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Frances Martel: «Los cubanos necesitan armas para enfrentar al régimen»

Frances Martel: «Los cubanos necesitan armas para enfrentar al régimen»

Martel piensa que no es una locura contemplar una intervención armada en tierra cubana dada “la relación de Cuba con Estados Unidos” a lo largo de su historia

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La editora de noticias internacionales de Breitbart, Frances Martel, se sentó en entrevista exclusiva con Orlando Avendaño, coeditor en jefe de El American, para discutir lo relativo a la reciente ola de manifestaciones pacíficas que ha tenido lugar en Cuba contra la tiranía comunista de los hermanos Castro y Miguel Díaz-Canel.

Orlando Avendaño entrevista a la periodista cubana Frances Martel sobre lo que sucede en Cuba.

Martel, periodista de origen cubano, considera importante destacar que estas protestas tienen precedentes puesto que la dictadura castrista ha “torturado y matado” y mucha gente ha sufrido en los múltiples levantamientos que han tenido lugar en los últimos 20 años.

“Sí me molesta que digan que las manifestaciones no tienen precedentes porque han torturado, han matado muchas personas, han sufrido muchos disidentes para que llegue este momento”, dijo Martel. “Lo que sí es inédito es el apoyo que tiene la comunidad cubana hoy en día. Hasta los artistas de toda Latinoamérica están unidos con nosotros, que tienden a ser más de la izquierda”.

La periodista cubana resaltó casos como el de Laura Pollán Toledo, fundadora del destacado grupo de oposición cubano, Damas de Blanco, o el del dirigente político y periodista, Guillermo Fariñas, que ha hecho cerca de 25 huelgas de hambre contra la dictadura.

“Tenemos que reconocer a las personas que sacrificaron tanto para que el pueblo dejara de tener este miedo”, expresó Martel, mencionando además las múltiples manifestaciones que ha llevado a cabo la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), catalogada por Estados Unidos como el mayor grupo de oposición en la nación insular. “Si olvidamos esos sacrificios, no creo que tengamos un futuro próspero por más manifestaciones que haya”.

Manifestaciones en Cuba: ¿con o sin precedentes?

Sin embargo, Martel se explica por qué la tendencia a describir estos incidentes como únicos e inéditos. Y es que ya han pasado casi 20 años desde la llamada Primavera Negra de Cuba: una oleada de detenciones arbitrarias contra detractores del entonces presidente, Fidel Castro, ocurrida entre el 18, 19 y 20 de marzo del año 2003, que resultó en un total de 75 disidentes arrestados y sentenciados bajo la infame “Ley 88 de Protección de la independencia nacional y la economía de Cuba“, conocida por los cubanos como Ley Mordaza.

En aquel entonces, cuando la incursión de Estados Unidos en Irak era inminente y la Organización de las Naciones Unidas la rechazaba a toda voz, la dictadura de Castro vio la excusa perfecta para aprobar la Ley Mordaza, cuyo primer artículo expone:

“Esta Ley tiene como finalidad tipificar y sancionar aquellos hechos dirigidos a apoyar, facilitar, o colaborar con los objetivos de la Ley “Helms-Burton”, el bloqueo y la guerra económica contra nuestro pueblo, encaminados a quebrantar el orden interno, desestabilizar el país y liquidar al Estado Socialista y la independencia de Cuba”.

Entre otras cosas, la Ley Mordaza de Fidel contemplaba (y todavía contempla) sentencias de entre 15 y 30 años de privación de libertad contra quienes, según las fuerzas represivas de la dictadura, ofrecieran información o favorecieran a Estados Unidos en el embargo económico.

De tal manera que los 75 opositores detenidos, entre los que había activistas, artistas, médicos y periodistas, recibieron penas de entre 12 y 28 años de prisión. Y, aunque la medida recibió el rechazo de Estados Unidos, la Unión Europea, el papa Juan Pablo II, la prensa internacional y numerosas organizaciones defensoras de derechos humanos, la dictadura salió airosa de su arrebato represivo.

Fue también en honor al Grupo de los 75 que las Damas de Blanco posteriormente declararon el 18 de marzo como el “Día del prisionero de conciencia”, y mantuvieron a la dictadura alerta con repetidas marchas por las calles de La Habana.

Es entonces comprensible, para Frances Martel, que haya quienes consideren las protestas del presente año como un hecho aislado y sin precedentes. “20 años después, hay jóvenes que no recuerdan ese incidente”, dijo Martel. “Hay una generación nueva participando en estas manifestaciones”.

Además, Martel piensa que en los últimos años, junto a las comunidades venezolana y nicaragüense, también reprimidas bajo dictaduras comunistas aliadas de los Castro, la comunidad cubana ha “hecho más popular” en los Estados Unidos “aceptar que el comunismo es un horror, es una atrocidad”.

“Hoy en día, a una persona que se ponga una camiseta del ‘Che’ [Guevara] en Estados Unidos, tiene una probabilidad de que alguien lo pare y le diga: señor, tiene un asesino en su camiseta”, dijo Martel, apuntando que hace unos años todavía no existía tal reconocimiento en América sobre los horrores del comunismo.

Hipocresía y paralelismos entre Cuba y Estados Unidos

Martel también hizo una acotación curiosa: en los últimos años, en Estados Unidos ha habido gran agitación mediática señalando casos de brutalidad policial contra afro-americanos, cosa que también se ha visto en Cuba en los últimos días.

“En el último año tuvimos la causa de la brutalidad policial contra personas de color, y ahora tenemos videos desde Cuba, tomados por cubanos, de personas de color a quienes la policía les está cayendo a balazos en sus propias casas”, contó Martel. “La gente entiende que es hipócrita decir que eso es un horror en los Estados Unidos pero no lo es en Cuba”.

Además, considera importante que las autoridades en Estados Unidos reconozcan la magnitud de las manifestaciones recientes en la isla de Cuba, cosa que “no hubiera pasado” en 2019, y cree que la idea de que estas marchas tienen algo que ver con el embargo o con el COVID-19 no es más que una estrategia de distracción. “El coronavirus lo que ha hecho es poner en primera plana la hipocresía y el abuso del régimen”, expresó.

“El régimen comunista trató de hacer dinero en la pandemia invitando turistas en el verano del 2020”, mientras que se negaban a cerrar las escuelas. “Estas personas no están pidiendo vacunas ni están pidiendo comida: están pidiendo libertad, están pidiendo las armas para poder liberarse y están pidiendo dignidad humana”.

Mientras tanto, el Gobierno del presidente Joe Biden pareciera ceder ante las presiones de la izquierda, y ahora se plantea la posibilidad de suavizar su postura frente a Cuba y facilitar el envío de remesas a los cubanos. Su antecesor, el presidente Donald Trump, prohibió en noviembre del año pasado el envío de remesas a Cuba pues, según estudios, la dictadura castrista se quedaba con el 74 % de cada dólar enviado, lo que permitía el financiamiento del régimen de forma indirecta.

Cuba, que no se acostumbra, necesita armas

En Cuba hay una generación entera que, según palabras de Martel, “no conoce la libertad”, pero no hace falta conocerla “para saber que está uno reprimido”.

La Primavera Negra de Cuba y la dictadura comunista que oprime a Venezuela son ejemplos de una realidad muy cruda que Martel rescata: “Manifestaciones pacíficas solas, sin organización y sin liderazgo, son muy peligrosas porque terminan en muchas muertes, muchos presos políticos y más poder para los líderes” de esos regímenes.

En ese sentido, Martel considera que lo que los cubanos necesitan por parte de Estados Unidos y de la comunidad internacional es, en primer lugar, “que dejen de darle dinero al régimen”. Y en segundo lugar, lo que Cuba necesita son armas: “pistolas, machetes, lo que sea”.

“Si hablas con cualquier cubano, ellos te dicen: nosotros no queremos que se mueran soldados americanos con nosotros, no queremos que nadie pelee en nuestro nombre. Nosotros peleamos, pero no podemos pelear sin armas”, sentenció Martel. “Especialmente si, por ejemplo, España le vendió más de un millón de dólares en equipo militar a Cuba el año pasado”.

Martel cree que, con esas acciones, en lugar de ayudar al pueblo cubano, “están ayudando al régimen a reprimir”. Así que, según su posición, Estados Unidos debe “ayudar” al pueblo cubano “a armarse”.

“Los americanos entienden muy bien la importancia de las armas, porque tienen la Segunda Enmienda, y ellos entienden que sin eso no hay república, no hay libertad”, añadió.

Así que para Martel está muy claro que lo que los cubanos necesitan no es “que venga el Tío Sam a rescatarnos”, sino que se trata de un problema que los cubanos quieren resolver por sí mismos.

¿Intervención militar en Cuba?

En días pasados, el alcalde de Miami, el americano de ascendencia cubana Francis Suárez, pidió una intervención militar internacional liderada por Estados Unidos para “proteger al pueblo cubano de un baño de sangre”.

“Son narcotraficantes, son terroristas y son personas que están exportando la ideología del comunismo en todo el hemisferio”, dijo el alcalde sobre el régimen cubano. “Esto afecta la seguridad nacional de los Estados Unidos”.

Al respecto, la posición de Francis Martel es clara: “lo que haga falta”. “Algo que mucha gente no sabe de la historia de Cuba es que, cuando la revolución americana, las cubanas vendieron sus prendas para mandarle el dinero a George Washington para poder liberar a los Estados Unidos”, dijo.

“Los cubanos han contribuido mucho” a los Estados Unidos, y lo han hecho “militarmente”, así que no sería descabellado plantear un escenario militar. Sin embargo, ese no debe ser el primer paso. “No podemos ir de la nada a bombardear La Habana con drones”, dijo Martel.

“Tenemos que empezar con un apoyo concreto al pueblo”, pero no es una locura contemplar la posibilidad de una intervención armada en tierra cubana dada “la relación de Cuba con Estados Unidos” a lo largo de su historia.

Una oportunidad única

Las protestas de los últimos días en Cuba representan una oportunidad que no se puede perder. “Si la perdemos, esto será una masacre”, dijo Martel.

Los cubanos enfrentan en estos momentos un grado de represión que las nuevas generaciones nunca habían experimentado, y cuyas consecuencias podrían marcar sus mentes durante décadas, como ya ha pasado antes. De hecho, Frances considera que es el momento de dar el ejemplo a otros países actualmente reprimidos por regímenes autoritarios: “en todos los países reprimidos, si hay una manifestación, recordarán lo que pasó en Cuba y no van a querer apoyarlo”.

Para que esto termine se debe lograr “que renuncie todo el liderazgo militar, toda la familia Castro” y todos los responsables deben ser juzgados, procesados y condenados, considera Martel. “Lo único que funciona es justicia”.

De no aprovechar este momento, “el miedo que va a tener el pueblo cubano va a ser tan grande que van a ser otros 20, 30, o 40 años más de represión y comunismo”.

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