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New York

La ciudad de Nueva York se moviliza para otorgar derechos de voto a 800,000 no ciudadanos

El alcalde Bill de Blasio había manifestado cierta oposición a la propuesta, alegando que desmotivaría a los no ciudadanos a obtener la ciudadanía americana

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La ciudad de Nueva York está estudiando la posibilidad de conceder el derecho de voto a cientos de miles de ciudadanos no americanos para las elecciones locales. El proyecto de ley, denominado “Nuestra ciudad, nuestro voto”, solo otorgaría el derecho de voto a los residentes permanentes legales (titulares de las “Green cards” o tarjetas verdes) o a las personas con permiso legal para trabajar en Estados Unidos que hayan residido en Nueva York durante más de 30 días consecutivos.

El proyecto de ley crearía una nueva definición de votante, denominada votante municipal, que se inscribiría en la lista de votantes registrados de la junta electoral de la ciudad (NYCBOE, por sus siglas en inglés), que se encargaría de garantizar que estos votantes no ciudadanos tengan los mismos derechos y privilegios que los ciudadanos americanos al votar en las elecciones municipales. Sin embargo, el proyecto de ley establece que los votantes municipales no tienen derecho a votar en las elecciones estatales o federales.

Según el proyecto de ley, los votantes municipales tendrían derecho a votar para elegir al alcalde, al interventor, al defensor del pueblo, al concejal y al presidente del municipio. La ley también incluye las elecciones primarias, especiales, generales y de segunda vuelta, así como las medidas especiales de votación. 

La legislación, que entraría en vigor el año que viene, también crea una junta consultiva de cinco miembros encargada de dar recomendaciones sobre cómo aplicar correctamente la ley. La junta estaría formada por el defensor del pueblo de la ciudad, dos miembros nombrados directamente por el alcalde y dos miembros designados por el presidente del Consejo de la ciudad de Nueva York. Al tratarse de una ciudad fuertemente azul, los tres principales integrantes del consejo asesor (el defensor del pueblo, el alcalde y el presidente del consejo) son políticos demócratas.

Los defensores de la legislación, que se presentó por primera vez hace dos años, han enmarcado la ley como otro intento de ampliar los derechos de voto en respuesta a lo que los demócratas consideran los intentos del Partido Republicano de restringir el acceso al voto en todo el país. 

Según estimaciones de The New York Times, se calcula que hay unos 808,000 no ciudadanos que viven en Nueva York y que podrían ser votantes municipales según esta nueva ley. Un número importante de los que podrían votar son originarios de la República Dominicana (130,000) y de China (117,500).

Se espera que el proyecto de ley sea votado en el Consejo Municipal por una mayoría a prueba de veto el 9 de diciembre y, si se aprueba como se espera, la ley entrará en pleno vigor el 1 de enero de 2022. 

Los principales políticos demócratas de la ciudad de Nueva York están enfrentados por el tema

Aunque la legislación en sí no es nueva, solo se está votando en el consejo de la ciudad debido principalmente a la elección de Eric Adams como nuevo alcalde. Adams, que fue agente de policía y tiene opiniones políticas poco ortodoxas, ha dicho que está a favor del proyecto de ley argumentando que “no podemos ser un faro para el mundo y seguir atrayendo el talento global, la energía y el espíritu empresarial que ha permitido a nuestra ciudad prosperar durante siglos si no damos a los inmigrantes un voto en la forma en que se dirige esta ciudad y cuáles son nuestras prioridades para el futuro”.

El alcalde saliente, Bill de Blasio, ha expresado cierta oposición al proyecto de ley, ya que ha dicho que lo más probable es que la propuesta no sea legal y que la aprobación de una legislación que dé el voto a los no ciudadanos también desmotivaría a los inmigrantes a seguir su camino hacia la ciudadanía.

El último movimiento del consejo legislativo de la ciudad de Nueva York se produce en un momento en el que la propia roca fundacional de la democracia americana se ha polarizado enormemente. Por ejemplo, a principios de este año los republicanos de Georgia aprobaron una nueva ley de voto en el estado, una medida que fue ampliamente criticada por los demócratas, y el presidente Biden llegó a decir (falsamente) que la ley restringiría las horas de votación y que representaba una forma de Jim Crow 2.0 destinada a restringir el voto de las minorías.

El proyecto de ley de la ciudad de Nueva York es una muestra de lo alejados que están ambos partidos en el tema de la ley electoral, ya que los republicanos proponen a veces requisitos adicionales para acceder a las urnas, mientras que algunos demócratas proponen activamente ampliar, en algunas elecciones, el grupo de votantes a los no ciudadanos.

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