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Los demócratas olvidan la democracia, los republicanos pierden la República - Washington - El American

Los demócratas olvidan la democracia, los republicanos pierden la república

Entre los intentos por abolir el filibuster, atiborrar la Corte Suprema y cambiar a su antojo las leyes electorales, los demócratas parecen haber olvidado el carácter democrático

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Cuando Hillary Clinton perdió la silla ejecutiva por el voto de los estados en el 2016 y se convirtió en presidente el candidato republicano, Donald Trump, los demócratas hicieron llamados a abolir el voto colegiado y alterar el formato de elección utilizado en la república desde mucho antes que los actuales miembros del partido de izquierda nacieran.

Cuando Donald Trump postuló una juez para la Corte Suprema de Justicia tras el fallecimiento de Ruth Bader Ginsburg, los demócratas iniciaron una campaña para intentar evitar el nombramiento de Amy Coney Barret, y luego, tras su intento fallido, al recuperar el control de las dos cámaras y la presidencia, han estado impulsando un movimiento para atiborrar la Corte Suprema y aumentar el número de jueces con el propósito de crear una mayoría progresista en el máximo tribunal y politizar la justicia.

Y ahora, que a pesar de su mayoría en ambas cortes se ven impedidos de legislar y aprobar proyectos radicales, puesto que incluso, una selecta y pequeña minoría de su propio partido, encabezada por el senador Joe Manchin ha puesto un freno al extremismo de algunos de sus colegas, los Bernie Sanders y compañía piden eliminar el fillibuster, uno de los más grandes contrapesos que existe actualmente en Washington para que las minorías no puedan ser aplastadas por el partido de turno en el poder.

Durante la última década el partido demócrata ha tomado un camino que ha dejado vacío el centro político para arrimarse a la extrema izquierda; los Harris, Sanders, y el propio Biden de hoy, han enterrado a los Kennedy de ayer; de hecho, si hoy JFK estuviera vivo, seguramente sería destrozado y tildado de fascista por los progresistas americanos.    

Lastimosamente pareciera que la República americana se cae a pedazos, en Washington ya no hay dos partidos tratando de resolver sus diferencias mediante la política, sino un partido tratando de exterminar al otro, y el segundo haciendo apenas intentos por sobrevivir. No es solo el fillibuster y el Court Packing, la Primera y Segunda Enmienda de la Constitución corren cada vez más peligro en el país, y a eso se suman los intentos por modificar sustancialmente las leyes electorales y eliminar al máximo los controles que pueden permitir la organización de votaciones realmente libres y transparentes.

Los demócratas hoy no solo gobiernan en Washington, sino que también mueven los hilos en Silicon Valley y manejan todo el flujo de información a su antojo; durante el último año se bloqueó información sustancial, como los escándalos del hijo del actual mandatario y sus nexos con China y Ucrania que pudieron haber cambiado el curso de las últimas elecciones; también numerosos candidatos republicanos, ciudadanos conservadores, e incluso, el mismo presidente en funciones en aquel entonces —Donald Trump—, fue censurado por las principales redes sociales silenciando a la mitad del país que no se encuentra conforme con los nuevos designios progresistas.

Hunter, Biden, Obama
Washington (United States), 30/01/2010.- (FILE) – Then US President Barack Obama (L) greets then Vice President Joe Biden (C) and his son Hunter Biden as they attend a college basketball game, at the Verizon Center in Washington, DC, USA, 30 January 2010 (reissued 09 December 2020).

Si el presente no es ya lo suficiente oscuro y desalentador, ahora incluso también el pasado es objeto de escrutinio, los proyectos lanzados desde la extrema izquierda para cambiar la historia de Estados Unidos también son persistentes; la teoría critica de la raza entre otro grupo de panfletos ideológicos han estado siendo introducidos en las aulas de clases de los más pequeños del país; hoy, según la narrativa del progresismo, América ha sido la nación más injusta y opresiva del último siglo, y por tanto no hay más opción que castigar a los culpables, destrozar el capitalismo e imponer un nuevo Estado marxista donde el cálculo económico no es importante y sencillamente se imprimirá dinero hasta más no poder para financiar a todos aquellos que no deseen trabajar, mientras se castiga con impuestos a los pocos que producen.

Lamentablemente lo más terrible de esta situación es que sin importar cuál bando resulte siendo el vencedor Estados Unidos ha caído en una espiral descendente, si el día de mañana los republicanos logran de alguna forma recuperar el poder tras los intentos demócratas por expiarlos, probablemente intentarán hacer lo mismo que hoy están haciendo sus contrarios, entonces quedará en evidencia que las instituciones se han destruido y ahora solo quedan dos bandos divididos, irreconciliables, que lucharán para aplastar al otro, y no para convivir con el otro.

Los injustificables eventos del 6 de enero en el Capitolio por parte de seguidores de Trump son el termómetro de una sociedad que ya no encuentra respuesta a sus peticiones a través de la política y recurre a la insurrección contra las instituciones; si bien estos eventos no fueron acompañados en lo absoluto por el Partido Republicano, es una demostración de que en ambos lados se está cosechando el extremismo y el odio hacia los miembros de la otra tendencia.

La república ideada por los padres fundadores corre peligro

Lo que sucede hoy en Estados Unidos preocupa y mucho a todos los ciudadanos del mundo que quieren y creen en un mundo libre; América ha sido durante décadas el pilar de la resistencia democrática del mundo, con sus errores y aciertos ha sido la nación que ha logrado converger cientos de culturas y cientos de millones de personas en un mismo territorio y mantener una república sólida, una que a día de hoy ya supera los doscientos años y los ingratos políticos de hoy amenazan con destrozar.  

Estados Unidos ha sido y es hasta el día de hoy la nación más poderosa del planeta precisamente por haber respetado y seguido los principios fundacionales que legaron los grandes héroes de la independencia y los forjadores de esta gran república; cada americano debería considerar un insulto que algunos políticos y medios de comunicación de la actualidad quieran manchar el nombre de los George Washington, Abraham Lincoln, Thomas Jefferson y compañía, para implementar un nuevo sistema en el país que además ya ha demostrado reiteradas ocasiones en el pasado ser el cianuro de toda sociedad.

Los demócratas de hoy se han olvidado de la democracia, espero que el espíritu de sus antepasados ilumine a un sector del partido, o que los republicanos sean capaces de hacer respetar la república y exaltar los valores democráticos que han caracterizado al país de las libertades.

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