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Djokovic revela las contradicciones de la dictadura sanitaria y el covid

Djokovic revela las contradicciones de la dictadura sanitaria y el covid

Las razones por las que sometieron a Djokovic y a millones de ciudadanos en otras partes del mundo jamás fue científica, fue política

El tenista número 1 del mundo, Novak Djokovic, es la reciente víctima del COVID; mejor dicho, de la dictadura creada a partir de este virus. El serbio, tras recibir luz verde de las autoridades del estado de Victoria en Australia y una exención médica para jugar el Grand Slam, subió a un avión para llegar a tierras australianas y toparse con la sorpresa de que el Gobierno federal que preside Scott Morrison le denegaría la entrada al país.

Tras permanecer varios días preso en un hotel que hace las veces de retén, donde migrantes llevan años recluidos, las cortes fallaron a favor de Djokovic y por ahora se encuentra libre. Sin embargo, el Gobierno federal amenazó diciendo que todavía tenían la potestad de deportar al tenista, en una decisión que seguramente no tendrá nada que ver con la ciencia, y mucho con la política.

El caso de Djokovic es perfecto para demostrar cómo la ciencia ha quedado relegada al último lugar durante la pandemia, pues el mismo día que ocurría esto, al otro lado del mundo, la directora de los CDC, Rochelle Walensky, admitió que el 75 % de las muertes contabilizadas por COVID (en personas vacunadas) ocurrieron en aquellas que tenían por lo menos cuatro comorbilidades. Un dato sumamente importante que “los expertos” omitieron —u ocultaron— a la población durante más de dos años.

Esta información desnuda otro enorme fallo gubernamental. Si las comorbilidades juegan un factor determinante en el número de fallecidos, cómo es que, a estas alturas, las autoridades siguen sin ejecutar campañas para educar a la población sobre la necesidad de seguir una buena alimentación, realizar ejercicio regular, tomar el sol, entre otras variables que puedan disminuir la tasa de mortalidad.

Hay muchas otras formas de combatir el COVID, y las soluciones no vienen exclusivamente de los laboratorios, pero asumo que allí no hay demasiados intereses corporativos y políticos.

De hecho, las mismas decisiones gubernamentales de encierros y restricciones han podido disparar las comorbilidades al promover indirectamente el sedentarismo, limitar las opciones para que los ciudadanos se ejerciten y dispersen, aumentando los disparadores de ansiedad y, a su vez, la mala alimentación.

Las razones por las que sometieron a Djokovic y a millones de ciudadanos en otras partes del mundo jamás fue científica, fue política. Es hora de que los ciudadanos exijan a quienes tomaron estas decisiones hacerse responsables.

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