, porque solo le puedes dar a un investigador este tipo específico del puesto, con este rango de sueldos, con lo cual es un corsé para la organización que no puede ofrecer remuneraciones competitivas.

En Estados Unidos, en cambio, el NSO o por ejemplo el Space Telescope Science Institute, que es el que gestiona el Hubble Space Telescope, trabajan para fundaciones o asociaciones como AURA y no para el gobierno, por lo cual aquí estamos sujetos a las leyes del sistema económico privado y puede haber competición. Dentro de lo que se pueda ofrecer dado el presupuesto, hay un centro de recursos humanos que nos va a decir qué es lo que es razonable para un cierto tipo de investigadores y para cada ciudad y su contexto. Así, si quieres contratar premios Nobel y darles buenos sueldos, tienes la flexibilidad que te lo permite. Esta es una diferencia con el caso español que a mí me sorprendió mucho.

Otra diferencia es que estos centros de investigación cada cinco años salen a recompetición a ver quién va a gestionarlos. Esos cinco años a veces pueden ser diez, pero entre cinco y diez años todos estos centros recompiten y todas estas agencias que gestionan los centros de investigación compiten entre ellas para ver quién se lleva el centro a su fundación sin ánimo de lucro. Todas estas organizaciones tienen que demostrar que hacen el mejor uso posible de los dineros públicos que se les da. Con lo cual es un sistema más dinámico, es un sistema mucho más abierto y competitivo.

Y por eso yo creo que hay un dominio claro de Estados Unidos en la investigación a todos los niveles.

Ignacio M. García Medina: ¿Cree que este liderazgo científico de Estados Unidos se verá eclipsado por China?

Valentín Martínez Pillet: Aunque China empieza a jugar un papel predominante en todas las relaciones mundiales, tiene un sistema más parecido al europeo, es decir, muy funcionarizado, y más teniendo en cuenta que sigue siendo un Estado comunista en donde seguramente una gran mayoría de la población trabaja para el gobierno.

Estos mecanismos de competencia que existen en Estados Unidos van a ser siempre una garantía de un mayor predominio de Estados Unidos en las investigaciones, a nivel internacional. Por supuesto.

¿Qué es lo que va a pasar en el futuro? Pues todo va a depender de la economía, y como digo a la gente, ahora mismo hay este debate sobre la dicotomía entre salud y economía, y la gente dice que sin salud no hay economía. Yo también digo que sin economía no hay salud. Con lo cual, sí hay una correlación entre ambas, y lo mismo pasa con la investigación. Hace falta que la economía vaya bien y que el país crezca, y si el país crece es cuando se puede invertir más en investigación. 

En mi etapa en España, lo que más me confundió, lo que más me molestó, fue que tienes diferentes ministerios a lo largo del tiempo. Cuando llega un gobierno nuevo crea ministerios distintos. En pocos años hemos tenido Ministerio de Educación y Ciencia; de Educación; de Educación y Universidades; de Investigación, Educación y Ciencia; de Educación y Cultura; de Educación, Cultura y Deportes; y de Educación y Ciencia de nuevo. Incluso estuvimos dentro del Ministerio de Economía y Competitividad.

Se han ido cambiando, se crean ministerios, desaparecen. Yo recuerdo ir al ministerio y ver que ponía Ministerio de Educación y Ciencia, pero las letras que había de fondo eran de otro ministerio, que se notaba que las habían quitado y las habían puesto encima al igual que al personal que iba rotando. El tiempo y el esfuerzo que se perdía en estos cambios de ministerio es enorme y cada vez que se cambiaba era un parón de un año en la financiación.

Esto es lo que en los Estados Unidos no existe de ninguna manera. Aquí hay una estabilidad presupuestaria y se sabe cuándo van a salir las oportunidades de financiación, se sabe cuándo van a salir los presupuestos. En Estados Unidos no hay incertidumbre de cuándo va a haber acceso a la financiación. Puede haber más o menos dinero, de nuevo en función de la economía, o de cómo el presidente y el Congreso decida poner más o menos dinero en ciertos campos, pero siempre sabes cuándo va a venir esa línea de financiación e incluso tienes proyecciones para el futuro que se tendrán que confirmar o no, pero te dan siempre una idea de cuánto dinero va a haber. En España cada año es nuevo. Y si hay un cambio de gobierno, tienes que esperar un año hasta que los nuevos ministros lleguen, hasta que sus nuevos equipos se organicen.

Esto es con mucho lo peor y en lo que debería hacerse un esfuerzo por armonizar. Aquí en Estados Unidos se llama “bipartisan politics”, que sería un consenso, entre los dos partidos, un pacto de Estado, vamos a llamarlo así. Sin esto se pierde muchísimo esfuerzo, muchísimo tiempo, se desperdicia dinero y hace que las expectativas nunca estén claras.

Poder planificar a largo plazo es fundamental. En Estados Unidos, las agencias como la NASA o la NSF dan financiación para los observatorios a través de AURA, pero también sacan becas y programas para proyectos. Hay oportunidades para que la gente presente proyectos y a eso también tienen acceso las universidades, que pueden pedir dinero. Pero también, si tú estás en tu casa, digamos en tu garaje, y generas una entidad con un mínimo componente legal, puedes presentar proyectos de investigación científica a la NSF y a la NASA y, si son competitivos, recibes los dineros. Esto se llama aquí estar en condiciones de soft money, dinero blando. Puedes estar siempre pidiendo becas y pidiendo proyectos para asegurar tu salario. Puedes incluir tu salario aquí cuando presentas un proyecto. Los que están en su casa también pueden. Y alguien que tenga un título —que te lo van a exigir— y que sea muy competitivo tiene acceso a un sistema de revisión de todas estas propuestas y puedes contar con soft money para hacer investigación por tu cuenta desde casa, por así decirlo.

Ese es otro mecanismo de flexibilidad adicional que no existe ni por asomo en España. En España a los programas nacionales, a las oportunidades de financiación, solo se presentan o las universidades o los funcionarios a través de lo que se llaman OPIS (Organismos Públicos de Investigación), que son los únicos que pueden participar.

Te voy a contar otra cosa que pasa en España, y que yo estoy seguro de que sucede desde México hasta Chile, en todos los países. Los profesores universitarios tienen un sueldo de 12 meses al año. Todos los meses cobran.

En Estados Unidos los profesores universitarios solo reciben 9 meses al año de sueldo. El sueldo del verano cuando no dan clase, no lo reciben. Con lo cual la universidad, no les va a pagar y estamos hablando de las universidades más prestigiosas, las del ranking de Shanghái, Harvard, Stanford, Yale. Todas, son todas; incluso las estatales también pagan solo nueve meses al año.

La idea es que todos esos investigadores, su “summer salary”, el sueldo del verano, lo consigan a través de becas de investigación que han presentado a NASA, NSF, etc. Eso lleva a todos estos investigadores —y yo conozco muchos aquí en la Universidad de Colorado— a pedir una beca para asegurar el sueldo del verano.

Para poder conseguirla dicen “voy a hacer esta investigación”. Esta investigación se evalúa y hay un comité de expertos que dice si la investigación es competitiva y la rechazan o no. Y si te la rechazan, pues a lo mejor te quedas un verano sin poder cobrar sueldo alguno. Por eso todos intentan tener su sueldo de verano asegurado a través de becas de investigación, lo que significa que en EE. UU. investiga todo el mundo. Aquí el sistema universitario entero está pensado de modo tal que los profesores tengan que investigar.

En España tienen el sueldo asegurado, son funcionarios y tienen 12 meses de sueldo. Hay incentivos para la investigación, que son los sexenios, pero son muy pequeños, son realmente muy, muy pequeños. Son poco exigentes. Tienes que tener seis artículos en 6 años, que no es mucho. Y te dan un poquito más de dinero. Pero aquí es que son tres meses al año que no tienes sueldo como no tengas una beca, con lo cual aquí todo el mundo investiga. Y de nuevo hace al sistema más dinámico y competitivo. Claro, si tú pones en España algo parecido, la revolución sería total.

Además, como las universidades estadounidenses se llevan una fracción importante en costes indirectos de la financiación de tu proyecto, están muy interesadas y promocionan a los grandes investigadores que traen grandes proyectos y que inyectan dineros. Y no solo los apoyan, sino que luego son los que van a convertirse en catedráticos. Cuando la universidad puede sacar plazas, va a favorecer a aquellos investigadores que están trayendo grandes cantidades de financiación por los costes indirectos gracias a las becas. Desde luego, si no tienes tu sueldo de verano garantizado a través de estos programas de investigación, en la universidad vas a estar peor visto, vas a tener menos prestigio y la universidad te va a apoyar muchísimo menos.

En definitiva, es muy distinto cómo está organizado y, como puedes ver, todos los componentes que añaden competitividad en Estados Unidos están muy bien pensados. Esto se creó después de la Segunda Guerra Mundial y todos los años han salido los presupuestos a la vez, y todos los años han salido las convocatorias para programas científicos, para proyectos. El sistema es muy estable y sabes siempre en qué fechas van a salir las convocatorias.

Ignacio M. García Medina: En la película sobre exploración espacial Contact (Robert Zemeckis, 1997) hay una famosa frase pronunciada por Hadden, el excéntrico millonario interpretado por John Hurt “La primera regla de gasto del Gobierno: ¿por qué construir una si puedes construir dos al doble de precio?” ¿Se trata de una licencia artística? ¿Qué nos puede contar sobre los sistemas de “checks and balances” presupuestarios que se ha encontrado?

Valentín Martínez Pillet: La complejidad del sistema presupuestario americano es enorme. Yo no conozco algo parecido en otros países. Para hacer los presupuestos de un año todo empieza con el presidente de los Estados Unidos, quien en octubre presenta una solicitud de presupuestos al Congreso. Aquí en Estados Unidos, los años fiscales van de octubre a octubre, no van de enero a diciembre; empiezan el 1 de octubre y terminan el 30 de septiembre. 

Después de consultar con todo el sistema público, preguntando a NSF, NASA, etc., la OMB (Oficina de la Gestión del Presupuesto) de la Casa Blanca propuso en los últimos años recortes de hasta el 12 por ciento del presupuesto. Un recorte del 12 por ciento es enorme. Estas peticiones llegan en octubre al Congreso y al Senado que, en paralelo, discuten y acaban proponiendo un perfil de financiación que puede ser muy distinto del recibido de la OMB.

El último año, el Congreso se opuso a un recorte del 12 por ciento y pasó a proponer un aumento del presupuesto del 7 por ciento. No es que esté diciendo el presidente un recorte del 12 por ciento y el Congreso dice que se recorte solo el 10. No. Dice que aumente el 7 por ciento. El Senado propuso un aumento menor, de un 3 % que en repetidas veces ha estado más cerca de lo que finalmente se aprueba. Hay que recordar que el Congreso y los senadores tienen estructuras muy distintas, en el sentido de que en el Senado son por cada estado, es más territorial. Por cada estado hay dos senadores, mientras que en el Congreso depende de la población de cada estado, y puede haber más o menos representantes. En el Congreso hay muchísimos californianos, pero California solo tiene dos senadores y New Hampshire tiene dos senadores también, a pesar de ser mucho más pequeño.

Eso significa que en esta discusión hay todo tipo de contrapesos institucionales y con un componente territorial claro. Y, sobre todo, son la mitad más o menos del Partido Republicano y la otra mitad del Partido Demócrata. O sea, la mitad son del mismo partido que el presidente, pero pueden estar proponiendo cosas totalmente distintas. Porque si, por ejemplo, el presidente con este 12 por ciento de recorte podría impactar a Boulder —y de hecho hubiera impactado tremendamente a Colorado—, los representantes de Colorado se oponen, aunque sean del mismo partido que el presidente.

Esto es impensable en otros países, desde luego. Por ejemplo, en España, hay un presupuesto y el partido que está en el Gobierno va a votar absolutamente como un bloque. En Estados Unidos es un año entero de discusiones y en el Congreso los republicanos favorecen más una cosa y en el Senado los republicanos favorecen otra. Es una estructura muchísimo más rica y transparente. Aquí se suele decir la frase “el presidente propone y el Congreso dispone”.

La gente que lleva el presupuesto por parte del equipo de Trump ha propuesto recortes enormes, porque querrán equilibrar el presupuesto o bajar el déficit, y supongo que Trump y su administración no esperaban que el Congreso les hiciera tan poco caso. Porque lo que ha habido finalmente es un aumento en el presupuesto en investigación durante toda la época de Trump. Todos los años se propusieron recortes y todos los años ha aumentado el presupuesto.

Lo que estoy diciendo con esto es que el proceso presupuestario es muy rico y complejo en los Estados Unidos. Necesitas tener a todos tus congresistas y senadores más o menos de tu lado, e incluso a lo mejor en algunos casos hablar con los congresistas y los senadores del otro partido, porque tienen más interés en cosas específicas. Es muchísimo más complejo el proceso presupuestario y menos presidencialista. Desde luego se evita el “ordeno y mando” y hay muchísimos más inputs, la gente puede dar mucha más información y decir “oye, si haces esto va a tener esta consecuencia” y es una discusión a nivel muy microscópico, “en este pueblo va a pasar esto, mejor hacer esto otro”. Y eso lo hace muchísimo más complejo, uno podría pensar que la administración Trump no iba a favorecer la ciencia, y en la práctica, lo que ocurrió, es que todos los años ha habido un aumento de la financiación para la investigación promovida por el Congreso.

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