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¿Debe Estados Unidos prepararse para una espiral inflacionista?

A pesar del enorme daño económico de los cierres, sigue siendo improbable un retorno a los niveles de inflación de los años 60

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La inflación ha permanecido oculta en las economías desarrolladas durante las últimas tres décadas, pero después de que Joe Biden anunciara el plan de expansión fiscal de 1,9 billones de dólares, junto con el aumento masivo del gasto público en 2020 debido a la pandemia, han surgido nuevos temores de una espiral inflacionista en Estados Unidos y en todo el mundo.

Muchos han sugerido que, si el desempleo vuelve a los bajos niveles anteriores, esto podría provocar un aumento del consumo y un sobrecalentamiento de la actividad económica, lo que podría llevar a un marcado aumento de los precios. Sin embargo, aún no está claro si nos dirigimos a una espiral inflacionista. ¿Debemos preocuparnos por ello?

El bajo desempleo no es una razón lo suficientemente fuerte como para concluir que debemos esperar un desempleo extremadamente alto en el futuro. Desde 2017 hasta 2019 los niveles de desempleo estuvieron por debajo del 4%, pero la inflación no pasó del 2,5%. Definitivamente, eso no fue una espiral inflacionaria. En los primeros meses de 2021, y tras los paros relacionados con la pandemia, la inflación apenas alcanzó el 1,6%. ¿Será mucho más alta en el futuro o aumentará ligeramente?

Lo más probable es que la inflación sea alta en 2021 debido al mayor consumo de bienes y servicios, tanto nacional como internacional, y a los mayores niveles de confianza empresarial, que traerán aparejada una mayor inversión. Muchos ciudadanos aún no han podido gastar los cheques que les entregó el gobierno en 2020, por lo que ahora están desesperados por hacerlo. Este consumo aplazado, si se concentra en unos meses, podría dar lugar definitivamente a un aumento de los precios en el futuro. Todavía tenemos que esperar a ver el ritmo de la recuperación económica y los niveles de consumo para hacer cualquier juicio firme sobre su efecto en los precios.

El FMI prevé que los programas de gasto público estadounidenses podrían contribuir a reducir los niveles de desempleo hasta el 3,6% en 2023, y aumentar la inflación hasta el 2,4%, lo que no puede considerarse una espiral inflacionista. Sin embargo, si el consumo renovado se concentra en un corto período de tiempo, la inflación podría ser definitivamente más alta de lo esperado en este momento.

¿Debemos esperar una inflación al estilo de los años 60? Resulta algo engañoso comparar la situación actual con la de la guerra de Vietnam, cuando los gastos militares hicieron que la inflación pasara del 2% al 6%. En aquel momento, la política fiscal expansiva prolongó el estímulo fiscal a lo largo de un periodo de tiempo mayor, lo que no es el caso ahora, o, al menos, no es lo que se ha anunciado. El plan de Biden pretende ser un shock puntual, pero aún no está claro cómo se ejecutará.

Es cierto que la recuperación económica y el bajo desempleo pueden conducir a una mayor inflación, pero no podemos omitir que el desarrollo tecnológico y su aplicación tras la pandemia pueden contribuir a aumentar el crecimiento de la productividad laboral y a incentivar la formación y la recualificación de los trabajadores. Esta mayor productividad podría ayudar a compensar la mayor inflación al hacer bajar los precios en determinados sectores.

Lo más probable es que durante el año o los años siguientes debamos esperar niveles de inflación más altos debido a la disminución del desempleo, el aumento de los niveles de consumo y el programa de estímulo fiscal. Sin embargo, la subida de impuestos podría erosionar parte del aumento de los niveles de renta e impedir ciertas operaciones de inversión, lo que podría moderar el aumento de los precios y frenar el recalentamiento de la economía, al menos a corto plazo. Esto depende de cómo y cuándo se apliquen ambos, el estímulo fiscal y la subida de impuestos. Debemos tener en cuenta que la subida de impuestos no será una política puntual, sino permanente, que tendrá efectos a largo plazo en la economía estadounidense.

Entonces, ¿debemos prepararnos para una inflación elevada? Sí, y probablemente a niveles más altos que en los últimos años. ¿Pero podemos esperar una espiral inflacionista? Probablemente no, y definitivamente no al estilo de los años 60.

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