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Facebook les declara la guerra a los memes. Imagen: Unsplash

Facebook le declara la guerra a los memes

Facebook declara esta guerra exhibiendo la complejidad contra las noticias falsas, mientras enfrenta una creciente presión gubernamental

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Hace un par de años esto hubiera parecido un mal chiste, pero hoy es una realidad, Facebook le declara la guerra a los memes, mientras enfrenta crecientes dificultades para definir y combatir las noticias falsas en su plataforma, con la carga añadida de la creciente hostilidad de la administración Biden.

Las noticias falsas no son nuevas

Los bulos o noticias falsas han sido parte del panorama digital desde el inicio de la internet moderna, en la década de los 90. Las páginas sospechosas que pedían nuestra cuenta bancaria a cambio de curas milagrosas, los sitios “noticiosos” que hablaban de conspiraciones alienígenas y las cadenas de correo respecto a que “el dueño de Hotmail iba a convertir el servicio en una plataforma de pago” a menos que reenviaras ese mismo correo a 20 de tus contactos, han sido parte del folklore; pero también han generado daños.

El alcance de las noticias falsas y su potencial dañino se multiplicó con la consolidación de las redes sociales, que facilitaron la viralización de contenidos y permiten que cualquier persona distribuya mensajes a millones de usuarios en todo el mundo de forma casi instantánea y (en muchos casos) anónima.

Por lo tanto, sí, las noticias falsas existen. Sí, deben ser detectadas, denunciadas y combatidas. Sí, al censurarlas, las redes sociales están cumpliendo con el espíritu de la sección 230, que les permite moderar contenido nocivo sin perder su clasificación como foros públicos. El problema está en que no es sencillo definir qué es o no una noticia falsa.

¿Qué es una noticia falsa?

A primera vista parece fácil definir una noticia falsa como “una pieza de información que no es cierta”; una mentira, pues. Sin embargo, al aterrizar la definición a la vida real, las cosas se vuelven mucho más complicadas. En este caso se abren dos complicaciones: La necesidad de definir qué es “noticia” y qué es “falso”.

Respecto a la definición de qué constituye una noticia, las complicaciones se multiplican al definir si es que las parodias y la comedia pueden calificar como noticias. ¿Un meme es una noticia y por lo tanto debe estar sujeto al mismo nivel de escrutinio al que se sometería la nota firmada por un periodista? ¿Una página dedicada a las parodias debe ser calificada con un sitio noticioso y sometida igualmente a estos tipo de controles?

Justamente esas son las preguntas en el centro de las polémicas que ha protagonizado Facebook y el sitio de parodias The Babylon Bee, que se ha quejado (y con razón) de que la red social castiga como noticias falsas lo que son evidentes parodias. ¿La respuesta de Facebook? “La sátira puede ser difícil de identificar para nuestros sistemas”.

Ahora, respecto a la definición de lo que constituye algo “falso” se abre todo un mundo de complicaciones. Veamos:

Hay datos específicos que cuya falsedad o veracidad es fácil de comprobar; por ejemplo, el hecho de que el presidente Joe Biden tomó protesta el 20 de enero del 2021; en consecuencia, si alguien afirma que Biden no tomó protesta, eso es una “fake news” indudable. El problema surge cuando un acontecimiento o análisis implica manifestar puntos de vista polémicos, que potencialmente son incorrectos, pero no necesariamente falsos.

Una muestra de este fenómeno son las publicaciones respecto a los tratamientos y vacunas contra el COVID-19, que por su propia naturaleza experimental se prestan a información contradictoria, pero que no necesariamente es fake news. Una publicación que destaque los peligros de vacunarse podrá ser amarillista, de mal gusto o de mala fé, pero no necesariamente falsa.

La distinción se vuelve aún más difusa en el caso de las piezas de opinión. ¿Quién puede afirmar con plena certeza que una opinión es “falsa”? incluso si un articulista plantea que el gobierno mundial está controlado por hombres lagarto de género fluido y agendas patriarcales, podremos responderle que su opinión es absurda y errónea ¿pero realmente podríamos descartarla como “fake news”? Creo que no, por lo menos no con la certeza con que sí descartaríamos a quien afirmara que Biden no tomó protesta el 20 de enero del 2021.

Ahí entra el punto clave respecto a las prácticas de censura informativa de las redes sociales. De manera cada vez más sistemática, Facebook y sus competidores están censurando no sólo aquellas noticias evidentemente falsas y fraudulentas, sino también piezas de parodia y de opinión que, repito, podrán ser amarillistas o de mal gusto, pero no necesariamente son fake news.

Facebook les declara la guerra a los memes, para no creerse. Imagen: Internet.
Facebook les declara la guerra a los memes, para no creerse. Imagen: Internet.

Facebook le declara la guerra a los memes

El 12 de julio esta guerra de Facebook y sus socios en la verificación de noticias falsas llegó a un nuevo nivel de absurdo: Facebook calificó como noticia falsa un meme, respaldado por el artículo de desmentido firmado por Marco Martínez Chacón, periodista de Associated Press.

¿Qué pasó?

El meme en cuestión surgió a raíz de que el presidente mexicano, López Obrador anunció que su gobierno creará una nueva empresa encargada de repartir gas licuado, llamada “Gas bienestar”.

Esto despertó la justificada sorna de los mexicanos, hartos de los caprichos del presidente que ha convertido al Ejército en un multiusos a cargo de construir vías férreas y aeropuertos, además de repartir medicinas, entregar libros de texto y encargarse de la seguridad pública (a través de la Guardia Nacional).

Por eso se viralizó el meme que muestra a una camioneta de la Guardia Nacional “adaptada” para repartir gas licuado, en una evidente parodia de cómo el Gobierno mexicano está saturando de trabajos absurdos a las Fuerzas Armadas.

Es un chiste, pero Facebook lo consideró noticia falsa, con base en la AP, que “aclara” que la imagen en cuestión “fue publicada el 24 de noviembre de 2019 en el sitio web del periódico mexicano Excélsior y en esta aparece el mismo vehículo mientras transporta a oficiales de la GN, no tanques de gas y tampoco muestra el supuesto logo”. Gracias, capitán Obvio.

Las consecuencias de la censura

Lo grave del caso es que los efectos de una calificación como noticia falsa van mucho más allá de ponerle un aviso a la imagen. Si Facebook considera que has compartido noticias falsas en tu página o perfil, te castiga reduciendo drásticamente el alcance de tu contenido, limitando tu uso de la plataforma e incluso eliminando tu cuenta. Dichos castigos están más que justificados para quienes defraudan con noticias realmente falsas, pero aplicarlas a los memes “falsos” es demencial.  

Peor aún, Facebook sigue sin establecer sistemas de fácil acceso para apelar las decisiones en materia de noticias falsas, dejando a millones de usuarios a merced de revisiones caprichosas. Sólo queda preguntarnos: ¿La siguiente ronda de desmentidos a cargo de la Associated Press se lanzará contra los memes de Bob Esponja, ya que las esponjas de mar no pueden preparar hamburguesas, o contra los del perrito optimista en medio de una habitación en llamas, alegando que es falso que los canes puedan tomar café y mantenerse tranquilos mientras se incendia su departamento?

Facebook les declara la guerra a los memes. This is "not" fine. Imagen: Internet.
Facebook les declara la guerra a los memes. This is “not” fine. Imagen: Internet.

El resultado de esta locura será un ecosistema de redes sociales inerte y aburrido, cuyos contenidos se asemejen más al tono de un comunicado de prensa y menos al de un foro público, que es lo que se supone que deberían ser.

Y este proceso no es culpa exclusiva de la maldad o incompetencia de los ejecutivos de redes sociales, sino de la creciente hostilidad y voracidad regulatoria del Gobierno americano, ejemplificada el 17 de julio, cuando el presidente Biden señaló que Facebook está “matando gente” al no censurar aún más los contenidos críticos respecto a las vacunas para el COVID-19.

Las redes sociales están en una posición muy complicada, entre el crecimiento de su influencia, las presiones gubernamentales y el peso de sus propias agendas internas. De cómo la sorteen dependerá en buena medida el futuro de internet como medio de comunicación. No podemos predecir en qué terminará, pero una cosa es clara: si Facebook le declara la guerra a los memes, todos saldremos perdiendo.

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