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El primer ministro británico Boris Johnson enfrenta varios escándalos políticos

Boris Johnson se enfrenta a una serie de acusaciones que podrían dañar sus perspectivas políticas en el futuro. Ha sobrevivido a muchas pruebas en el pasado, ¿lo hará de nuevo?

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El Primer Ministro británico, Boris Johnson, se enfrenta a una avalancha de escándalos e investigaciones políticas potencialmente catastróficas que podrían poner en peligro su posición política. Johnson, que ha supervisado tanto un terrible número de muertes por COVID-19 como un excelente programa de vacunación durante el último año, se enfrenta ahora a duras refutaciones por parte de la oposición y de los periodistas en al menos tres posibles escándalos.

La oposición al primer ministro ha empezado a poner en duda la integridad moral del primer ministro, y la prensa británica ya ha catalogado el episodio como el escándalo de la “sordidez” (en inglés, sleaze,palabra utilizada para definir el comportamiento sórdido). Los escándalos son principalmente tres: textos filtrados de Johnson con el multimillonario James Dyson sobre las gestiones para conseguir más equipos de protección para los trabajadores sanitarios británicos; las acusaciones de que Boris dijo que prefería ver “una pila de cadáveres” antes de ordenar un nuevo cierre, y la forma en que el primer ministro financió la reforma de su piso de Dowing Street.

Muchos de estos escándalos se producen después de que fuentes cercanas al Primer Ministro acusaran a su antigua mano derecha, Dominic Cummings, de filtrar información perjudicial a la prensa. Una acusación que el Sr. Cummings negó en un largo post en su blog, donde acusó al Primer Ministro de estar “loco y totalmente falto de ética”.

El líder de la oposición, Keir Starmer, se ha abalanzado sobre el asunto. Interrogó al Primer Ministro en el Parlamento sobre su implicación en los temas y lo calificó de “gran sordidez” durante los discursos semanales del Primer Ministro ante el Parlamento. Johnson, por su parte, dio una respuesta encendida negando cualquier irregularidad y destacando el trabajo que su gobierno ha realizado en el último año.

La oleada de acusaciones llega en un mal momento para el Primer Ministro. Escocia va a celebrar su ronda de elecciones parlamentarias locales el 6 de mayo, en las que el SNP (el partido que apoya la independencia de Escocia) va a ganar una mayoría, lo que aumentaría las peticiones de un segundo referéndum de independencia en Escocia.

El primer ministro, Boris Johnson, negó con vehemencia haber actuado de forma incorrecta en un encendido intercambio en el Parlamento (EFE)

Acusaciones de financiación indebida, grupos de presión y comentarios insensibles

El Primer Ministr fue acusado por primera vez de tener una conducta impropia al discutir un posible acuerdo sobre el suministro de equipos de protección con el empresario Sir James Dyson durante la pandemia del año pasado. Las acusaciones se producen después de que se filtraran a la prensa los textos de sus conversaciones, en los que el empresario pedía al Primer Ministro que no se cobrara a sus empleados un impuesto extra por ir al Reino Unido y ayudar a construir ventiladores, a lo que el Primer Ministro dijo que “lo arreglaría”.

Tanto los funcionarios del gobierno como Sir Dyson han negado cualquier tipo de impropiedad en los tratos, con Downing Street argumentando que el gobierno hizo todo lo que tenía que hacer para conseguir este valioso equipo rápidamente, mientras que Dyson ha dicho que sólo estaba tratando de asegurar que su empresa estaba cumpliendo con la normativa y recordó que no obtuvo ningún tipo de beneficio del proyecto.

La otra acusación que se cierne sobre el Primer Ministro es que supuestamente dijo que preferiría “dejar que los cadáveres se apilaran” antes de introducir un tercer cierre nacional (lo que finalmente hizo en enero) tras una reunión con funcionarios del Gobierno en la que se discutió la opción de introducir tales restricciones, una afirmación que la BBC ha confirmado con otras fuentes.

Johnson ha negado con vehemencia las acusaciones, diciendo que eran “basura total”, y el ministro del gabinete Michael Gove también negó que el primer ministro hubiera utilizado ese tipo de lenguaje en las reuniones, destacando que finalmente, el gobierno sí ordenó una nueva serie de restricciones con el fin de frenar el aumento de la pandemia durante la segunda mitad de 2020 y principios de 2021.

Por último, el escándalo potencialmente más dañino al que se enfrenta Johnson es el de la financiación de la reforma de su piso en su residencia en Downing Street, ya que el exasesor Dominic Cummings acusa al primer ministro de incurrir en posibles comportamientos ilegales o indebidos por parte de funcionarios del Gobierno. Alega, además, que las reformas fueron financiadas por donantes políticos y, de ser así, el primer ministro debería haber dejado claras esas aportaciones.

El primer ministro también se enfrentó a Keir Starmer por este asunto, quien le preguntó quién había ofrecido el pago inicial de la reforma, y Johnson dijo que había pagado todas las renovaciones de su propio bolsillo.

La Comisión Electoral ha dicho que ha encontrado “motivos razonables para sospechar que puede haber un delito o delitos” y que iniciará una investigación sobre la forma en que se financió la renovación.

Boris Johnson ha sobrevivido anteriormente a una larga lista de escándalos/crisis políticas que habrían condenado a cualquier otro político: infidelidades matrimoniales, comentarios polémicos, Brexit, etc. Sin embargo, aún no está claro cómo esta serie de escándalos podría afectar a su fortuna política.

Sus oponentes aprovecharán la oportunidad para pintar a Johnson como un político corrupto y fuera de lugar que da favores a los multimillonarios mientras rompe las reglas para conseguir un apartamento más bonito, un ataque que tiene como objetivo disminuir el atractivo que el partido conservador ha ganado con la clase media y que les dio la sorprendente victoria en 2019.

Los conservadores, por su parte, defenderán el historial de Johnson desechándolo como algo que no ocurre o como ataques políticos descarados contra la imagen pública del primer ministro, mientras que también esperan capear el temporal y dejar que una narrativa más positiva, especialmente en torno al despliegue de la vacuna, supere cualquier prensa negativa.

Johnson se enfrenta a algunas consecuencias políticas potencialmente destructivas, sobre todo con la investigación en curso. Sin embargo, el primer ministro ha demostrado ser una figura política casi indestructible y, a 3 años de las nuevas elecciones generales, sigue siendo su lucha a perder.

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