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Emociones positivas: ¿cuáles son y cómo generarlas?

Hombre mirando al cielo con brazos levantados sobre una piedra

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Con seguridad, conoces muchas personas que constantemente muestran una actitud positiva ante lo que les ocurre, lo que te hace pensar cómo logran ver siempre el lado rosa de la vida. Aunque también hay otras que persisten en ver el lado oscuro y poseen siempre una actitud negativa u hostil.

En psicología, esto es lo que se conoce como emociones positivas y emociones negativas, las cuales influyen fuertemente en muchos aspectos de los seres humanos. De allí, que las emociones positivas sean tan estudiadas para lograr el bienestar psicológico y el bienestar subjetivo

¡Te invitamos a seguir leyendo para que conozcas cuáles son las más importantes y sepas cómo generarlas!

¿Qué son las emociones positivas?

Como te decíamos, las emociones juegan un papel fundamental en nuestras vidas porque nos ayudan a entender lo que sentimos y cómo debemos actuar. En psicología, las emociones se definen como un estado complejo, son procesos adaptativos producto de varios factores que originan cambios físicos y psicológicos. 

Es por eso que, ante situaciones difíciles, las personas reaccionan de distintas maneras, aunque es difícil precisar la razón por la cual se genera esa respuesta instintiva, bien sea positiva o negativa, ante las mismas. Por ello se habla de emociones positivas y emociones negativas.

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Anteriormente, se pensaba que las emociones positivas eran lo opuesto a las emociones negativas, pero en 1998, la doctora Barbara Lee Fredrickson, psicóloga y experta en bienestar emocional de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, demostró que el afecto positivo produce cambios fuertes en el cerebro, abre nuestros corazones y nos vuelve más creativos.

Fredrickson explica que todas las emociones son procesos psicológicos adaptativos. Además, influyen de manera importante en el pensamiento, en la conducta y nos preparan para responder al entorno. Asimismo, se considera que no es malo sentir emociones negativas, ya que son señales de alarma que nos indican qué debemos evitar y hacia dónde no debemos ir. Lo relevante es buscar el equilibrio entre ambas.

Ahora bien, ¿cómo definir las emociones positivas? Podría decirse que las emociones positivas son aquellas emociones básicas que producen una experiencia o sensación satisfactoria en el ser humano, nos hacen felices, satisfacen un enorme número de expectativas personales y sociales y nos aportan herramientas para la supervivencia. 

A diferencia de las emociones negativas, las positivas fortalecen el bienestar general y las habilidades sociales. Por lo tanto, es lógico que estemos más interesados en afianzar los pensamientos positivos y huir de los negativos, ya que preferimos sentirnos felices en lugar de tristes y confiados, en vez de inseguros. 

Al respecto, la psicología positiva ha hecho una lista de las principales emociones positivas. ¡Veamos cuáles son!

¿Cuáles son las emociones positivas?

Como ves, sentir emociones positivas nos permite manejar mejor las situaciones difíciles, nos abren la mente y nos ayudan a evaluar las mejores opciones para resolver los problemas, lo cual influye notablemente en nuestro estado de ánimo y, por ende, en nuestra calidad de vida. Pero… ¿cuáles son las emociones positivas?

Amor

Los seres humanos aspiramos siempre a tener una vida plena de amor, ya que es un sentimiento relacionado con el afecto y el apego. Este sentimiento es generador de una serie de actitudes y emociones positivas que actúan como una importante herramienta para afianzar las relaciones interpersonales. El amor es fundamental para nuestro desarrollo como personas felices.

Alegría

La RAE la define como un sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con una expresión facial característica. Es decir, se trata de una emoción agradable que se genera como respuesta a un hecho que percibimos como positivo y nos produce placer. Todos la experimentamos en diferentes circunstancias y nos ayuda a sentirnos dichosos.

Generosidad

Frecuentemente, oímos decir que ser generoso contribuye a la felicidad y no es una frase hecha para beneficiar a algunos, sino que está demostrado científicamente que los comportamientos altruistas producen endorfinas en el cerebro, que generan sentimientos de satisfacción y felicidad. Pero la generosidad no se refiere solo a bienes materiales, sino también a dar amor, respeto, apoyo y comprensión.

Esperanza

La esperanza es un estado emocional social, imprescindible para el bienestar del ser humano. Es el motor que nos impulsa a mantener la ilusión en la vida y a conseguir lo que deseamos. Es el antídoto contra la depresión y el puente que nos permite mantener el optimismo para superar obstáculos y alcanzar los objetivos que nos proponemos.

Agradecimiento

La psicología positiva también lo considera fundamental para el bienestar del ser humano. Significa reconocer las cosas buenas, tangibles o intangibles, de nuestra vida, que nos han beneficiado de algún modo y nos han producido placer. De hecho, considera que las personas que practican la gratitud obtienen muchos beneficios que van desde el estado emocional, la salud física, recompensas profesionales y hasta beneficios sociales, como una mayor empatía.

Aceptación

La aceptación tiene que ver con admitir y afrontar las situaciones no deseadas que se nos presentan en la vida y que no podemos cambiar. No se trata de resignarnos y no hacer nada, sino de aceptar las emociones negativas, para ser más tolerantes a los fracasos o pérdidas que puedan presentarse en nuestro camino. 

Orgullo

Generalmente, creemos que el orgullo es una emoción negativa, pero puede ser positiva cuando la asumimos bajo un enfoque optimista, ya que permite valorarnos, apreciar lo que somos capaces de hacer, las buenas acciones que llevamos a cabo y los logros que hemos llegado a alcanzar. Es necesario, de vez en cuando, pensar en uno mismo y cuidarse, porque de ello también depende el bienestar psicológico y nuestro estado de salud. 

Empatía

Es un término ligado a la inteligencia emocional, muy utilizado en los últimos años para definir la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos. Nos permite comprender mejor a las personas con las que nos relacionamos y a manejar mejor nuestras emociones básicas. Es uno de los tipos de emociones de afecto positivo, más estrechamente ligada a la felicidad

Coraje

El término coraje se deriva del vocablo cor (corazón, en latín), que significa «echar el corazón por delante». Es decir, tener valor, tener fuerza de voluntad para superar ciertos impedimentos, para tomar decisiones difíciles sin miedo a fracasar. Es lo que nos da la determinación para experimentar cosas nuevas en nuestra vida diaria. Igualmente, nos permite actuar correctamente, bajo criterios propios, sin temor a las represalias sociales.

Humildad

La humildad es una de las fortalezas personales de la psicología positiva. Consiste en aceptarnos tal como somos, con nuestras capacidades y nuestros defectos, sin envanecerse por ellos. Nos permite sujetarnos a la realidad, sin ser pretenciosos o egoístas. La humildad hace que manejemos mejor las relaciones sociales, evitando conflictos innecesarios.

Interés

En la psicología positiva, el interés se define como una actuación generada por una conducta emocional positiva hacia algo. Nos permite concentrar nuestra atención hacia aquello que nos atrae o deseamos, que nos provoca curiosidad y nos hace buscar lo agradable o útil de esa situación. El interés hace que nos mantengamos alertas y motivados para asumir nuevos desafíos y nos provee recursos personales para fortalecer nuestras facultades y competencias.

Apoyo

El apoyo como emoción positiva comprende aspectos sociales y emocionales. El social nos enseña que formamos parte de un núcleo social, en el cual hay personas que se preocupan por nosotros y nosotros nos preocupamos por otros. El emocional nos permite manifestar sentimientos como amor, cariño, empatía, solidaridad, etc., ante otras personas. Es una emoción que nos tranquiliza, nos da seguridad en situaciones estresantes y facilita nuestro bienestar psicológico.

Entusiasmo

El entusiasmo se define como un estado de exaltación del comportamiento, una excitación por algo que admiramos o nos cautiva. Es uno de los estados de ánimo más provechosos, porque genera motivación para hacer bien las cosas. Es una actitud que nos permite cambiar todo lo que nos rodea y convertirlo en algo útil para nosotros mismos.

Como puedes ver, todos los tipos de emociones tienen una repercusión directa con nuestro comportamiento, estado de ánimo, estilo de vida y, sobre todo, con nuestra salud. Entonces, si hablamos de los efectos de tener emociones positivas en nuestro día a día, el resultado es claro: una vida positiva en todo sentido. ¡Veamos cuáles son sus beneficios!

13 beneficios de las emociones positivas 

Como te comentamos anteriormente, la psicología positiva ha ayudado a descubrir el efecto favorable de mantener y expresar tus sentimientos. Los científicos dicen que si mantienes una actitud positiva a lo largo de tu vida, serás más feliz, saludable y con mejores relaciones interpersonales. De allí lo importante de manifestar emociones positivas todo el tiempo.

Ahora, te explicamos de forma puntual cómo nos ayudan:

1. Favorece el manejo del estrés

Sabemos que el estrés es una sensación no muy agradable y, en exceso, afecta nuestra salud, ya que puede producir ansiedad. Sin embargo, también genera emociones positivas, como la satisfacción que sentimos luego de haber superado un reto o alcanzado un logro. Aprender a manejarlo es una tarea necesaria para alcanzar el pleno desarrollo en las diversas actividades de la vida.

2. Facilita el rendimiento

Las emociones positivas nos ayudan a generar mayor compromiso cuando nos trazamos propósitos en la vida. Nos facilitan la creatividad cuando necesitamos buscar soluciones a los problemas. Nos ayudan a mejorar nuestro rendimiento cuando nos enfocamos en alcanzar metas y nos sirven de premio o refuerzo tras conseguir los objetivos que nos hayamos planteado.

3. Mejora las relaciones sociales

Como decíamos antes, la psicología positiva considera que las emociones forman parte de un desarrollo adaptativo. Por ello, saber dirigirlas y utilizarlas a nuestro favor, tanto en las etapas en que nos sentimos exitosos y alegres, como en los momentos complicados que nos generan emociones negativas, nos permite construir vínculos sociales más sanos, que impactan favorablemente en nuestros estados emocionales y en nuestra calidad de vida.

4. Incrementa la energía

El cerebro es capaz de producir drogas endógenas, como la dopamina, que es un neurotransmisor que controla diversas funciones, entre ellas las motivacionales y afectivas. La dopamina provoca sensaciones emocionales agradables en el cerebro, como excitación y euforia. 

Para que nuestro cerebro funcione bien, necesita energía. Para obtener la energía, necesitamos alimentos y, también, actividades que nos produzcan placer, como diversión, paseos, relaciones sociales, etc. Cuando nuestro cuerpo tiene energía, nos sentimos activos, motivados y productivos.

5. Aumenta el interés por el conocimiento

Estudios científicos han determinado que altos niveles de ansiedad repercuten en los procesos cognitivos, lo cual tiene graves consecuencias en el aprendizaje. Esto quiere decir que el afecto positivo actúa en nuestro cerebro y nos ayuda a absorber más información, a producir gran cantidad de ideas, nos habilita para integrar distintos tipos de información y nos ayuda a pensar de forma más abierta y flexible.

6. Mejora la concentración y el desempeño

Entonces, como ves, las emociones positivas inciden en los procesos mentales, tales como la concentración y el rendimiento. La inteligencia emocional afirma que cuando estamos entusiasmados, ponemos más atención, absorbemos más información, deseamos seguir aprendiendo y nos abre la mente a nuevas ideas y conceptos. Esto permite mejorar nuestras capacidades y habilidades para nuestro desempeño personal y profesional.

7. Fortalece el sistema inmune

Como ya sabes, hay diversos factores que pueden repercutir en la salud física y emocional y, según la teoría de Bárbara Fredrickson, nuestro organismo tiene un desenvolvimiento adaptativo, según el repertorio de pensamientos positivos o negativos experimentados. Por tanto, es necesario manejar bien las emociones que se nos presentan, para no caer en el sufrimiento o la depresión, ya que afecta notablemente nuestro sistema inmune.

8. Fomenta los buenos hábitos

Los hábitos son conductas que repetimos regularmente en nuestra vida diaria y que, con el tiempo, se vuelven automáticas. Es la forma en que sentimos o reaccionamos ante determinadas circunstancias o modos de comportamiento que, muchas veces, son heredados de la cultura familiar. 

En consecuencia, para tener calidad de vida, deberíamos fomentar hábitos saludables, que promuevan emociones positivas como, por ejemplo, ser agradecido, sonreír, ser generoso, aprender a expresar nuestros sentimientos, cuidar nuestra salud, ser asertivos, y muchos otros. Además, es necesario reforzar los hábitos, para que perduren y mejoren nuestra eficiencia.

9. Aumenta la conciencia, atención y memoria

La inteligencia emocional ha determinado que las zonas donde se ubica la memoria están muy vinculadas con las emociones porque, para que un recuerdo se fije en nuestra memoria, necesita estar asociado a una emoción. Es decir, la emoción actúa como recompensa, afianzando la información. A esto se lo conoce como memoria emocional.

En este sentido, las emociones positivas incrementan el recuerdo, favorecen la retentiva y ayudan a la concentración, tanto en adultos como en niños. Por eso, las personas que son capaces de manejar las situaciones cotidianas de forma optimista llegan a edades avanzadas con buena memoria.

10. Mejora la forma de pensar y la capacidad de afrontar la adversidad 

Antes vimos que hay estudios que demuestran que el afecto positivo está muy relacionado con una manera de pensar abierta y flexible, habilita al cerebro a articular distintos tipos de información. Los pensamientos positivos nos permiten que interpretemos con certeza la realidad, lo cual contribuye en la solución creativa de problemas y en la toma de decisiones acertadas y oportunas.

Por otro lado, las emociones positivas contribuyen a que las personas desarrollen mayor capacidad de resistencia frente a la adversidad. Ayudan a construir lo que se conoce como resiliencia psicológica, que significa la facultad del ser humano para salir fortalecido después de situaciones estresantes, pudiendo superarlas de forma rápida y eficiente.

11. Optimiza la calidad del sueño

El sueño es primordial para el buen funcionamiento intelectual y emocional del ser humano, y si existe alteración o ausencia del mismo, la calidad de vida se reduce. Por tanto, si poseemos un alto nivel de bienestar, felicidad y emociones positivas, con seguridad podremos dormir mejor.

12. Previene enfermedades

En los últimos años, las exploraciones en psicología positiva han descubierto la conexión que hay entre estados emocionales, como el estrés, la depresión y la ansiedad, entre otros, y enfermedades como trastornos cardiovasculares, enfermedades autoinmunes, cáncer, gastritis, etc. 

Es concluyente que potenciar nuestros recursos personales para fortalecer el afecto positivo es una excelente práctica para prevenir padecimientos y reforzar el bienestar psicológico.

13. Disminuye la presión arterial

Estamos al tanto de que cuando pasamos por situaciones estresantes, un susto o un evento traumático, la presión arterial aumenta y hasta podemos sufrir un infarto. De modo que, cuando nos beneficiamos de buena salud emocional, gozamos de presión arterial más baja, menor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y tendremos mejores niveles de azúcar en la sangre.

En virtud de todo lo anterior, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria afirma que las emociones positivas son esenciales para un buen estado de salud física, sin importar la edad e, incluso, para tener una vida más larga. Así que, en definitiva, disfrutar de un buen estado emocional es sumamente importante.

Pues bien, ahora que sabes todos los beneficios de tener una vida con emociones positivas, seguramente te preguntarás cómo hacer para producirlas. ¡Te lo contamos!

13 formas de generar emociones positivas

Tal vez, en ocasiones, te parece que todo te sale mal y no te atreves a cambiar cosas en tu vida, porque crees que no lo lograrás. Pero aunque no lo hayas pensado, las emociones positivas deben corresponder con nuestra forma de vida diaria. Te proponemos algunas estrategias que te ayudarán a generarlas:

1. Reconoce tus emociones positivas

En primer lugar, debemos reconocer nuestras fortalezas psicológicas para que las emociones negativas no nos impidan sentirnos bien. Saber apreciar conscientemente los momentos, las personas con las que nos relacionamos, las situaciones que vivimos y los sitios que nos rodean, es fundamental para que nuestra vida diaria resulte plena. 

2. Recopila y recuerda las experiencias positivas

Seguidamente, haz una lista de las emociones positivas que conoces y has experimentado en algún momento de tu vida. Identifica las personas, actividades o circunstancias asociadas con cada una de ellas. Tener un repertorio de pensamientos positivos nos ayuda a recordar cuáles son los que más nos han marcado, qué los ha generado y en qué nos han beneficiado.

3. Expresa tus sentimientos con la escritura

Proponte escribir sobre lo que sientes, bien para ti mismo o para compartirlo con alguien. Entre muchas ganancias, la escritura nos conecta internamente con nuestros sentimientos, nos facilita expresarlos de una manera más abierta, nos impulsa a pensar, nos enseña a observar el mundo de forma diferente y nos ayuda a reconocer que hay cosas buenas en la vida que a veces no percibimos. 

4. Pon atención y disfruta el momento presente

Muchas veces nos anclamos en pensar cómo hubiera sido nuestra vida si hubiese pasado tal cosa y otras veces soñamos con tener una vida diferente. Precisamente, uno de los axiomas de la inteligencia emocional es vivir el ahora. Esto significa afrontar con actitud de apertura lo bueno y malo que nos ocurre. Hay que saber disfrutar plenamente de cada situación que se nos presente y estar conformes con nosotros mismos y nuestro entorno. Solo así podremos ser dichosos.

5. Aplica la gratitud una vez al día

Ya sabes que agradecer nos sirve para apreciar el regalo de la vida, el hecho de estar vivos, valorar a las personas de nuestro entorno cercano y deleitarnos por todo lo que nos rodea. Trata, al menos una vez al día, de agradecer por tres cosas que hayan ocurrido en tu vida y que te hayan hecho sentirte bien.

6. Actúa con generosidad

Está demostrado que cuando las personas se involucran en actividades de voluntariado sufren menos de depresión y estrés. Desarrolla actos de generosidad, para que goces de mayor bienestar emocional y sientas satisfacción. 

7. Práctica la relajación

La relajación sirve para calmar el estrés, nos ayuda a pensar mejor, fijar los recuerdos y tomar decisiones más acertadas. Puedes establecer una rutina diaria de relajación, para ayudarte a reforzar tus emociones positivas

8. Busca el lado bueno a toda situación

Ver el lado positivo de las cosas es aprender a distinguir lo que depende de nosotros y podemos cambiar. Cuando nos enfocamos de manera consciente en ver el lado bueno de las situaciones, activamos nuestro cerebro para tener mayor lucidez, aprovechar nuestros recursos personales y ver diferentes opciones para mejorar. Aún con la posibilidad de cometer errores, atrévete a abrir tu mente y el corazón a nuevas oportunidades y experimentar cosas diferentes.

9. Sonríe

Si hay un acto que mejore nuestro estado de ánimo es, sin duda, la risa. El sentido del humor constituye un elemento emocional básico en el ser humano. Es una importante herramienta para afrontar las enfermedades, crear resiliencia, aumentar el pensamiento creativo y reforzar la interacción social. Date permiso de exhibir frecuentemente y con ganas esa expresión facial, porque, definitivamente, sonreír y ser una persona alegre aumentan nuestro bienestar subjetivo y la satisfacción con la vida.

10. Ejerce tu pasión

Cuando realizamos acciones que nos gustan, liberamos endorfinas, llamadas también hormonas de la felicidad. Son sustancias químicas que produce el organismo para estimular las zonas del cerebro donde se generan las emociones placenteras. Por eso, trata de ejecutar actividades que te apasionen, bien sea de trabajo, diversión, deporte, etc., para que te sientas alegre y fortalezcas tu sistema inmune.

11. Conecta con la naturaleza

Con seguridad, no es la primera vez que oyes decir que conectar con la naturaleza aporta grandes beneficios. El contacto cercano con áreas verdes reduce el estrés, favorece la salud física y mejora el estado de ánimo. Así que, visita lugares al aire libre cuantas veces te sea posible, ya que ello te ayuda a sentirte independiente, aumenta la afluencia de pensamientos positivos y te permitirá ser una persona dichosa y optimista.

12. Aprende nuevas cosas

Aprender algo nuevo es muy beneficioso, tanto para nuestro estado emocional como para nuestro estado físico, puesto que incrementa nuestro rendimiento y favorece la creatividad. Atrévete a aprender algo nuevo, como un idioma, un instrumento, un nuevo deporte, incursionar en tecnología, etc., eso te permitirá cambiar tu forma de pensar, cómo te sientes y obtener más habilidades sociales.

13. Haz deporte

El deporte favorece enormemente nuestro bienestar mental y cognitivo, activa la mente, favorece la concentración y reduce la depresión. Practicar alguna actividad física, al menos media hora tres veces a la semana, te permitirá aumentar tu energía, sentirás una sensación de relajación agradable e incrementa tu motivación y tu rendimiento.

En resumen, no olvides que las diferentes emociones positivas que sentimos son recordatorios que nos ayudan a generar sentimientos asociados con los buenos momentos que hemos vivido. Cada una de las cosas que llevamos a cabo, tiene como fin conseguir felicidad, una vida plena y lograr la supervivencia, por lo que tener una actitud mental positiva hace la diferencia a la hora de disfrutar de todas ellas.

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