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Emprendimiento

El emprendimiento es señal de crecimiento y esperanza

El emprendimiento es señal de crecimiento y esperanza. Su presencia, en cualquiera de sus manifestaciones, es garantía de prosperidad

Por Sebastián Rodríguez Durán


Para millones de personas alrededor del mundo la tierra se detuvo hace algunos meses. De la nada se hablaba de una pandemia de proporciones inimaginables, mientras que los gobiernos diligentes y rampantes procedieron a decretar cierres e implementaron planes de contingencia. Con los cierres, vino el escepticismo de lo que sucedería y de las consecuencias que traería. El tiempo pasó y las reglamentaciones se hacían cada vez más duras para muchas empresas y negocios, ahora ya no solo había preocupación por preservar la salud, también por preservar empleos y emprendimientos. Las medidas, en muchos lugares, obligaron a millones de empresas a recortar personal y reducir presupuesto; a otros cientos de miles simplemente les fue imposible continuar absorbiendo costos fijos sin ventas y tomaron la decisión de cerrar. Las consecuencias fueron abrumadoras, no solo habían muertos y enfermos, también pérdidas económicas y materiales, sueños frustrados y rotos. 

Pero como Carl Menger dijo alguna vez, el hombre por sí mismo es el inicio

y el fin de toda economía. Por naturaleza, los seres humanos tenemos propósitos y muchos de ellos incluyen la creación y la creatividad. En nuestra búsqueda constante de crecimiento, solemos emprender y pensar en formas de sobresalir y de cambiar nuestra situación actual, incluyendo el cambio en nuestra realidad económica. El proceso de creación empresarial brilla en momentos de tensión y muchos de los emprendimientos con más impacto nacieron de una crisis. Sin embargo, para que el proceso de emprendimiento pueda surgir, se necesitan marcos institucionales que permitan la libre interacción de los individuos e incentiven ese proceso creativo. 

Esto es precisamente lo que parece estar pasando en Estados Unidos, después de una crisis económica sin precedentes, una recuperación de iguales magnitudes se vislumbra en el horizonte. Al optimismo inicial de aperturas de negocios existentes y recuperación de empleos, se está sumando una ola de creación de nuevos negocios de proporciones inusuales. Según The Economist, en lo que va del año en Estados Unidos se han hecho más de 450 000 aplicaciones para nuevos negocios o empresas, un récord histórico si tenemos en cuenta que antes de la crisis del 2008 las mismas solicitudes no superaban las 400 mil y en el 2019 totalizaron menos de 330 000 aplicaciones. 

De estos nuevos emprendimientos, algunos fracasarán y otros triunfarán: es ese el proceso dinámico del mercado. Lo cierto es que muchos generarán empleo y enriquecerán la economía estadounidense y posiblemente darán una ventaja competitiva futura, ya que estos niveles de creación empresarial no están siendo observados en ninguna otra economía desarrollada. La flexibilidad laboral, los trámites limitados y seguramente el espíritu proempresa de esta sociedad pueden ser en parte responsables de este fenómeno. La pandemia y la necesidad de generar ingresos obligó a muchas personas a repensar su actividad y permitió a otras tantas ver oportunidades de mercado no explotadas, dado que  de las crisis emergen oportunidades. 

El emprendedor, si bien es olvidado en la teoría económica tradicional, es un dinamizador fundamental de los mercados. Desde aquel individuo que crea un negocio disruptivo que antes parecía imposible a nuestros ojos, hasta aquel que crea un pequeño negocio donde antes no lo había. Todos ellos serán los verdaderos responsables de que las economías de los diferentes países vuelvan a resurgir. Por lo pronto, parece inminente que desde lo económico Estados Unidos dará sorpresas en el mediano plazo gracias a estos emprendedores hoy nacientes. Esperemos que las condiciones institucionales y las reglas de juego sigan siendo favorables para los que se atreven a crear e innovar. Mientras exista emprendimiento, necesariamente habrá esperanza. 

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Sebastián Rodríguez Durán es economista y fundador de InvexValue.

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