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¿Cooperación espacial entre EEUU y China? Asesores de Biden lo ven necesario

Pese a todo el ruido sobre el robo de tecnología, los asesores espaciales de Biden instan a que haya una cooperación espacial con China

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En los últimos cuatro años la Administración de Donald Trump ha llevado adelante una política exterior rigurosa y asfixiante contra el Partido Comunista de China (PCCh). El outsider republicano decidió que lo mejor para el país era ponerle un alto a los avances de China a nivel geopolítico y económico. Tanta ha sido la presión que hoy el régimen chino ve en EE. UU. a su enemigo máximo a nivel global y EE. UU. ve en China su máxima amenaza a la seguridad nacional. Por ello, uno de los principales temas que ronda a la administración Biden es cómo enfocará su política exterior hacia el gigante asiático.

De momento, teniendo en cuenta los antecedentes del Gobierno de Barack Obama, se especula una relación mejorada con respecto a la administración actual. Pero todo eso está por verse, pues los asesores —y el propio Biden— tendrán que evaluar el costo político que significa acercarse al PCCh de hoy, mucho más autoritario y peligroso que el de cinco años atrás.

Ahora el tema de Biden, EE. UU. y China volvió al ojo del huracán. No por temas económicos o geopolíticos, sino por algo espacial.

Los asesores espaciales de Biden instan a cooperar con China

Un reportaje de POLITICO, publicado el martes 22 de diciembre, aseveró que «los principales asesores (espaciales) de Joe Biden han argumentado que es importante cooperar con China en la exploración espacial, incluso cuando la administración entrante trata a Beijing como su principal competidor económico y militar en prácticamente todos los demás ámbitos».

La noticia, por supuesto, ha generado un punto de especulación sobre cómo Joe Biden y su administración tratarán a China. Sobre todo viendo las últimas polémicas en torno al PCCh, plagado de escándalos de espionaje y robo de tecnología. Sin mencionar el constante desarrollo del autoritarismo y el desprecio hacia los derechos humanos e individuales en el país que rigen.  

Según el artículo, los asesores espaciales de Biden tienen diferentes argumentos para acercarse al PCCh en el área espacial.  

El primero es que China está desarrollando un exitoso programa en ese ámbito que en poco tiempo podría captar diferentes socios a nivel global dejando rezagado al plan espacial americano. Recientemente, China se convirtió en la tercera nación en recuperar muestras de la Luna, el último de una serie de logros en su ambicioso programa espacial.

La segunda razón, de acuerdo con el informe de POLITICO, es que «a pesar de la pauta de China de robar tecnología estadounidense y desviarla para fines militares, una asociación espacial limitada entre Washington y Pekín podría reducir las tensiones y la probabilidad de una carrera espacial desestabilizadora. El movimiento sería similar a la cooperación entre los programas espaciales civiles de EE. UU. y Rusia durante el apogeo de la Guerra Fría».

«Tratar de excluirlos creo que es una estrategia fallida», explicó a POLITICO antes de las elecciones el exastronauta Pam Melroy, un miembro del equipo de transición de Biden en la NASA que está entre los considerados para dirigir la agencia espacial. «Es muy importante que nos comprometamos», dijo Melroy.

El reportaje detalla que la «mayoría de las casi dos docenas de exastronautas, funcionarios del gobierno y expertos espaciales entrevistados por POLITICO estuvieron de acuerdo en que Estados Unidos podría perder su posición como líder mundial del espacio si excluye a Beijing por completo».

Joe Biden, China, carrera espacial
Xi Jinping y Joe Biden, entonces vicepresidentes de sus países, juntos en el año 2012. (Flickr).
El Capitolio tiene injerencia

Pero el caso es que, esta cooperación, no es tan fácil. Hay mucha gente que se opone a ella por la amenaza que representa Beijing y también hay un interés bipartidista desde el Capitolio para frenar estas iniciativas de cooperación espacial.

«Una de las barreras para trabajar con China es que el Congreso hizo más difícil que las dos naciones colaboraran en el espacio, citando la historia de Beijing de robo de propiedad intelectual, usando tecnología desarrollada por otras naciones o compañías para reforzar su ejército y violando los derechos humanos», dice el reportaje.

De acuerdo con la investigación, en 2011 un exrepresentante republicano de la Cámara, Frank Wolf, «incluyó una enmienda en el proyecto de ley de autorización de la NASA que prohibía a la agencia espacial y a la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca gastar cualquier dinero asignado en la cooperación con China».

Básicamente, si algunas de las dos agencias quería trabajar con China tenían que solicitar un permiso excepcional y específico al FBI, «que tendría que certificar que no había riesgos para compartir información y que ninguno de los funcionarios chinos implicados había cometido abusos de derechos humanos». Situación que no es un paso menor para lograr la cooperación.

Wolf, que se retiró del Congreso en 2015, dejó este lenguaje incluido en los proyectos de ley de apropiación de cada año, incluyendo el proyecto de ley de gastos fiscales de 2020 para la agencia espacial.

Además, la cooperación espacial también tiene el problema histórico de la poca confianza entre ambas naciones.

China: la mayor amenaza a la seguridad nacional

En julio pasado, el director del FBI dijo que el régimen chino representaba la máxima amenaza a la seguridad nacional.

«El director del FBI, Christopher Wray, aseguró que los actos de espionaje y robo de información por parte de China representan “la mayor amenaza a largo plazo” para la seguridad de Estados Unidos», se lee en Infobae.

En el mes de diciembre, el director de Inteligencia Nacional, John Ratcliffe, también mencionó que China era la principal amenaza para Estados Unidos y que el país asiático se está preparando para «un período de confrontación sin fin con Estados Unidos».

Ratclife instó a una acción bipartidista para abordar la que consideró como «la mayor amenaza para Estados Unidos» y para «la democracia en el mundo desde la Segunda Guerra Mundial».

Si en algo dejó alto el listón el todavía presidente Trump, además del apartado económico, es su trabajo en política exterior. Debilitando a Irán y fortaleciendo a sus aliados en Medio Oriente, combatiendo a China, presionando a las tiranías comunistas y mejorando diversas relaciones con el resto del mundo.

La administración Biden, por más que quiera sacarse el legado de Trump, tendrá que evaluar con habilidad quirúrgica qué cambiar y qué no en política exterior. Y China será la medida justa para saber qué hará el Gobierno demócrata en este ámbito.  

El equipo de transición del demócrata aún no ha comentado sobre los planes que tiene con el régimen chino y la cooperación espacial, si es que esta última existe. En su campaña presidencial tampoco abordó mucho el tema.

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