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Deb Haaland, secretaria del interior, Joe Biden, fracking

Deb Haaland, la ambientalista radical nominada para secretaria del interior

Es una representante nativa-americana que lucha contra el fracking y apoya al Green New Deal. Su nominación causa preocupación entre los congresistas de estados mayormente dependientes del fracking

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Deb Haaland es una representante demócrata por Nuevo México que puede hacer historia con la administración Biden: podría convertirse en la primera secretaria de gabinete nativa-americana y, además, promete llevar adelante una agenda ambientalista que puede provocar «un cambio histórico en la relación del gobierno estadounidense con el petróleo», según el Wall Street Journal.

Pero a Deb Haaland le queda mucho camino para llegar a ese punto: el Senado debe aprobar su nominación, hecha por el presidente electo Joe Biden, como secretaria del Interior. Y hay muchos republicanos a la expectativa de encontrar alianzas moderadas en las filas demócratas para impedir que la representante obtenga el cargo.

Las esperanzas de los republicanos están, sobre todo, en nombres como Joe Manchin (D., W.Va.), quien es una de las voces más moderadas en el Congreso del Partido Demócrata. Pero el señor Manchin aún no se ha manifestado sobre su postura sobre Deb Haaland y, además, comentó que apoyaría las nominaciones de Biden.  

Haaland es de las representantes que entraría en el grupo de las ambientalistas radicales. Sus posiciones están muy cerca de Alexandria Ocasio-Cortez (AOC), Bernie Sanders, entre otros.

Deb Haaland también estaría muy cerca de Hollywood. «En su más reciente delirio, decenas de artistas de Hollywood firmaron una carta al presidente Joe Biden y a la vicepresidente Kamala Harris pidiendo a su administración que cierre definitivamente el oleoducto Dakota Access. Esta carta se produce a raíz del cierre del oleoducto Keystone XL que el presidente Joe Biden declaró hace tres semanas», se lee en un artículo crítico de El American contra los actores que piden el cierre de un oleoducto que dejaría sin trabajo a miles de americanos.

«La congresista demócrata de Nuevo México se ha unido a los manifestantes del oleoducto, ha apoyado el Green New Deal y se ha opuesto a la fracturación hidráulica en terrenos públicos», se lee en el perfil del Wall Street Journal. «Para un puesto en el gabinete que supervisa la asociación multimillonaria del gobierno con los perforadores en tierras federales, la política medioambiental de Haaland contrasta con la de sus predecesores».

Deb Haaland, fracking
Representante demócrata por Nuevo México, Deb Haaland. (Flickr)
Deb Haaland, una luchadora férrea contra el fracking

«El fracking es un peligro para el aire que respiramos y el agua que bebemos», escribió en 2017, un año antes de ser electa representante. «La subasta de nuestra tierra para el fracking y la perforación solo sirve para llevar los beneficios a unos pocos».

De acuerdo con el WJS, la postura de Deb Haaland con relación al fracking tiene preocupados a varios representantes de los estados que dependen de las perforaciones petroleras y que producen múltiples beneficios al Gobierno federal y también a las administraciones estatales.

«El fracking se ha convertido en la fuente de la mayor parte del petróleo y el gas producidos en Estados Unidos, y el historial de críticas de la Sra. Haaland ha alarmado a los líderes de los estados productores de combustibles fósiles», reseñó el WJS. «Muchos de ellos proceden del Oeste, donde se realizan casi todas las perforaciones en terrenos federales y donde los estados se benefician del dinero».

«Tener un candidato que ha adoptado las posiciones más radicales, que apoya las políticas más radicales sobre los recursos naturales, no tiene precedentes», comentó con tono de preocupación el senador Steve Daines (R-Mont.) en una entrevista. «Muchos de nuestros estados occidentales (…) dependen de los ingresos que salen de esas tierras federales para financiar a los gobiernos».

Y las preocupaciones no son en vano. El fracking representa un verdadero boom económico y de oportunidades para USA.

Según el periódico El Español, hay alrededor de 9,000 productores independientes de petróleo y gas natural en Estados Unidos. «Estas empresas operan en 33 estados y emplean una media de 12 personas. Alrededor del 91 % de los pozos petrolíferos americanos son propiedad de productores independientes y producen el 83 % del crudo del país y el 90 % de su gas natural».

De acuerdo con la consultora IHS, el fracking generó más de dos millones empleo nuevos. Los estudios de IHS determinaron que a lo largo de la década esta técnica le aportará 125,000 millones de dólares al fisco americano.

La prohibición no solo afectaría a los empleos de los obreros que viven de las perforaciones, sino al bolsillo de todos los americanos en general. Un artículo del Wall Street Journal señaló que «el precio medio del gas natural se redujo a la mitad gracias al fracking». «La misma energía que hace algunos años nos costaba 7 dólares hoy puede ser financiada con 3 dólares», explicó el diario.

De prohibirse el fracking e impulsar la energía verde —un objetivo de la administración Biden—, los costos de gas, por ejemplo, se alzarán y esto afectará al americano de a pie. Los cálculos de Mercator señalan que el segmento de la población de ingresos más bajos «sale más beneficiado de este proceso (fracking) que ningún otro grupo, ya que su gasto en este tipo de facturas es cinco veces mayor al de los hogares de ingresos medios o altos».

Bajo el gobierno del expresidente Donald Trump, Estados Unidos alcanzó la independencia energética y se posicionó como el principal productor de hidrocarburos por primera vez desde 1973 —superando a Rusia y Arabia Saudita— gracias al fracking.

Washington (United States), 27/05/2013.- US Rep. Deb Haaland (D-NM) questions Major Adam DeMarco of the District of Columbia National Guard as he testifies about the June 1 confrontation with protesters at Lafayette Square near the White House during a House Natural Resources Committee hearing on Capitol Hill in Washington, DC, USA, 28 July 2020. (Protestas, Estados Unidos) EFE/EPA/LEAH MILLIS / POOL
El fracking en peligro, más allá de Haaland

Pero más allá de si Deb Haaland logra o no convertirse en secretaria del Interior, el fracking está en peligro por las posturas de la administración Biden.

El actual gobierno tiene la intención de cambiar el rumbo sobre lo que desarrolló Trump en terrenos ambientales y económicos, «pues propuso un plan de 1,7 billones de dólares que se centra en energía limpia, empleos verdes y tiene como objetivo que el sector eléctrico sea libre de carbono para el 2035 y un neto de cero emisiones de carbono para el 2050», se lee en una entrega anterior de El American.

En otro artículo, sobre este mismo tema, se lee: «Joe Biden al final de su campaña prometió que no prohibiría el fracking, ni las actividades de extracción de petróleo y gas natural, pero nunca se molestó en aclarar que destinaría todos sus esfuerzos en hacer la extracción de combustibles fósiles lo más inviable posible. Este miércoles el presidente Biden firmó una nueva orden ejecutiva que prohíbe nuevas adjudicaciones en tierras federales para la construcción de nuevos proyectos de fracking».

Además, USA volverá a formar parte del Acuerdo de París. Esto va en contra, directamente, de aquellos que quieren proteger los empleos tradicionales en la industria del petróleo y el gas. Yendo en sintonía de representantes como Deb Haaland, AOC o la propia vicepresidente y exsenadora, Kamala Harris.

El Comité de Energía del Senado no ha fijado una fecha para la audiencia de confirmación de Deb Haaland.

La historia de la nominada por Biden para secretaria del interior

El estado de Nuevo México, que Haaland representa, se convirtió en un punto importante de perforación gracias a los terrenos federales de la cuenca del Pérmico. Tras aumentar seis veces su producción en una década, el estado pasó a ser el tercer productor de petróleo del país, según el perfil del WJS anteriormente citado.

Las personas que han trabajado con la congresista comentaron que sus opiniones y posturas sobre el medio ambiente están directamente influenciadas por su herencia indígena, especialmente por las experiencias de su tribu y de otras en Nuevo México. Haaland, de 60 años, es miembro del Pueblo de Laguna, al oeste de Albuquerque, y durante buena parte de su carrera fungió como ejecutiva supervisando las empresas de la tribu.

«La Sra. Haaland se licenció en inglés y derecho por la Universidad de Nuevo México, montó un negocio de salsa y fue elegida la primera presidenta del consejo de administración de Laguna Development Corp., que gestiona el juego y otros negocios tribales», explicó el WSJ.

A menudo, se lee en perfil, Deb Haaland se presenta como «una nueva mexicana de 35ª generación». «En su campaña a favor de las iniciativas medioambientales, cuenta las historias de las comunidades tribales perjudicadas por la extracción de uranio, petróleo y gas», informó el WSJ.

«Desde la década de 1950 hasta la de 1980, los agrarios lagunas empezaron a abandonar la agricultura y la ganadería para depender del trabajo en la gigantesca mina de uranio de Jackpile-Paguate, en territorio indígena arrendado por Interior», se lee en el informe. «Ahora abandonada, el gobierno incluyó a Jackpile-Paguate en su lista del super fondo para su limpieza en 2013. Otra mina de uranio en tierras cercanas de Pueblo, gestionada por Homestake Mining Co. fue incluida en la lista en 1983».

Los líderes tribales argumentan que la escorrentía irradiada se desprende de los sitios durante las fuertes tormentas, contaminando su agua potable y de riego. «El gobernador del Pueblo de Acoma, Brian Vallo, dijo que el cáncer, las enfermedades pulmonares y los suicidios son parte del legado de los años de la minería para las tribus del Pueblo», según el WSJ.

La representante Haaland cuenta a menudo los relatos de su madre sobre cómo la suerte de sus comunidades cambió con las minas, dijo Vallo.

«Aunque la actividad minera ofrecía oportunidades de empleo… las implicaciones a largo plazo de esa industria en nuestra zona han supuesto una amenaza para la vida», explicó el gobernador Vallo.

El perfil del WSJ indica que la carrera política de Deb Haaland despegó en la última década, a medida que los ecologistas y los nativos americanos encontraban puntos en común en torno al cambio climático.

«En 2016, Haaland fue una de las miles de personas que se reunieron en Dakota del Norte para apoyar el esfuerzo de la tribu Sioux de Standing Rock para bloquear la construcción del oleoducto Dakota Access», reseñó el medio.

Deb Haaland se quedó cuatro días y cocinó un plato nuevo mexicano, un guiso de chile verde, para alimentar a los manifestantes desde el maletero de su coche.

«Tenemos que actuar rápidamente para contrarrestar el cambio climático y mantener los combustibles fósiles en el suelo», dijo Haaland en el sitio web de su campaña para el Congreso. «Me comprometo a votar en contra de toda nueva infraestructura de combustibles fósiles, y a luchar en su lugar por una energía 100 % limpia».

Como secretaria del Interior, Deb Haaland supervisaría los parques nacionales, las normas de la Ley de Especies en Peligro y la Oficina de Asuntos Indígenas de Estados Unidos. Haría lo propio con los programas de tierras públicas, incluidos los intereses de perforación y minería en arrendamientos que cubren millones de acres dentro y fuera de la costa.

«Estos arrendamientos generan unos 10,000 millones de dólares al año en ingresos para el Gobierno federal, que comparte aproximadamente un tercio de ese dinero con los estados y las tribus», reseñó el WSJ. «Aunque se prohíban los nuevos arrendamientos, la administración afirma que los actuales se mantendrán, lo que obligará a Haaland a colaborar con las empresas petroleras contra las que se ha comprometido a trabajar».

«Sus declaraciones públicas han sido bastante antagónicas y hostiles. No hay dos maneras de evitarlo», dijo Ryan Flynn, líder de la Asociación de Petróleo y Gas de Nuevo México, el mayor grupo comercial de la industria petrolera en el estado natal de Haaland.

La explotación de petróleo y gas aportó 2,800 millones de dólares a las arcas del Estado el año pasado, eso equivale a, aproximadamente, un tercio de los fondos generales del Estado. De ese dinero, entre un tercio y la mitad provino de operaciones en terrenos federales, de acuerdo la asociación de petróleo y gas.

«Si el Estado se ve obligado a hacer recortes presupuestarios o a aumentar los impuestos para hacer frente a los déficits, el precio político será absolutamente alto», dijo el Flynn al WSJ.

«Esto presionará a la Sra. Haaland incluso por parte de sus aliados en su país, si es confirmada. Los líderes estatales planean pedir ayuda al Departamento del Interior si las nuevas normas reducen el desarrollo del petróleo, dijo Stephanie García Richard, la comisionado estatal de tierras públicas», se comenta en el informe.

«Ella entiende que no se puede ser una espita que se cierra. Tiene que haber un plan», dijo García Richard. «Los nativos han pasado por muchas cosas. Han sufrido generaciones de traumas. Así que ella entiende lo que es el juego a largo plazo».

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