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GOP denuncia que Kamala Harris no ha ido a la frontera

El extremismo de Kamala Harris

Mano suave con el MS-13, control radical de armas, protección a pederastas y puertas abiertas a China: estas (y otras) son las propuestas de Harris

Una campaña profundamente sentimental —cursi, inclusive—. A eso se puede condensar la campaña presidencial de los demócratas. Pero peor que la cursilería que estos han dibujado son los tiempos que se vivirían en Estados Unidos de llegar a ganar Joe Biden y Kamala Harris. Sobrepasando los terribles desaciertos de la fórmula demócrata, lo que es mucho más grave —más que el mismo estado de salud del exvicepresidente— es el extremismo de su candidata a la vicepresidencia.

Las polémicas de Kamala Harris en su campaña presidencial y, más tarde vicepresidencial, son tan solo un pequeño rasguño comparado con los desmanes que la consolidan como un real peligro para Estados Unidos. Es fundamental salir de la maleza propagandística y conocer su historia, las posturas que realmente defiende y lo que al final importa en la política: los resultados que ha dado.

A primeros rasgos, la carrera de Kamala Harris parece un arduo proceso de capacitación individual de una mujer combativa y heterodoxa. Su primer logro destacado fue cuando obtuvo el cargo de fiscal de Distrito de la Ciudad y del Condado de San Francisco CA, sobre la candidatura de Terence Hallinan, quien llevaba dos mandatos en el cargo. Sin embargo, su gestión está marcada por dos terribles sucesos que se compaginan con lo que Biden y el radicalizado Partido Demócrata defienden.

The Bologna Murders y los inmigrantes ilegales

El 22 de junio de 2008, Tony Bologna y dos de sus tres hijos, Michael (20) y Matthew (16), fueron asesinados por Edwin Ramos cuando regresaban a su casa. Según los fiscales, el delincuente los había confundido por pandilleros rivales con los que había tenido un enfrentamiento horas antes ese mismo día.

El caso llegó rápidamente a Kamala Harris, quien en ese entonces era fiscal de Distrito de San Francisco. Edwin Ramos, conocido por la Policía de la ciudad como un miembro de la pandilla Mara Salvatrucha (MS-13), una organización criminal transnacional cuyas actividades van desde el narcotráfico hasta la prostitución infantil, el tráfico de armas y los asesinatos por encargo, era además un inmigrante ilegal.

Kamala Harris
De izquierda a derecha: Anthony Bologna, Michael Bologna y Matthew Bologna (Foto: San Francisco Chronicle)

Meses antes, la Policía de San Francisco había reportado al despacho de Kamala Harris sobre la peligrosidad de Ramos y de varios encontronazos que tuvo con funcionarios en ocasiones pasadas. Además, fue arrestado por porte ilegal de armas.

A pesar de estar de manera ilegal en Estados Unidos y de ser un prominente criminal, de acuerdo con el oficial Tim Counts de ICE, la cárcel en la que fue detenido solo llamó una vez a autoridades migratorias a las 3:44 a. m. sin respuesta. Ramos fue liberado días después, y tras un mes asesinó a los Bologna a sangre fría.

Durante los juicios, la esposa de Anthony pidió la pena de muerte para Ramos, solicitud que Kamala Harris negó y el asesino fue condenado a prisión perpetua.

Hoy, como candidata a la vicepresidencia por el Partido Demócrata, propone una política de «National Sanctuary», expandiendo el modelo de ciudades santuario donde ilegales arrestados son protegidos de ser entregados al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y ser deportados. Aunado a ello, también propone amnistiar de once a veintidós millones de ilegales que viven en Estados Unidos bajo la política de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) que ha protegido inmigrantes ilegales con récords criminales.

Sobre el control de armas

Entre las propuestas de Kamala Harris está el fortalecimiento del control de armas vía decreto ejecutivo. Afirmó en un tuit que «se asegurará de que las armas no caigan en manos equivocadas».

En este mismo sentido, la candidata aseguró que dará «100 días al Congreso para aprobar leyes de control de armas». Si este no tiene éxito en ello, Kamala Harris afirmó con levedad que simplemente aprobará tales leyes a través de decretos ejecutivos.

Esta es una clara afrenta de la senadora al equilibrio de poderes en los Estados Unidos y a la Segunda Enmienda de la Constitución. Lo que Harris ignora deliberadamente —y que sirve como excusa perfecta para su estrategia— es que las leyes de control de armas son excesivamente difíciles de ser aprobadas por varias razones, como el compromiso por parte de los simpatizantes, la tecnicalidad de la política que se quiere implementar.

Esto se debe a que el porte de armas, al ser un derecho prácticamente pétreo y considerado tan inalienable por los norteamericanos como el aire, posee en sí una complicación para establecer límites que no fabriquen una «realidad alterna» a la que la Constitución ha propuesto y que pueda poner en peligro sus fundamentos, así como los derechos de los ciudadanos.

Siguiendo en los otros controles que la senadora propone, está también el bloqueo total a la importación de rifles AR-15. «Esas armas, esas armas de asalto, no discriminan y determinan, OK, ¿es la persona a la que apunta, es demócrata o republicano», afirmó dejando de lado el hecho de que, claramente, las armas no matan personas, sino que personas matan personas.

Además propone derogar la Ley de Protección del Comercio Legal de Armas (PLCAA), que protege a los fabricantes de armas de demandas banales por el uso criminal de armas cuyas fabricación y venta fueron en el marco de la ley.

Kamala Harris y la pederastia en el clero

Tras su victoria sobre Terence Hallinan para el cargo de fiscal de Distrito de San Francisco CA, Harris frenó y dejó en el olvido una operación que su predecesor estaba adelantando contra una red clerical de pederastas. Un testimonio de Joey Piscitelli, un sobreviviente a numerosos abusos sexuales en la Secundaria Salesiana de San Francisco, revela que el fiscal Hallinan poseía numerosos documentos que inculpaban a sacerdotes de la diócesis de San Francisco en incontables abusos sexuales. Sin embargo, tras la llegada de la nueva fiscal, «todo se fue por el caño», según Piscitelli.

Las investigaciones pararon, las comunicaciones se bloquearon y los casos quedaron bajo el polvo.

Peter Schweizer, autor del libro Profiles in Corruption: Abuse of Power by America’s Progressive Elite, le comentó a Tucker Carlson durante su programa que la senadora —entonces fiscal— no procesó ni un solo caso de abuso sexual que involucre a sacerdotes de la Iglesia católica.

«Para poner eso en contexto, de las 50 ciudades más grandes de Estados Unidos, las 50 procesaron al menos un caso durante ese período de tiempo, a excepción de Kamala Harris. Y además de eso, heredó, de su predecesor, Terence Hallinan, cientos de páginas de documentos católicos internos que incluían los nombres de 40 sacerdotes actuales o recientes que habían sido acusados ​​por feligreses de abuso sexual».

Schweizer nota en su libro, según lo reportado por Breitbart —medio en el cual es colaborador senior—, que «miembros de la junta directiva de organizaciones relacionadas con la arquidiócesis católica de San Francisco y sus familiares donaron otros $ 50,950 a la campaña de Harris». A las afirmaciones de Schweizer se agrega un respaldo de Zach Hiner, director de la Red de Sobrevivientes de Abusados ​​por Sacerdotes (SNAP).

La negligencia ante tantos casos de abusos sexuales por parte de la exfiscal Harris se ve aún más reforzada por su hipocresía tras convertirse en la fórmula vicepresidencial de Joe Biden, luego de haber afirmado que le creía a las mujeres que acusaban al candidato de haber sido abusadas sexualmente por él.

Harris en la trama china

Según lo reportado por Fox News, Kamala Harris es recomendada por Jim Biden como uno de los «contactos clave para la fase uno» para negocios conjuntos con la CEFC China Energy Co. Su nombre es recomendado junto con el senador Chuck Schumer, el gobernador de New York, Andrew Cuomo, el alcalde de NYC Bill de Blasio, la senadora Amy Klobuchar, entre otros. El correo fue enviado de Jim a Hunter Biden, Tony Bobulinski, Rober Walker y James Gilliar (Lea el e-mail aquí).

Las posiciones de Harris respecto al régimen de Xi Jinping varían, pero ya se ha mostrado contraria y crítica a la guerra comercial que el presidente Trump libró contra Beijing. Si siendo senadora es ya un «contacto clave», como vicepresidente los negocios oscuros tendrían ya un pie dentro de la Casa Blanca.

Kamala Harris comprueba su extremismo antiamericano a una escala geopolítica, siendo al ser referida como una de los operadores de la trama de la familia Biden con China.

La candidata demócrata a la vicepresidencia y sus vínculos con el totalitarismo chino, su cuestionable actuar contra abusadores sexuales y su falta de acción contra organizaciones delictivas internacionales, es un gran peligro para la seguridad nacional, para la economía y para los ciudadanos estadounidenses. Atacar derechos constitucionales como el del porte de armas y permitir que ciudadanos sean abusados sexualmente sin que sus violadores sean sentenciados no es americano, sino que es el presagio de un terrible totalitarismo.

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