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La frontera sur se llena de venezolanos desesperanzados escapando del régimen por el acercamiento entre Biden y Maduro

La frontera sur se llena de venezolanos desesperanzados escapando del régimen por el acercamiento entre Biden y Maduro

Según datos oficiales, si en diciembre de 2020 poco más de 200 venezolanos fueron interceptados en la frontera sureste un año después esa cifra se había disparado a 24.805 y en enero pasado se mantuvo en 22.779

La crisis migratoria que genera en América el éxodo de venezolanos, que escapan del Estado socialista fallido liderado por Nicolás Maduro, lejos de acabarse, experimenta un movimiento pendular hoy en Suramérica por el cambio de Gobiernos, y se agudiza en Estados Unidos debido a las negociaciones y al posible ablandamiento de las sanciones de la Administración de Joe Biden al régimen de Maduro, algo que muchos venezolanos considera, atornillaría al chavismo en el poder.

Según la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela, coliderada por la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), hasta el 8 de febrero de 2022 unos 6.041.690 venezolanos habían dejado su país.

De estos, 4.992.215 estaban en América Latina y el Caribe, principalmente distribuidos en Colombia (1,8 millones), Perú (1,3 millones), Ecuador (508.900) y Chile (448.100).

Las rutas que utilizan los migrantes venezolanos para llegar a Florida están cambiando. Si antes la mayoría viajaba cómodamente en avión, ahora miles de ellos llegan cada mes a través de la siempre peligrosa frontera de Estados Unidos con México, donde corren el riesgo de ser víctimas de asaltos y violaciones o morir en el intento.

René Ravelo acaba de llegar a Doral, ciudad aledaña a Miami conocida como “Doralzuela” por el gran número de ciudadanos venezolanos que alberga, usando las rutas terrestres que hasta hace poco eran casi exclusivas de mexicanos y centroamericanos.

Este joven pagó 4.000 dólares a un coyote para que le ayudase a cruzar la frontera sureste de Estados Unidos por el río. Lo hizo de noche y caminó durante cerca de dos horas hasta que lo interceptaron las autoridades migratorias.

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 Fotografía de archivo de migrantes venezolanos caminando con sus pertenencias (EFE)

María Ramírez, originaria de Maracaibo, también cruzó el río Grande, o río Bravo como se lo conoce en el norte de México, previo pago a otro traficante de humanos.

Ramírez aseguró a Efe que pasó “miedo” durante su “odisea” de cruzar el río para entrar a Estados Unidos y, sobre todo, cuando le tocó correr para que los agentes mexicanos no la detuviesen y deportasen a su país.

Patricia Andrade, responsable del programa Raíces, que ayuda a los venezolanos que llegan a Miami, explicó que están registrando un notable incremento de recién llegados venezolanos, sobre todo los que lo hacen a través de la frontera con México.



El gran incremento de venezolanos llegando por la frontera a Estados Unidos

Según datos oficiales, si en diciembre de 2020 poco más de 200 venezolanos fueron interceptados en la frontera sureste un año después esa cifra se había disparado a 24.805 y en enero pasado se mantuvo en 22.779, de los cuales casi la mitad corresponden a unidades familiares con menores de edad.

“Muchos llegan con mucho daño emocional por todos los peligros que corren cuando cruzan, porque los coyotes ya sabemos que son personas que están traficando con seres humanos y para ellos una persona es una mercancía, y pueden sufrir violaciones, secuestros, amenazas, extorsiones o los roban nuevamente, y eso les causa un impacto emocional muy fuerte”, indica a Efe.

Patricia Andrade, responsable del programa Raíces, arregla las mantas y ropa que donará a los venezolanos que llegan a Miami, el 25 de marzo de 2022, en el local de la organización, en Doral, Florida (EFE)

Han tenido que dejar atrás su vida y deben “empezar de cero”, no sin antes pasar en muchos casos días detenidos por las autoridades migratorias de Estados Unidos en celdas atestadas de otros indocumentados.

María Milagros Pérez cruzó sin incidentes la frontera por Méxicali (México) junto con su hijo Joseph Santiago, de 8 años. Aunque llegó a Miami hace tres meses sigue llorando cada día.


“El viaje fue traumático, porque uno sufre mucho, el cambio no es fácil. Son tantas cosas que uno deja, tantos sentimientos”, relata a Efe esta mujer que tiene problemas para llegar a fin de mes, a pesar de que ya encontró un empleo de limpieza.

En Venezuela trabajó durante 15 años en la banca y llegó a tener su propio negocio de venta de alimentos, pero debió abandonar el país debido a las políticas económicas del régimen de Nicolás Maduro y considera que en Estados Unidos le puede dar “calidad de vida” a su hijo.

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