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Desafíos de la islamización de Europa

El gran desafío de Europa hoy es hacer frente al islamismo fundamentalista o sucumbir ante él

Siempre he sido reacio a hablar sobre temas religiosos, porque para mí simplemente son un tema de fe; por ende, no es territorio de la razón y como científico social quedo limitado al ámbito de la razón. Sin embargo, cuando la religión traspasa los muros de las iglesias y llega al mundo político como al tejido social, ya es susceptible a un abordaje propio de las ciencias sociales.

Dicho esto vale recordar que ya en 1996 el connotado politólogo estadounidense Samuel P. Huntington publicaba su obra El choque de las civilizaciones, cuya tesis central afirma que una vez concluida la guerra fría en 1989, el mundo se movió hacia un nuevo conflicto a escala global, esta vez no anclado en diferencias ideológicas entre comunismo y capitalismo, sino centrado en la religión: el islam contra el cristianismo.

Poco tiempo después, George W. Bush llegó a la Casa Blanca y tuvo lugar el fatídico 11 de septiembre. La respuesta estadounidense fue la guerra contra el “eje del mal”, que estaba,  según la burocracia estadounidense, en Medio Oriente, e implicó la invasión de Iraq, seguida por Afganistán y un férreo combate a sus grupos terroristas como el Talibán y Hezbollah en Palestina. Lamentablemente, la paz y la occidentalización no se materializó, al contrario, solo elevó las históricas animadversiones entre los árabes contra Estados Unidos.

A este ya bastante violento escenario, se sumó la denominada “primavera árabe” entre los años 2010 y 2012, que significó el derrumbe de longevos regímenes autoritarios de la región, como el de Hosni Mubark en Egipto, Muamer Gadafi en Libia y Zine el Abidine en Túnez, más las violentas protestas en Irán bajo Madmhud Ahmadineyad y Siria con el no menos cruento gobierno de Bashar al Assad.

Fue tal el nivel de caos en el Medio Oriente que obligó a los civiles a abandonar masivamente sus hogares huyendo de la violencia brutal desatada por las luchas entre clanes por el control político, los fundamentalistas islámicos de ISIS más los yihadistas, quienes creen que solo el islam es la religión verdadera, por lo que es necesaria salvar el mundo imponiéndola a través del uso de la violencia.

Ríos humanos provenientes del Medio Oriente llegaron a Europa. No obstante, la migración musulmana no asimiló el modus de vida occidental, sino que permanecieron incólumes a sus creencias y tradiciones. Luego, los políticos globalistas o progresistas forzaron la legislación local para legalizar prácticas musulmanas, por lo que los países europeos no solo terminaron siendo receptores de población musulmana, sino que además se transculturización en su propio territorio, lo cual se ha expresado en forma violenta. En crudo, el choque de las civilizaciones de Huntington está ahora en Europa.

Es por ello que vimos recientemente a un fundamentalista islámico decapitar al profesor Samuel Paty en Francia solo por hacer una sátira de Mahoma e incluso, más recientemente, tres creyentes católicos (dos mujeres y un hombre) fueron acuchillados nuevamente en Francia, específicamente en una iglesia en Niza.  Existen similares episodios violentos en Inglaterra, Alemania y Bélgica, además del notable incremento de violaciones a mujeres en Suecia por parte de inmigrantes musulmanes radicales como golpizas propinadas a gays. Todos ellos constituyen crímenes de odio producto de su extremismo islámico que resulta incompatible con los valores y estilo de vida de las sociedades occidentales.

Es importante subrayar que los terroristas yihadistas mutaron su estrategia: pasaron de los grandes y masivos atentados a acciones individuales locales, pero independientemente de su aparente reducido campo de acción, por lo que les resulta más fácil burlar los aparatos de seguridad e inteligencia estatal bajo su camuflaje de refugiados, penetrando así el territorio europeo. Ello se traduce en una enorme incertidumbre e inseguridad en las calles de Europa a unos niveles nunca antes vistos.

 El gran desafío de Europa hoy es hacer frente al islamismo fundamentalista o sucumbir ante él, Austria es la primera en ponerse en posición de combate con derechista Kurz y en Francia Emmanuel Macron comienza a girar en ese sentido, lo cual constituye sin duda uno de los grandes desafíos no solo de Francia, sino de Europa.


Nahem Reyes es doctor en Historia de la Universidad Católica Andrés Bello y miembro asociado del Centro de Estudios de América de la Universidad Central de Venezuela.

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