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¿Por qué Estados Unidos insiste ante el G7 un impuesto global del 15 %?

El impuesto global del 15 % acordado por el G7 tiene miras de gravar las compañías tecnológicas como Google

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Tras la reunión de los ministros de Finanzas del G7, (el grupo de las siete principales economías del mundo que incluye a Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá y Japón), se acordó el establecimiento de un impuesto global a las corporaciones del 15 %.

Luego de varios meses de negociación y una prolongada pausa por la pandemia, finalmente se logró un acuerdo que la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, celebró: “Un impuesto mínimo global pondría fin a la carrera hacia el fondo en los impuestos corporativos y garantizaría la equidad para la clase media y la gente trabajadora en los Estados Unidos y en todo el mundo”.

La propuesta de un impuesto corporativo mínimo no es nueva y de hecho Estados Unidos desde 2017 cuenta con un impuesto mínimo del 10 % a corporaciones, instaurado por la Tax Cuts and Jobs Act del expresidente Donald Trump. El incremento propuesto por Yellen en Estados Unidos efectivamente solo sería de un 5 %.

Janet Yellen ha presionado por la imposición de un impuesto mínimo global a corporaciones para evitar que Estados Unidos implemente este impuesto unilateralmente y ahuyentar las compañías tecnológicas. (EFE)

Algunos países europeos como Francia y España ya cuentan con un impuesto a corporaciones sobre las ventas que estas tengan en su país. Sin embargo, esta es la primera vez que se intenta un impuesto global a corporaciones.

¿Por qué Estados Unidos quiere un impuesto global a corporaciones?

El impuesto global a corporaciones propuesto en el G7 y presionado por Yellen tiene el propósito concreto de frenar la evasión fiscal, principalmente de compañías tecnológicas como Google y Amazon.

Mientras que una empresa normal de ladrillo y concreto necesita contar con razón social en el país que opere y generar impuestos; empresas digitales como Google y Facebook pueden operar perfectamente en cualquier país del mundo que tenga acceso internet, tener ventas millonarias y pagar 0 impuestos a las utilidades.

La iniciativa del impuesto global del 15 % busca exactamente eso, poner a tributar principalmente a las compañías tecnológicas que pueden tener millonarios ingresos en cientos de países alrededor del mundo y no pagan un solo impuesto a las utilidades.

El impuesto global del 15 % acordado por el G7 tiene miras de gravar las compañías tecnológicas como Google. (EFE)

Si Estados Unidos implementa este impuesto de forma unilateral podría desincentivar a estas compañías tecnológicas a seguir en territorio americano y trasladarían sus headquarters a otro país. Con un impuesto global ya no sería problema, pues en principio estas compañías tecnológicas tendrían que pagar ese impuesto corporativo independientemente donde estén ubicadas.

Aunque todavía los impactos de un impuesto global del 15 % son desconocidos, esto podría afectar fuertemente a un gran número de compañías americanas cuyas fuentes de ingresos dependen hasta en un 50 % de ventas en países extranjeros.

Las compañías europeas potencialmente se podrían ver menos afectadas, pues sus ventas se concentran más dentro de territorio europeo y ya están acostumbradas a pagar tasas impositivas superiores al 21 %.

Países como Irlanda, que maneja una tasa de impuesto a las empresas del 12.5 %, podrían verse afectados por la medida, pues un incremento en la tasa de impuestos podría desincentivar un poco la inversión en este país, en caso de que se llegue a implementar.

Irónicamente, mientras menor sea el impuesto global propuesto más afectará a los paraísos fiscales como las Islas Caimán o las Islas Vírgenes. A medida que el impuesto sea menor, tendrá un mayor apoyo internacional, lo que podría desincentivar a muchas compañías de establecer sus Headquarters en estos paraísos fiscales.

Según The Wall Street Journal un aspecto negativo que podría traer un impuesto global a corporaciones es que las compañías incrementen sus niveles de endeudamiento para operar y aumenten la dependencia del crédito para financiar sus operaciones, pues la deuda contablemente es deducible de los impuestos.

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