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Elon Musk, Texas, California

Elon Musk hizo las maletas: se muda de Silicon Valley a Texas

El jefe de Tesla hizo un símil donde ejemplifica a California como un equipo deportivo, otrora exitoso, que ahora está desgastado y sin hambre de triunfo

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La libre competencia en Estados Unidos para captar inversión, empresas y empleos la están ganando, y por goleada, los estados gobernados por republicanos. Y Texas se ha llevado una de las joyas de la corona: el cofundador y director general de Tesla y CEO de SpaceX, Elon Musk, ha dejado Silicon Valley para mudarse al estado texano.

De acuerdo con las palabras del propio Musk, la mudanza es por dos razones prioritarias, que están relacionadas a sus compañías: el nuevo vehículo espacial de SpaceX que se está construyendo en Texas, y la Gigafactory de Tesla Inc., que se encuentra en etapa de construcción en Austin, capital texana.

«Las dos cosas más importantes que tengo en marcha ahora mismo son el desarrollo de la nave estelar en el sur de Texas … y luego la nueva gran fábrica de EE.UU. para Tesla», dijo el Elon Musk al Wall Street Journal. Luego añadió que, vivir en California, «no fue un gran uso de su tiempo».

Pero, claramente, hay otros dos puntos relevantes en esta mudanza, además de los proyectos de Musk: el hartazgo para con las altas cargas impositivas y las constante regulaciones californianas. En ese sentido, los estados republicanos, como Texas y Florida, están capitalizando el descontento de las grandes compañías y empresarios con las administraciones demócratas.

Según el WSJ: «Establecerse en Texas conlleva beneficios personales para el Sr. Musk: el estado no recauda el impuesto estatal sobre la renta o las ganancias de capital para los individuos. El ejecutivo de la industria automovilística obtuvo este año una compensación de miles de millones de dólares por la compra de acciones como parte de un acuerdo de pago, convirtiéndolo en la segunda persona más rica del mundo».

Elon Musk durísimo contra California

Musk es, actualmente, la segunda persona más rica del mundo, solo por detrás del magnate Jeff Bezos. Según la BBC, «el mes pasado, el patrimonio neto del Sr. Musk saltó de 7,200 millones a 128,000 millones de dólares después de que las acciones de Tesla subieran».

Que Musk se mude y se lleve consigo a Tesla hasta Texas es un fuerte golpe para California. Solo para tener una idea, la empresa que fabrica autos electrónicos está valorada en unos 500,000 millones dólares. Por otro lado, SpaceX —la compañía de vuelos espaciales de Elon Musk— ya tiene instalaciones en Texas, por lo que es lógico una mudanza personal a este estado por parte del magnate.

Ahora, más allá de la lógica en la “huída” de Silicon Valley, es interesante analizar varias de las declaraciones de Elon Musk.

Musk, mudanza, Tesla
«Las dos cosas más importantes que tengo en marcha ahora mismo son el desarrollo de la nave estelar en el sur de Texas … y luego la nueva gran fábrica de EE.UU. para Tesla», palabras de Musk al WSJ.
California es como un equipo viejo creído

El jefe de Tesla hizo un símil donde ejemplifica a California como un equipo deportivo, otrora exitoso, que ahora está desgastado y sin hambre de triunfo: «Si un equipo ha estado ganando durante demasiado tiempo, tienden a ser un poco complacientes, un poco crecidos, y luego ya no ganan el campeonato», espetó. «California ha estado ganando durante mucho tiempo. Y creo que lo están dando un poco por sentado», continuó.

Las palabras de Musk, si bien pueden calificarse como un poco reduccionistas, no carecen de razón. California fue la quinta economía del mundo hace relativamente poco, con todo a favor para seguir potenciándose, pero paulatinamente ha perdido peso y atractivo. Sus empresas y trabajadores se están yendo en búsqueda de mejores oportunidades, y eso es mala señal.

Como quiso argumentar Elon Musk, los grandes equipos deportivos de la historia cumplieron ciclos y fueron empeorando. Les pasó a todos en algún momento: los Bulls post Jordan, el Barcelona de Pep, Luis Enrique, Leo Messi, que dio paso al actual, la Alemania de Low o el propio Real Madrid de Zidane son buenos ejemplos.

Los mejores años de estos conjuntos llegaron de la mano de un gran engranaje colectivo fuerte, buenas decisiones dirigenciales y grandes momentos individuales de sus principales figuras, pero en algún momento perdieron ese fuego sagrado.

Pero más allá de los desgastes colectivos e individuales, muchas veces, lo que en realidad sucede, es que los manejos dirigenciales fueron populistas, dañinos y desastrosos. Un claro ejemplo es la gestión deportiva de Josep María Bartomeu, expresidente del FC Barcelona, que destrozó cualquier atisbo de las mejores épocas del Barça.

Pues a California, salvando las debidas distancias, le sucede algo parecido. Las políticas populistas, muchas de corte socialista, han ido menguando la calidad de vida en el estado californiano. El costo de vida es bastante alto, la criminalidad ha ido en constante aumento, los servicios básicos como el agua y la electricidad fallan. Además, hay una clara política fiscal y estatal que, lejos de resolver problemas, los está empeorando.

Y esto es sencillamente inaceptable para la quinta economía del mundo. Pues no solo perjudican a los grandes empresarios, como Musk, sino a toda su ciudadanía.

El gobernador de California quedó retratado

Tras anunciar su mudanza, es inevitable no mirar hacia atrás y rememorar el problema de Elon Musk con las autoridades sanitarias en California.

En mayo, la relación entre California y Musk se agrietó. Pues los funcionarios locales —autoridades sanitarias— se negaron a permitir que Tesla reabriera su fábrica en el condado de Alameda durante la pandemia desatada por el Coronavirus.

Elon Musk se manifestó en Twitter anunciando que Tesla había presentado una demanda contra el condado y que, de inmediato, la compañía trasladaría su sede y futuros programas a Texas y Nevada. «Francamente, esta es la última gota», dijo el magnate.

Los tuits de Elon Musk que dejaron manifiesto su descontento con las autoridades californianas.

En su momento, el gobernador de California, Gavin Newsom, había minimizado el asunto, señalando que «no le preocupaba que Elon se fuera pronto», pues, según el gobernador, el estado estaba comprometido con el éxito de los fabricantes de automóviles.

Pero hubo otra declaración que quedó retratada ahora: «Puede que no seamos el lugar más barato para hacer negocios, pero somos el mejor lugar para hacer negocios», dijo el Sr. Newsom, en una forma de asegurar que las empresas seguirán invirtiendo en California y que, además, no se irán.

Ahora la mudanza de Musk retrató no solo a Newsom, sino a todas las autoridades californianas que piensan que las empresas se quedarán en California por el nombre y el cariño, pero sin ser lo suficientemente competitivos a nivel fiscal, económico, calidad de vida y libertad.

Así como Elon Musk se muda a Texas, los trabajadores también se están yendo a la capital texana. Y eso, además de un éxito republicano, es un fracaso demócrata.

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