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¿Por qué esta elección en Estados Unidos es definitiva para Colombia?

Las elecciones presidenciales de Estados Unidos son unas de las más importantes de los últimos años. Tendrán profundas consecuencias en la política exterior de este país ante Colombia.

Por Ángela Vélez Escallón:

El mundo observa con atención la elección que se avecina del próximo 3 de noviembre en Estados Unidos. No es cualquier elección: puede llegar a ser la más importante en los últimos 50 años. No sólo puede llegar a serlo para Estados Unidos sino para el mundo libre. Puede ser verdaderamente impactante para América Latina y los países que aún conservan su libertad.

Colombia, la democracia más antigua y estable de América Latina puede ser de los países más afectados por la decisión que se tome el próximo mes. De la próxima persona que resida en la Casa Blanca y de su visión de principios como la libertad, la justicia y el modelo económico, dependerá en gran medida el presente y futuro inmediato de Colombia.

Nuestro país ha sido uno de los aliados más importantes para Estados Unidos en su historia reciente, independientemente del partido del presidente y de las mayorías en Senado y Cámara. Hasta hace poco, la alianza entre los dos países se mantenía en el tiempo por compartir la visión de Estado, efecto de ser la democracia más estable de América Latina.

Aún en los momentos más difíciles de la lucha contra el narcotráfico, Estados Unidos siempre apoyó a Colombia y reconoció su incansable esfuerzo para combatir este flagelo que tanta sangre y dolor le ha causado. Aún en el momento más álgido en la relación entre los dos países (que se dio cuando le fue retirada la visa al presidente Ernesto Samper Pizano elegido con millonarias sumas de dinero proveniente de diversos carteles de la droga), Estados Unidos apoyó su institucionalidad.

Sin duda, uno de los momentos más importantes en la relación entre los dos países se dio, por un lado, durante el Gobiernos de Andrés Pastrana con quien se gestó el Plan Colombia en el Gobierno Demócrata de Bill Clinton en Estados Unidos. Con este, se logró fortalecer y profesionalizar las Fuerzas Armadas de Colombia y encauzar importantes recursos y esfuerzos para combatir al narcotráfico con su poderío militar y económico.

El otro hito en la relación de los dos países fue durante el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez, en el cual se inició el mayor combate contra los grupos narcoterroristas en la historia del país. Grupos de esta índole como las FARC habían llevado al país a una inviabilidad manifiesta.

En el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez había varios propósitos, pero el más importante fue la lucha contra el narcotráfico y su alianza liderada por los grupos guerrilleros comunistas. Estos grupos contaban con la protección del Régimen Bolivariano de Venezuela, que se ha constituido en el cartel de la droga más grande y poderoso del mundo.

(Wikimedia Commons)

A su vez, se fortaleció la relación comercial entre los países y se empezaría, de esta manera, a negociar el TLC (Tratado de Libre Comercio) con Estados Unidos. El TLC, gracias al impulso a la inversión que se estaba dando en Colombia, prometía abrir grandes posibilidades en materia de desarrollo económico para ambos países. Colombia empezaba a ver entonces grandes destellos de luz y esperanza gracias a este acuerdo con Estados Unidos.

Obama llega al poder

En el 2008, con la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos, parece cambiar todo. Desde el inicio de su gobierno fue notoria una especie de animadversión del presidente Obama hacia el presidente Uribe. El TLC con Estados Unidos, un propósito clave para el Gobierno Uribe y que venía con gran impulso por parte del Gobierno de George Bush, se frenó y empezó a parecer imposible de lograr. Al parecer el gobierno de Obama y la mayoría demócrata en el Congreso frenaba indirectamente su ejecutoria.

La Senadora Demócrata Nancy Pelosi inició una campaña de desprestigio contra el Gobierno del presidente Uribe en Estados Unidos. De esta forma, ya se vislumbraba que al ala de izquierda del Partido Demócrata no le agradaba el presidente Uribe y su lucha contra el narcoterrorismo. Así, de un momento a otro, la actitud hacia Colombia empezó a cambiar sin mayor explicación.

En el 2010 llega a la Presidencia Juan Manuel Santos, ungido por el presidente Uribe y elegido gracias a su apoyo. El partido de Álvaro Uribe apoyó plenamente en la campaña a Juan Manuel Santos y esto se notó en los resultados de las elecciones. Santos se comprometió pública y repetidamente en la carrera electoral a continuar con las políticas exitosas de su mentor, declaraciones que llevaron a que ganara. Esto era obvio, porque después de 8 años de Gobierno, había vuelto la esperanza y la viabilidad a un país que parecía destinado al fracaso en medio de una guerra contra el terrorismo que parecía perdida en 2002.

Sin embargo, Santos resultó ser parte del engranaje de la izquierda internacional orientada desde Cuba para lograr el objetivo de apoderarse de Colombia. Santos traicionó a Uribe, a Colombia y a tantos que votaron por él, a pesar de que tenía todo para ser un gran presidente. Juan Manuel Santos tuvo la importante oportunidad histórica de continuar el proceso de crecimiento económico y social que su predecesor le había legado.

Pero, para sorpresa de la mayoría de los colombianos, Santos traicionó a su electorado y, en lo oscuro, inició un “Proceso de Paz” con el grupo narcoterrorista de las FARC. Las FARC, durante 50 años, aterrorizaron al pueblo colombiano asesinando y secuestrando, teniendo en campos de concentración a soldados y policías, reclutando menores y violando niños y niñas del campo, entre muchos delitos gravísimos y de lesa humanidad. Todo, hasta que el presidente Uribe las enfrentó con determinación.

Así, cuando las FARC ya estaban prácticamente derrotadas gracias a la política de Seguridad Democrática diseñada y ejecutada por Uribe, Santos decidió vender a Colombia al mejor postor en medio de un proceso mentiroso. Este proceso se dio a espaldas del país donde se entregó todo por nada, prometiendo una paz que no llegaría, y que nunca llegó, por estar basada en la mentira y el engaño.

(Wikimedia commons)

Esta traición al país orquestada por Santos, con el apoyo y dirección de los regímenes comunistas de Cuba y Venezuela derivó en la total impunidad para los máximos líderes de las FARC. Es claro que los líderes de las FARC han sido responsables de todo tipo de crímenes de lesa humanidad. Aun así, a la fecha, como resultado de este pacto ilegítimo, no sólo no han pagado un solo día de cárcel, sino que hoy ocupan 10 curules en el Congreso de Colombia sin haber obtenido un solo voto. Adicionalmente se fabricó un tribunal diseñado por ellos –la JEP– y para ellos donde simplemente han lavado sus culpas sin ninguna consecuencia.

Ante esta situación, el Gobierno de Obama avaló sin discusión todo lo pactado en la Habana. Para asegurarse, en 2015 nombró a Bernard Aronson como delegado especial de Estados Unidos para apoyar el proceso de paz con las FARC. Aronson contó con el beneplácito de estos terroristas y de Juan Manuel Santos.

Así pues, cambió toda una historia casi centenaria en la relación con Estados Unidos y dejó de ser importante la lucha contra el narcotráfico. Lucha que nunca había sido tan exitosa como en los últimos años tiempos del Gobierno del presidente Uribe, quien redujo las hectáreas de cultivo de coca en casi 50%: de más de 100.000 en 2002 a 60.000 en 2009, de acuerdo a cifras de la ONU.

Tristemente, según la misma ONU, la cifra aumentó a 169.000 hectáreas de coca sembradas al término del Gobierno de Santos en 2018. Además, la complacencia con Cuba y la actitud timorata frente al Régimen de Venezuela dejó en evidencia como que el Gobierno de Obama coqueteaba con la izquierda internacional que se estaba tragando a Latinoamérica, y que sigue devorándola.

En el Gobierno de Obama, Estados Unidos pasó a suavizar su relación con la dictadura cubana incluso iniciando relaciones comerciales y políticas que antes eran impensables. Dejó de importar que el comunismo estuviera tomando a América Latina con los recursos del narcotráfico proveniente de las FARC, socio fundamental del régimen de Hugo Chávez y de Maduro en Venezuela.

Obama cerró los ojos ante el desastre que venía para su aliado de siempre y fue cómplice de un acuerdo de paz aberrante y vergonzoso que sólo ha traído impunidad, fortalecimiento de las actividades narcoterroristas de las FARC. Poco le importó a Obama que, a pesar de que en un proceso electoral (plebiscito) la mayoría del pueblo colombiano dijo no a ese falso Acuerdo de Paz, el Gobierno Santos pasara por encima del resultado electoral.  Así, hizo caso omiso a una violación clara de Santos a los preceptos mínimos de la democracia.

Trump: una nueva esperanza en el 2016

El triunfo inesperado de Donald Trump en Estados Unidos en 2016 fue un respiro y motivo de esperanza para Colombia, mas no para Santos. Llegó a la Casa Blanca un gobierno que retomó la alianza de siempre con Colombia y que empezó a exigir resultados nuevamente en la lucha contra el narcotráfico en Colombia. Además, reveló las terribles cifras de aumento casi exponencial de la siembra de coca. Su actitud frente al proceso de paz, aunque respetuosa, siempre fue de desconfianza. De esta manera, dejó ver sus inquietudes frente a los resultados de este.

Trump dejó ver que no había tenía credibilidad frente al Acuerdo y que claramente no se dejaría de perseguir al Cartel de las FARC, aunque aparentemente estuvieran desmovilizados y fungiendo de honorables congresistas de Colombia.

Trump ha venido apoyando a Colombia de muchas maneras. Su postura radical y valiente frente al régimen venezolano ha sido clave en la lucha contra el narcotráfico que es el cáncer que se está tragando a Colombia y la gasolina que alimenta la violencia y toda la desestabilización que hoy vive Colombia.  Es claro que quienes financian a los sectores de izquierda radical en Colombia y en otros países son el cartel de las FARC y los regímenes en Venezuela (Cartel de los Soles), los carteles mexicanos de la droga, Nicaragua y, por supuesto, Cuba.

En el 2018, Colombia eligió a Iván Duque, esta vez el ungido por el expresidente Álvaro Uribe.  Así, la cooperación con el Gobierno de Trump se ha fortalecido y retomado la lucha contra el narcotráfico. Empero, el Pacto de la Habana dejó al Estado Colombiano casi secuestrado a los intereses de las FARC lo que dificulta la lucha contra dicho cartel que, aunque camuflado en supuestas disidencias, es más poderoso que nunca.

El Futuro

Por lo tanto, las elecciones del 3 de noviembre en EEUU definirán en gran parte el futuro de Colombia y la posibilidad de que el comunismo logre tomarse la totalidad de sus instituciones democráticas. Donald Trump representa la lucha por la libertad en Colombia, por la verdad, por la posibilidad de salvar a este país en un momento tan difícil. Donald Trump obstruiría el triunfo del comunismo. Evitaría el zarpazo final por parte de esa izquierda internacional que ha buscado tomar, desde siempre, a esta nación.

Trump es quien, sin miedos ni correcciones políticas, no teme llamar a las cosas por su nombre. Es el presidente que tendrá toda la determinación para seguir combatiendo al régimen narcoterrorista de Venezuela, que ha sido y es cada día más, la gran amenaza para la soberanía y libertad de Colombia.

Joe Biden, como vicepresidente de Obama, cohonestó la destrucción de Colombia. Se tomó fotos muy amistosas con Maduro y varios de sus secuaces. Además, se ha manifestado en la campaña a favor de estos regímenes.

Así, los latinos que viven en Estados Unidos deben tener claro que esta contienda electoral también es lucha. Lejos de distraernos en temas menores donde lo aparente y manipulado parece primar, quiero llevarlos a la reflexión para entender que esta lucha es por la libertad y la democracia de América Latina. Existe la opción real y cercana en la que podemos todos terminar en espejo de la miseria y la destrucción como Venezuela, Nicaragua y Cuba si EEUU gira a la izquierda.

No olvidemos que la mentira a veces brilla como el oro, pero cuando se le desnuda se vuelve fango y destrucción. No nos dejemos engañar por apariencias y mentiras. Nadie es perfecto, pero siempre debemos quedarnos con la transparencia y crudeza antes que con la mentira disfrazada de bondad y fantasía que algunos nos quieren vender.


Ángela Vélez Escallón es abogada y comunicadora social. Miembro fundador de la ONG Red Familia Colombia y Activista pro-vida desde la campaña Zona Libre de Aborto.

4 comments
  1. Importante tener clara la historia, las nuevas generaciones ignoran el apoyo estadounidense a Colombia y el peligro que representa para el continente americano una presidencia de Kamala H. (Biden es solo una formula para llegar al poder).

  2. Está señora, necesita clases de historia y que revise las fuentes (que no cita). No tiene en cuenta las versiones de todas las víctimas de los 18 años de Uribismo. Decir que Uribe combatió el narcotráfico es una mentira tan grande como el Uberrimo. Persiguió el narcotráfico de la guerrilla pero se hizo el loco con el de los paramilitares. Está señora se le olvidaron los falso positivos (más de 2000 muertos) y las chuzadas una violación a la “democracia más estable”. Sesgada, parcializada y mentirosa. Este escrito es un pasquín del uribismo y de la ultraderecha colombiana, tiene el mismo valor que un rollo de papel sanitario.

  3. Está señora, necesita clases de historia y que revise las fuentes (que no cita). No tiene en cuenta las versiones de todas las víctimas de los 18 años de Uribismo. Decir que Uribe combatió el narcotráfico es una mentira tan grande como el Uberrimo. Persiguió el narcotráfico de la guerrilla pero se hizo el loco con el de los paramilitares. Está señora se le olvidaron los falso positivos (más de 2000 muertos) y las chuzadas una violación a la “democracia más estable”. Sesgada, parcializada y mentirosa. Este escrito es un pasquín del uribismo y de la ultraderecha colombiana, tiene el mismo valor que un rollo de papel sanitario.

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