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Drácula: importante lección de economía en 30 segundos

Drácula, que algo entiende de magia, demuestra saber que la “mano invisible” de Adam Smith no tiene nada de mágico

Drácula (BBC Wales, 2020) es la más reciente serie de televisión de Mark Gattis y Steven Moffat, creadores de la aclamada Sherlock (BBC Wales, 2010-2017). Al igual que hicieran con el personaje del famoso detective, en Drácula consiguen reinventar a un personaje clásico de la literatura y el cine, trayéndolo al mundo presente.

Si bien los primeros capítulos se desarrollan canónicamente en Transilvania en 1897, los sucesos de esta historia llevan a que Drácula permanezca en hibernación hasta el presente, donde reaparece en el último capítulo de la miniserie con un diálogo de apenas 30 segundos que encierra una importante lección de economía. Al fin y al cabo, el cine de terror siempre ha ido más allá del simple entretenimiento.

Tráiler de Drácula

Al revivir en el año 2020, el conde se refugia en la primera vivienda que encuentra de un barrio pobre. En esa casa normal y corriente, «una pocilga» como la aterrada inquilina la denomina, Drácula explica lo siguiente: «Kathleen, he sido un noble durante 400 años. He vivido en castillos y palacios. Rodeado de los más ricos de cualquier época, pero nunca, nunca, había estado rodeado de tanto lujo como este de aquí ¡Esto es la cámara de las maravillas! No hay ningún rey, ni reina, ni emperador que haya conocido —o me haya comido— capaz de entrar en esta habitación y acceder a salir de ella. Sabía que el futuro traería cosas asombrosas, pero no que se convertirían en algo corriente».

El estupor de Kathleen no se debe tanto al hecho de estar hablando con un vampiro presumiblemente sediento de sangre, sino más bien a que alguien con la clase de Drácula diga estar maravillado con la que ella considera una casucha. Si la audiencia comparte la sorpresa de Kathleen es porque todavía no se entendió, como sí hizo el Conde Drácula, esta sencilla lección de economía de Ludwig von Mises: «El lujo adelanta el progreso. La innovación es el capricho de una élite antes de convertirse en la necesidad del público. El lujo de hoy es la necesidad del mañana».

Estos 30 segundos de diálogo refutan de forma contundente todas las patrañas anticapitalistas que denuncian un mundo cada vez más pobre y desigual. Sin embargo, la opinión pública sucumbe sistemáticamente ante el mito de que la economía del mundo va a peor, a pesar de que nunca antes la humanidad ha vivido mejor que ahora. Como apuntan los académicos suecos Hans y Ola Rosling, esta errónea creencia proviene de los medios de comunicación desinformados y de sistemas educativos deficientes que no hacen más que perpetuar de forma dolosa una equivocada imagen de las contribuciones del capitalismo al mundo.

Otra voz valiente que corrobora la apreciación de Drácula es la del británico Matt Ridley. En su charla TED Cuando las ideas tienen relaciones sexuales, sentencia que cualquier persona de clase media-baja de hoy vive objetivamente mejor que el mismísimo Rey Sol, Luis XIV de Francia, en el siglo XVII.

Esta drástica afirmación también la desarrolla en su libro “El Optimista Racional”, explicando que han sido el capitalismo de libre mercado y la división del trabajo los que han conseguido un aumento constante de la productividad de las personas, mejorando así su calidad de vida y reduciendo la pobreza. A principios del siglo XIX había que trabajar una hora para poder pagar 10 minutos de luz artificial con una vela. En la actualidad, con una hora de trabajo se puede adquirir prácticamente un año completo de iluminación. El capitalismo es trabajar menos para ganar más.

Drácula
En Drácula consiguen reinventar a un personaje clásico de la literatura y el cine, trayéndolo al mundo presente.
Drácula y la magia de la mano invisible

La competencia que ha generado el capitalismo de libre mercado ha alimentado dos factores claves para el desarrollo: el progreso técnico y la acumulación de capital. La constante innovación en herramientas y máquinas cada vez más eficientes ha permitido producir más y mejores bienes y servicios, aumentando nuestro bienestar.

Drácula, que algo entiende de magia, demuestra saber que la “mano invisible” de Adam Smith no tiene nada de mágico. Es el sistema de precios el que permite coordinar, sin necesidad de un planificador central, los intereses individuales de millones de personas, como bien explicaba Milton Friedman en el famoso vídeo sobre “Yo, el lápiz“.

Drácula, que algo entiende de magia, demuestra saber que la “mano invisible” de Adam Smith no tiene nada de mágico.
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