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Exprópiese, Superhéroes

¡Exprópiese!: 3 superhéroes que se enfrentaron al gobierno

Todos los que han luchado, luchan y lucharán por sus propiedades y su libertad, merecen ser considerados como auténticos superhéroes, a la altura de Tony Stark, Steve Rogers y Bruce Wayne

En 2010, Hugo Chávez popularizó la expresión “¡exprópiese!”. En vivo y en directo, durante su programa de televisión “Aló Presidente”, se le podía ver paseando por las calles de Caracas señalando los edificios de su gusto que quería quedarse para él. Una ley que había aprobado unos meses antes le permitía ejercer este poder de forma arbitraria y caprichosa, como un niño mimado que se antoja de todos los muñequitos de sus superhéroes favoritos en una tienda de juguetes.

Pecisamente, algunos superhéroes son los que nos han advertido de los peligros de la expropiación por parte de los gobiernos.

En 2008, dos años antes de que Chávez alardeara de su poder expropiatorio, a Marvel se le agotaban las opciones para no desaparecer. Jon Favreau se puso al frente del que parecía el último cartucho cinematográfico que le quedaba al gigante de los cómics: Iron Man. Hizo una arriesgada apuesta dándole el papel de Tony Stark al irregular y conflictivo Robert Downey Jr., Iron Man se convirtió en un éxito de taquilla, cambiando por completo el cine de acción de la siguiente década.

Iron Man, un superhéroe contra la nacionalización forzosa

Dos años después se estrenó Iron Man 2, cuya trama giraba en torno a la lucha legal de Tony Stark contra el Gobierno de Estados Unidos, que pretendía nacionalizar forzosamente su armadura en aras de la seguridad nacional.

“¿Quieren mi propiedad? ¡No la tendrán! Yo he privatizado la paz mundial”. Estas eran las contundentes palabras de Tony Stark ante las intenciones expropiatorias del gobierno, el cual era incapaz de desarrollar un sistema de defensa tan efectivo como Iron Man, a pesar de los billones gastados del dinero de los contribuyentes.

Capitán América, un superhéroe contra la regulación gubernamental

En Captain America: Civil War (2016), la cuestión de la expropiación vuelve a aparecer. En esta ocasión, el secretario de Estado, Thaddeus Ross, junto con las Naciones Unidas, intenta hacer firmar a los Avengers los Acuerdos de Sokovia. Con ellos, se pretendía que el grupo de superhéroes estuviera bajo el control y la regulación de un organismo internacional de políticos.

Aunque inicialmente Tony Stark está a favor de estos acuerdos, Steve Rogers —el Capitán América—, se opone frontalmente a estas pretensiones gubernamentales. 

“Las Naciones Unidas las dirigen gente con planes ocultos, y esos planes cambian. Al firmar esto renunciamos a poder decidir. ¿Y si nos envían a donde creemos que no debemos ir? ¿Y si no nos dejan ir allí donde creemos que necesitamos actuar? No seremos perfectos, pero las manos más seguras son las nuestras”.

La determinación de Steve Rogers salvó a los Avengers de caer en las garras de un organismo corrupto, que además pretendía la elaboración de un registro de las identidades secretas de los superhéroes, que los habría expuesto a todo tipo de amenazas y chantajes.

Batman, un superhéroe contra el estatalismo

Así como Jon Favreau resucitó a Marvel, consiguiendo revitalizar el género cinematográfico de los superhéroes —y recientemente ha hecho lo mismo con The Mandalorian para salvar Star Wars—, a mediados de los ochenta Frank Miller cambió el mundo de los cómics de superhéroes para siempre. Hasta ese momento los superhéroes del cómic habían ido degenerando en personajes infantiles y caricaturescos, como el Batman de Adam West.

Con la publicación en 1986 de The Dark Knight Returns de Frank Miller, el subgénero de los superhéroes adquiere un tono más oscuro y profundo, con personajes moralmente complejos y con tramas de gran carga filosófica y política.

En esta novela gráfica, que cuenta con una excelente versión cinematográfica animada, nos encontramos ante una ucrónica década de los 80, en la que Superman combate en nombre del Gobierno de los Estados Unidos contra la Unión Soviética, siendo mostrado como un pelele en manos de los políticos. El resto de superhéroes, que se negaban al control gubernamental, habían sido eliminados o proscritos.

La ciudad de Gotham es cautiva de bandas de criminales y saqueadores, que cuentan con la protección de medios de comunicación y gobernantes que están más preocupados por no ser llamados fascistas —lo mismo de lo que acusaban a Batman— por defender las vidas y propiedades de los ciudadanos de bien.

Bruce Wayne había dejado de ser Batman desde hace años, precisamente por no aceptar este nuevo papel al que se había relegado a los superhéroes. Sin embargo, no puede soportar la degeneración y corrupción de una sociedad presa del progresismo y el buenismo, y decide regresar como Batman.

En una batalla épica, Batman resulta victorioso frente a Superman. Hay que recordar que Bruce Wayne en realidad no cuenta con ningún superpoder; si acaso solo tiene super poder adquisitivo (al igual que Tony Stark), lo cual convierte su victoria en aún más meritoria. Es el triunfo del hombre común, del individuo, representado por El Caballero Oscuro, frente al poder ilimitado del Estado, encarnado por El Hombre de Acero.

Por desgracia, millones de personas en Venezuela y en todo el mundo no han tenido la suerte de vencer frente a la voracidad expropiadora de gobernantes como Hugo Chávez, pero todos los que han luchado, luchan y lucharán por sus propiedades y su libertad, merecen ser considerados como auténticos superhéroes, a la altura de Tony Stark, Steve Rogers y Bruce Wayne.

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