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Fracking

El fracking, que convirtió a EEUU en potencia energética, está en peligro

El rumbo económico de los Estados Unidos puede cambiar si es que Biden o iniciativas demócratas en el Senado deciden prohibir o limitar el fracking

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A medida que pasan los días la incertidumbre en el sector petrolero se acrecienta tras la posible victoria de Joe Biden en las elecciones. El rumbo económico de los Estados Unidos puede cambiar si es que el demócrata o iniciativas de su partido en el Senado deciden prohibir o limitar el fracking.

A lo largo de las décadas, el país ha buscado la “independencia energética” para no depender de terceros. Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca el magnate se propuso convertir a EE. UU. en una superpotencia energética del mundo.

«La edad de oro de la energía americana está en marcha», declaró Trump.

El fracking es una técnica para extraer gas natural de yacimientos no convencionales. Gracias a esta actividad Estados Unidos pasó de una producción ralentizada durante décadas a una explosión de producción de combustible y llevó su producción diaria de barriles a los casi 10 millones.

EE. UU. se convirtió por primera vez desde 1973 en el primer productor mundial de hidrocarburos por delante de Arabia Saudí y Rusia gracias al fracking.

Pero todo indica que el plan de Biden es cambiar el rumbo de la trayectoria marcada por Trump, pues propuso un plan de 1,7 billones de dólares que se centra en energía limpia, empleos verdes y tiene como objetivo que el sector eléctrico sea libre de carbono para el 2035 y un neto de cero emisiones de carbono para el 2050.

Además, la victoria del demócrata viene con la promesa de que EE. UU. volverá a formar parte del Acuerdo de París, lo que prometió hacer en su primer día en el cargo. Esto podría elevar el disgusto entre quienes quieren proteger los empleos tradicionales en la industria del petróleo y el gas.

Si bien Biden insiste en que no quiere prohibir el fracking en general, sí quiere dejar de emitir nuevos permisos de perforación en tierras federales, que según las agencias nacionales representan aproximadamente el 10 % de la producción de gas natural y el 7 % de la producción de petróleo.

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Si bien Biden insiste en que no quiere prohibir el fracking en general, sí quiere dejar de emitir nuevos permisos de perforación en tierras federales. (Archivo)

Se desconoce qué sucederá en Estados Unidos si Biden asume la Presidencia con Kamala Harris como su mano derecha. La mayoría de los candidatos demócratas en las primarias del partido defendían prohibir el fracking en terrenos federales y una iniciativa promovida por el senador y excandidato presidencial Bernie Sanders y la congresista Alexandria Ocasio-Cortez proponía prohibirlo por completo.

Si en enero el Partido Republicano no gana las elecciones en Georgia, los demócratas podrían intentar acabar con esta práctica que hasta ahora ha generado millones de empleos y beneficios económicos para los estadounidenses.

De acuerdo con el analista y consultor de energía David Blackmon, si Joe Biden se convierte en el próximo presidente de los Estados Unidos, «los impactos potenciales para la industria del petróleo y el gas en los Estados Unidos serán numerosos y graves».

«Los impactos más inmediatos de una presidencia de Biden vendrán en forma de esfuerzos para aumentar la regulación en la industria energética a través de la revocación de varias acciones ejecutivas de Trump», señaló el especialista en su artículo publicado en la revista Forbes.

«Podemos esperar que la presidencia de Biden cumpla sus promesas de prohibir el fracking en tierras y aguas federales, que representan un porcentaje muy considerable de la producción total de petróleo y gas de EE. UU. Esto se puede lograr mediante una orden del presidente Biden o de su futuro secretario del Interior, aunque también debemos esperar que Interior haga un seguimiento e intente enmarcarlo en forma de reglamentos para que sea un cambio más permanente», prevé Blackmon.

Hay que recordar que la senadora Kamala Harris prometió eliminar por completo el fracking y nunca se retractó de esa promesa durante la campaña electoral.

Prohibir el fracking no solo afectará el bolsillo de los estadounidenses por el aumento en los precios de energía y gas, sino que también destruirá puestos de trabajo en una industria predominantemente obrera.

En Dakota del Norte la demanda de empleo gracias al fracking ha sido tan significativa que hay ciudades como Willinston, por ejemplo, donde el nivel de desempleo está por debajo del 1 %.

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(YouTube)

Según El Español, hay alrededor de 9,000 productores independientes de petróleo y gas natural en Estados Unidos. «Estas empresas operan en 33 estados y emplean una media de 12 personas. Alrededor del 91 % de los pozos petrolíferos estadounidenses son propiedad de productores independientes y producen el 83 % del crudo del país y el 90 % de su gas natural», revela.

De acuerdo con la consultora IHS, el fracking generó más de dos millones empleo nuevos. Los estudios de IHS determinaron que a lo largo de la década esta técnica le aportará 125,000 millones de dólares al fisco estadounidense.

Un artículo del Wall Street Journal señaló que «el precio medio del gas natural se redujo a la mitad gracias al fracking». «La misma energía que hace algunos años nos costaba 7 dólares hoy puede ser financiada con 3 dólares», explica el diario.

Los cálculos de Mercator señalan que el segmento de la población de ingresos más bajos «sale más beneficiado de este proceso que ningún otro grupo, ya que su gasto en este tipo de facturas es cinco veces mayor al de los hogares de ingresos medios o altos».

Fracking: derrumbando mitos

Un informe de la Agencia de Información Energética de EE. UU. dijo que las emisiones de CO₂ relacionadas con la energía en el país cayeron casi un 2 % en 2016.

John Harpole, fundador y presidente de la firma de investigación y corretaje de gas natural Mercator Energy, dijo a Colorado Politics que estas reducciones le han permitido a Estados Unidos alcanzar los objetivos internacionales de emisiones, incluso sin ser oficialmente parte de los tratados climáticos.

«La disminución de precios impulsada por la producción ha hecho que el gas natural se convierta en la fuente de combustible más grande para la generación eléctrica, que comprende un promedio del 33 % de la generación eléctrica en los EE. UU. 175, señala el artículo.

Si bien el auge del gas de esquisto inducido por el fracking ha dado lugar a reducciones de las emisiones de CO₂ a nivel nacional, los oponentes de la industria del petróleo y el gas expresan su preocupación de que los beneficios puedan ser anulados debido a la fuga de metano en el proceso de producción. 

Sin embargo, muchos expertos en el campo desmienten esas aseveraciones al hacer referencia a varios estudios realizados por la Agencia de Protección Ambiental, el Fondo de Defensa Ambiental y varias universidades, que indican que las tasas de fuga de metano durante la producción de gas natural se encuentran entre el 1,1 y el 1,5 % de la producción total de gas, una cifra que se mantiene muy por debajo de la tasa del 3,2 % que sería el umbral para crear efectos del cambio climático.

«La combinación de derechos de propiedad privada, innovación tecnológica y espíritu empresarial es lo que permitió que se llevara a cabo la revolución del esquisto y lograra una reducción en nuestras emisiones nacionales de CO₂», dijo. «Esto solo podría suceder en los EE. UU.», sentenció Harpole.

1 comment
  1. Una observación al redactor, gas de esquisto es una mala traducción de shale oil, shale es lutita que es una roca sedimentaria compuesta de grano tamaño arcilla y en este caso alto contenido de materia orgánico COT. Shale es esquisto que es una roca metamórficas, una lutita por cambios de presión y temperatura se convierte en esquisto

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