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El sueño socialista de Boric se estrella con la realidad y el repudio de los chilenos

El sueño socialista de Boric se estrella con la realidad y el repudio de los chilenos

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El pasado 19 de diciembre del 2021 los chilenos votaron mayoritariamente por el entonces desempleado líder estudiantil y antiguo miembros de las juventudes comunistas, Gabriel Boric, para convertirse en presidente de la nación más desarrollada de América del Sur. De esa forma, con apenas 35 años de edad, el candidato por la coalición “Apruebo Dignidad” se convertía en el presidente electo más joven de Chile, y posteriormente, en el mandatario más joven del mundo.

Los meses posteriores a su elección y antes de asumir el poder, inició toda una campaña de mejoramiento de imagen con el propósito de mostrar a Boric como un líder moderado, progresista, capaz de reconciliar a los chilenos.

El 11 de marzo del 2022 asumió finalmente el poder y prometió “reparar las heridas del estallido social”, impulsar su agenda igualitarista para eliminar las “desigualdades”, y se comprometió a no entrometerse en la campaña para aprobar la nueva constitución en el país. Sin embargo, el futuro esperanzador que los chilenos visualizaban de la mano de Boric, se ha venido cayendo a pedazos en menos de seis meses, y el romance entre el mandatario socialista y la población parece haber llegado a su fin en su primer invierno.

Pese a que Gabriel Boric fue electo en el pasado diciembre con el 55,8 % de los votos, los últimos sondeos de la encuestadora chilena Cadem, muestra que su aprobación ha bajado hasta el 37 %, y que el 56 % de la población desaprueba la gestión del mandatario socialista.

Desde que el millennial asumió el poder, se ha desatado una polémica tras otra, y los escándalos agobian su gobierno. Uno de los conflictos más notables han sido los de la tribu mapuche. Boric, que se presentó como un aliado de los grupos indígenas en su condición progresista, prometió en campaña que atendería cada uno de sus caprichos pensando que así los tendría en la palma de la mano al asumir el poder. Sin embargo, la realidad lo golpeó en la frente al verse en el Palacio de la Moneda, pues a los mapuches no les bastó con un par de palabras bonitas, querían que Boric expropiara tierras para que les fueran otorgadas, y ante la imposibilidad de esta tarea política comenzaron a incendiar ciudades y ejecutar actos terroristas. El resultado: el presidente —antiguo aliado de los movimientos indígenas— ordenó la militarización de la zona mapuche en el sur de Chile.

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En ese momento fue cuando Gabriel Boric se dio cuenta de que una cosa es hacer política universitaria, gritar consignas vacías sobre “injusticias” o “desigualdad”, y luego, desde una posición de poder tener que actuar para resguardar el Estado de derecho de la nación que ahora dirige.

El conflicto mapuche comenzó a desnudar las carencias de Boric, no porque fuera un hipócrita, sino por la dificultad de mantener un discurso infantil, inocente, comunistoide, que funciona a la perfección para avivar sentimientos en jóvenes universitarios, y repentinamente llegar al poder y tratar de guardar coherencia entre lo que se predica y se hace.

Para el colmo de su baja popularidad, el peso chileno empezó a devaluarse velozmente, debido, en gran parte, al temor de los inversionistas y grandes empresarios a las políticas económicas del antiguo líder comunista juvenil. A medida que el peso chileno se devaluaba, superando por primera vez en su historia la barrera de los 1.000 por dólar, los temores crecían, y al mandatario no le quedó de otra que pedir al Banco Central la intervención en el mercado cambiario con 25.000 millones de dólares para tratar de frenar la caída del peso, lo que hizo que su precio bajara a la barrera de los $900; sin embargo, habrá que ver cuanto tiempo más puede aguantar la presión la moneda chilena.

A la impopularidad de Boric, su evidente falta de experiencia y los problemas sociales y económicos que enfrenta Chile, se suma un nuevo desafío, en este caso demográfico, pues según una publicación del medio chileno El líbero, 86 mil chilenos han abandonado el país sudamericano desde el año pasado. Este fenómeno no ocurría en Chile desde hace décadas y que se ha pronunciado en los últimos meses tras la llegada del inexperto socialista al poder.

Por si fuera poco, el proyecto de nueva constitución, impulsado discretamente por Boric, cuenta actualmente con apenas un 38 % de aprobación, y un 48 % de rechazo, demostrando el absoluto descontento del pueblo chileno con el recién electo mandatario.

Hace pocos meses millones de chilenos gritaban ilusionados en las calles: “¡Chile despertó!”, sin embargo, parece que han despertado para vivir una auténtica pesadilla, el sueño del socialismo chileno parece haber chocado con la realidad, y por ahora, la aventura de Boric en el Palacio de la Moneda ha sido de todo menos agradable.

Emmanuel Rincón is a lawyer, writer, novelist and essayist. He has won several international literary awards. He is Editor-at-large at El American // Emmanuel Rincón es abogado, escritor, novelista y ensayista. Ganador de diversos premios literarios internacionales. Es editor-at-large en El American

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