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Djokovic ganó en las cortes, ¿pero Australia le permitirá jugar?

El ministro de inmigración australiano, Alex Hawke, posee un poder especial para deportar al serbio negándole la entrada al país hasta por tres años

Novak Djokovic continúa siendo la noticia más importante en el mundo del deporte. Su historia en Australia tomó un giro inesperado este 10 de enero cuando el juez Anthony Kelly, del Tribunal del Circuito Federal de Melbourne, ordenó al Gobierno australiano liberar al tenista serbio quien se encontraba detenido en un hotel de la ciudad tras la revocación de su visado por — según la versión oficial— no estar vacunado contra la Covid-19.

El juez no solo ordenó la liberación de Djokovic a la mayor brevedad posible, sino también la devolución de su pasaporte, efectos personales y el pago de los costes legales. A estas horas, de hecho, el tenista ya está libre, preparándose para disputar el Abierto australiano.

Sin embargo, todo puede cambiar en cuestión de horas, porque se reveló que el ministro de inmigración, Alex Hawke, posee un poder especial para deportar al serbio negándole la entrada al país oceánico hasta por tres años.

“El abogado del gobierno australiano, Christopher Tran, ha revelado que el ministro de inmigración considerará ejercer un poder personal para cancelar el visado de Djokovic, lo que significa que no tiene garantizada su estancia y su participación en el Abierto de Australia”, apuntó The Guardian. “La decisión de cancelar de nuevo el visado de Djokovic supondría su expulsión de Australia durante tres años, lo que aumentaría significativamente los riesgos de una extraña disputa fronteriza que amenaza el intento de Djokovic de ganar el mayor número de títulos individuales de Grand Slam de todos los tiempos”.

Un seguidor del tenista serbio Novak Djokovic sostiene una foto durante una protesta de apoyo en Belgrado, Serbia, el 8 de enero de 2022. (EFE)

Dos caminos y una decisión difícil: el dilema de Australia

Ahora mismo, las autoridades australianas, contrariadas por el fallo del juez Kelly a favor del tenista, deben elegir entre redoblar la apuesta —expulsar a Djokovic— o dejar que compita recibiendo una dura humillación política (corriendo el riesgo de que, incluso, Djokovic gane el Grand Slam).

El dilema de Australia es complejo, pues el caso de Djokovic, lejos de ser una pugna sanitaria, es una pelea política. El tenista, primeramente, había conseguido la aceptación de Tennis Australia y los paneles médicos del gobierno del estado de Victoria, quienes le concedieron la exención el 30 de diciembre, días después de que el serbio contrajera Covid-19. La exención médica y una prueba PCR negativa eran, en ese momento, requisitos suficientes para ingresar a Australia. Sin embargo, las autoridades fronterizas negaron el acceso y la visa del tenista fue cancelada.  

De acuerdo con las transcripciones de la entrevista que tuvo Djokovic con los funcionarios de inmigración, las autoridades australianas apenas dieron tiempo al serbio para presentar razones válidas adicionales para su exención. El tenista, durante esa misma entrevista, dijo al agente que lo habían puesto en una “situación incómoda” por pedirle nuevos documentos que previamente no fueron requeridos a altas horas de la madrugada.

“¿Así que me dan legalmente 20 minutos para intentar proporcionar información adicional que no tengo? ¿A las 4 de la mañana?”, dijo Djokovic al agente.

Antes de la entrevista y posterior cancelación de la visa, todo apuntaba a que Djokovic iba a competir en el Abierto de Australia, situación que había generado una fuerte polémica ya que la tenista rusa Natalia Vikhlyantseva, no pudo viajar al país oceánico porque está vacunada con Sputnik, fármaco no reconocido por Australia. Antes las críticas por supuestamente darle “privilegios” a Djokovic, Scott Morrison, primer ministro de Australia, salió a declarar que la visa de “Nole” sería cancelada si no cumplía los requisitos de exención.  

A partir de allí, las críticas aumentaron contra Australia, ya no eran por los “privilegios” que en teoría estaba ostentando Djokovic, sino por el irrespeto a la decisión individual del tenista y por la politización de las draconianas medidas sanitarias para enfrentar al Covid-19 que han implementado las autoridades australianas. En varias partes del mundo, incluyendo Serbia y Australia, miles de manifestantes coparon las calles para apoyar al tenista.

 Djokovic ganó en las cortes, ¿pero Australia le permitirá jugar?
Miembros de la comunidad serbia marchan en Melbourne, Australia, el 10 de enero de 2022. El tenista serbio Novak Djokovic iba a ser liberado de un centro de detención de inmigrantes en Melbourne tras una orden del Tribunal Federal de Circuito. (EFE)

Si, finalmente, Alex Hawke decide usar sus poderes especiales como ministro para deportar a Djokovic, el caso dejaría a Australia —acusada de imponer una suerte de “dictadura sanitaria”— con una imagen aún más dañada. Asimismo, dejar competir al serbio enviaría un fuerte mensaje al mundo: que un hombre, capaz de defender sus convicciones y decisiones, es capaz de vencer incluso al gobierno más restrictivo. Las autoridades quedarían en offside.

A todo esto, los intereses económicos y deportivos no pueden olvidarse, el Australian Open es uno de los torneos más importantes que alberga el país anualmente, sin el mejor tenista del mundo la competición se devaluaría por completo; generando perdidas millonarias y también poniendo en duda la capacidad australiana para organizar este torneo.

La mesa está servida, ¿qué camino tomará Australia?

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