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La consulta de AMLO es una trampa. Imagen: EFE/Isaac Esquivel

La consulta de AMLO es una trampa para México

La consulta de AMLO es una trampa; una revocación caprichosa y manipulada desde el inicio para centralizar el poder y debilitar las instituciones

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La consulta de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en materia de revocación de mandato es una peligrosa novedad en el panorama jurídico mexicano. Es un ejercicio caprichoso y demagógico impulsado por el presidente para erosionar a las de por sí frágiles instituciones con el fin de concentrar el poder en sus manos, con el pretexto de devolvérselo al pueblo.

¿Qué es?

Teóricamente, es un ejercicio que permitiría revocar el mandato constitucional del presidente, siempre y cuando este perdiera la consulta y en ella participen más de 37.1 millones de personas que equivalen al 40 % del padrón. De ocurrir esto, el Congreso (que por cierto está controlado por López Obrador) tendría 30 días para nombrar un sustituto. Sin embargo, esta consulta está viciada de origen, porque su principal impulsor es el propio presidente.

Entonces, ¿por qué AMLO quiere la “revocación”?

Es una herramienta muy útil para la estrategia de Obrador y sus operadores. Ellos la diseñaron, ellos reunieron las firmas y ellos son los principales interesados en que se lleve a cabo. He aquí las razones:

  • Le permitirá poner a prueba a sus operadores locales, para saber quiénes son capaces de acarrear más votos y, por lo tanto, a quiénes habrá que darles más apoyo en las elecciones federales del 2024.
  • Le permite a Obrador consolidar ante sus seguidores la narrativa de que él es una pobre víctima perseguida por el odio de los “conservadores” que quieren quitarlo de la presidencia y destruir su “transformación”.
  • Le permite erosionar en la opinión pública el paradigma de que la permanencia de los gobernantes debe definirse en elecciones. Busca reducir ese proceso a la mera categoría de “consultas” mucho más fáciles de manipular.
  • Le permite construir el mito de un gran triunfo, para que el pueblo lo “ratifique”, sentando las bases de una narrativa que luego pueda aprovechar para mantenerse en la presidencia, disfrazando la reelección de “ratificación”.
  • Le permite competir con toda la ventaja económica. Este año, los opositores no tienen los recursos extra que el INE entrega en campañas; por el contrario, AMLO y su régimen sí disponen de los presupuestos multimillonarios de la federación y de la mayor parte de los gobiernos estatales, para acarrear votantes.
  • Le permite aprovechar su evidente popularidad (más del 60.8 % de apoyo según encuestas recientes) y la también evidente desorientación opositora, para aplastarla y consolidar a los ojos del pueblo la idea de que el régimen es invencible.

Y, lo más grave, la revocación es un paso más en el proyecto obradorista para destruir las instituciones y reemplazarlas con una supuesta “voluntad popular” que, en realidad, es simplemente una acarreadocracia, donde el gobierno siempre tendrá todas las ventajas. Por eso es que AMLO también ya anunció su propuesta para que las autoridades electorales sean elegidas por voto popular.

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Además, es políticamente imposible que Obrador pierda la consulta, e incluso en ese escenario inverosímil, la mayoría obradorista en la Cámara de Diputados tendría en sus manos la decisión del nuevo presidente. Pueden escoger a quien quieran, ¡empezando por el propio López Obrador! ¿Sería jurídicamente absurdo? Sí, pero ha quedado más que claro que a los obradoristas la ley no les importa.

La consulta de AMLO es una trampa, y la oposición lo sabe. Imagen:EFE/ Isaac Esquivel
La consulta de AMLO es una trampa, y la oposición lo sabe. Imagen:EFE/ Isaac Esquivel.

La consulta de AMLO es una trampa

Sí, con todas sus letras. Es una trampa, porque está diseñada para ocasionar un triunfo de López Obrador y además sentaría un precedente para convertir a la revocación en una espada de Damocles sobre las cabezas de todos los próximos gobiernos, incentivándolos a tomar decisiones populistas de corto plazo, con tal de no verse removidos.

Es una trampa porque el obradorismo dispone de mucho más dinero para publicitar y acarrear votos que los opositores, ya que el resultado se sabe de antemano. Es una perversión de la democracia, convertida en aplausómetro de asamblea, similar a tantos otros dictadores que desprecian las instituciones y se envuelven de pueblo, para traicionar al pueblo y coronar su propio poder.



Es una trampa porque el régimen está utilizando la revocación de mandato como pretexto para debilitar aún más la frontera entre el ejército, el partido y el gobierno federal. Así quedó en evidencia el 2 y 3 de abril, con la participación del secretario de Gobernación y el jefe de la Guardia Nacional en los eventos propagandísticos de Morena.

Es una trampa del presidente AMLO, que de antemano sabe que tiene los números para ganar la consulta y utilizarla como un nuevo reflejo del poder de su movimiento, desperdiciando en el camino al menos $1,692 millones de pesos presupuestados para imprimir 94.6 millones de boletas; instalar más de 57 mil casillas, y organizar a cientos de miles de funcionarios. Además de otros cientos de millones de orígenes desconocidos que ha usado el obradorismo para promover la participación.

Todo eso, a cambio de que el presidente se dé una palmadita en la espalda. Así de perverso, absurdo y dictatorial.

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