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Gran burbuja verde, El American

La economía de Estados Unidos se dirige a una gran burbuja verde

Hoy los Estados Unidos van hacia la gran burbuja verde del Green New Deal que, por ahora encubierto, adelanta la administración Biden impulsando una burbuja que estallará

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“Estamos gastando más de lo que hemos gastado nunca y no funciona ¡Digo que después de ocho años de esta administración tenemos tanto desempleo como cuando empezamos, y además una enorme deuda!” afirmó Henry Morgenthau, secretario del Tesoro de la administración Roosevelt, dejando claro que —pese a lo que afirman falazmente demasiados historiadores y economistas— el New Deal no sacó a los Estados Unidos de la recesión, sino que la transformó en una depresión profunda y prolongada de la que la economía estadounidense salió únicamente tras la Segunda Guerra Mundial.

Y no gracias al gasto militar, ahorro forzoso y desplazamiento de desempleados al frente que aquel enorme conflicto implicó, sino por la tardía reorientación del capital mal invertido hacia nuevas inversiones productivas debida al fin de los racionamientos, el cese de la planificación central y de los controles de precios del temprano New Deal y la posterior economía de guerra.

Administración Biden-Harris hacia una gran burbuja verde

Hoy los Estados Unidos van hacia la gran burbuja verde del Green New Deal que, por ahora encubierto, adelanta la administración Biden impulsando una burbuja que estallará como todas las burbujas de crédito artificialmente barato y gasto público artificioso. 

USA, dólares
“”Estamos gastando más de lo que hemos gastado nunca y no funciona ¡Digo que después de ocho años de esta administración tenemos tanto desempleo como cuando empezamos, y además una enorme deuda!” afirmó Henry Morgenthau, secretario del Tesoro de la administración Roosevelt”. (EFE)

La eterna ruta a la recesión

El economista Jesús Huerta de Soto resume el inevitable paso de la burbuja crediticia a la recesión —y con ello a la corrección final de las malas inversiones de la expansiva “exuberancia irracional”— a través de los efectos de la distorsión crediticia en la estructura del capital mediante seis procesos microeconómicos que tienden a revertir los errores del auge artificial del crédito:

  1. La burbuja ocasiona un alza del precio de los factores originarios de producción —materias primas— porque el impacto monetario hace que los empresarios las demanden más. Demanda que depende de una expansión crediticia creciendo a ritmo muy superior al del ahorro, con lo que inevitablemente subirán los precios de los bienes de consumo.
  2. Y suben los precios de los bienes de consumo porque el dinero que llega a los negocios paga a sus proveedores, que a su vez pagan a los suyos y finalmente el circulante inflado llega a  los consumidores. Como la tasa de preferencia temporal normalmente no ha cambiado, siguen consumiendo y ahorrando aproximadamente en la misma proporción, y con ello el precio de los bienes de consumo sube. Adicionalmente, mientras no se culminen los alargamientos de la estructura del capital mediante las inversiones en bienes de orden superior (y la mayor parte no se culminará antes de la recesión) se crean cuellos de botella que retrasan la llegada de los bienes de consumo al mercado, ocasionando subidas adicionales de precios.
  3. Esa inflación hace que los beneficios empresariales de empresas más próximas al consumo crezcan más rápidamente que los esperados de inversiones de capital emprendidas gracias a la expansión crediticia. Una señal que pone en duda la viabilidad de las inversiones en los alargamientos de la estructura del capital. Muy pocos inversionistas detectan la burbuja en formación y reorientan sus inversiones preparándose para lo que vendrá más tarde.
  4. La subida del precio nominal de los bienes de consumo ocasiona una caída relativa de los salarios reales, y en el margen la inversión en capital, se hace relativamente menos atractiva por lo que se tiende a contratar más mano de obra, descartando nuevas inversiones en capital, y a poner en duda las que están en curso. Eso produce una caída de la demanda de bienes de capital y las inversiones que se habían hecho en respuesta al previo incremento de su demanda –—precios— peligran.
  5. Finalmente el Banco Central asume un —casi siempre muy postergado— incremento de tipos de interés. Como la expansión crediticia se inyecta en la estructura del capital mediante el sistema bancario, cuando los bancos centrales reducen el tipo de interés, la banca no solo lo reduce el que pide por los créditos, sino que flexibiliza todas las condiciones del crédito. Pero con el circulante producto de la expansión crediticia haciendo subir los precios, la tasa de interés debe incorporar riesgo e inflación esperada, y los tipos de interés suben, porque  para compensar la pérdida de poder adquisitivo del dinero los prestamistas se ven obligados a incorporar un componente de inflación para cobrar la misma tasa de interés real. Por lo demás, Hayek demostró en 1937 que la inversión en bienes de capital genera una demanda adicional autónoma de más bienes de capital de carácter complementario, y que los empresarios usualmente asumirán las tasas de interés más altas para tratar de completar los alargamientos en que han invertido, en lugar de asumir el fracaso de proyectos en los que invirtieron enormes volúmenes de recursos a crédito. 
  6. La tormenta perfecta de esos cinco factores se retrata en pérdidas contables en las etapas relativamente más alejadas del consumo, hacia las que se orientó inicialmente la expansión crediticia. Así quedan a la vista, tanto la magnitud de los errores empresariales de inversión que ocasionó la expansión crediticia, como la inviabilidad de buena parte de las parte de las inversiones orientadas a una demanda futura, esperada erróneamente antes del momento en que realmente podría llegar a existir. Llega la paralización y liquidación de malas inversiones con un lento e inevitablemente incompleto desplazamiento de los recursos que se puedan desplazar —el capital no es homogéneo y buena parte de las inversiones son intransferibles entre sectores tan distantes— de las etapas más alejadas del consumo hacia las más próximas al mismo. Y así, la burbuja del boom revienta. 

Todos los ciclos siguen el mismo guion, pero si a las distorsiones ocasionadas por el crédito artificialmente abaratado se suman otras por incrementos de impuestos, nuevas y crecientes regulaciones y la voluntad política de concentrar la burbuja en sectores privilegiados mediante subvenciones y regulaciones, como fue el caso del New Deal y será el del Green New Deal, los errores serán mayores, peores y más costosos.  

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