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Gobernador de Florida Ron DeSantis prohíbe los pasaportes de vacunación

La orden prohíbe a cualquier entidad del gobierno estatal elaborar cualquier tipo de documentación con el fin de compartir la información de vacunación de cualquier individuo

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El gobernador de Florida, Ron DeSantis, firmó la semana pasada una orden ejecutiva por la que se prohíbe el uso de pasaportes de vacunación, que se utilizarían para restringir los servicios a aquellas personas que no puedan demostrar que han sido vacunadas contra el COVID-19 o que se encuentran en fase de recuperación después de contraer el virus. La orden es la última en el creciente debate sobre las consideraciones políticas y éticas en torno al amplio uso de los pasaportes COVID.

Ron DeSantis ha anunciado que la orden irá acompañada de una legislación estatal complementaria, que prohíbe a cualquier entidad del gobierno estatal elaborar documentación con el fin de compartir la información de vacunación de cualquier individuo con terceros. También prohíbe a los comercios del estado exigir a sus clientes el uso de pasaportes COVID para recibir un servicio o entrar en su tienda.

Ron DeSantis
El gobernador Ron DeSantis firmó una orden ejecutiva prohibiendo los pasaportes de vacunación issued an executive order banning the use of COVID passports (EFE)
Pasaportes de vacunación: la nueva lucha en la planeación de políticas durante la pandemia

Esto se produce en un momento en el que hay un renovado impulso a favor y en contra de los pasaportes COVID en Estados Unidos. Mientras que Florida ha decidido prohibir esta práctica, tanto a los funcionarios del gobierno como a las empresas privadas, el estado de Nueva York se ha situado en el extremo opuesto (como es habitual) y ya ha desarrollado un sistema de pasaportes patrocinado por el gobierno estatal, llamado Excelsior, que se puso en marcha la semana pasada.

La administración Biden, por su parte, ha comenzado a trabajar en la redacción de una serie de directrices uniformes sobre el desarrollo de cualquier tipo de pasaporte COVID en todo el país, según el Washington Post.

La idea de los pasaportes COVID no es nueva ni exclusiva de Estados Unidos, ya que la Unión Europea también está estudiando la posibilidad de lanzar un pasaporte de vacunación que abarque a toda la población (unos 440 millones de personas) del bloque, mientras que Israel ya cuenta con un sistema de “pase verde” en su país, que es obligatorio para entrar en determinados lugares.

Los partidarios de la amplia implantación de los pasaportes de vacunación han argumentado que la medida ayudaría a incentivar la vacunación y facilitaría los esfuerzos para reabrir la economía al hacer que la gente se sienta más segura en público.

Los opositores como Ron DeSantis, en cambio, han planteado su preocupación por los aspectos éticos, de privacidad y de derechos civiles de la cuestión, puesto que crearía enormes riesgos para la seguridad de los datos privados, ya que cualquier sistema tendría que almacenar de forma segura los datos médicos de millones de americanos, mientras que también abre interrogantes sobre la violación de las libertades de aquellos que no pueden o no quieren vacunarse.

El público americano parece estar dividido por igual sobre el uso de pasaportes COVID, con una encuesta publicada por el New England Journal of Medicine, que indica que el apoyo a un programa de pasaportes obligatorio del Gobierno tiene menos del 45 % del apoyo general, mientras que los certificados de inmunidad privados tienen una aprobación ligeramente superior por parte de la población general (casi el 47 %).

Muchos países han iniciado planes para desarrollar pasaportes de vacunación mientras se preparan para reabrir (EFE)
Ron DeSantis y la política detrás de los pasaportes de vacunación

El gobernador Ron DeSantis, que se ha convertido en una estrella ascendente en el Partido Republicano, está tratando de erigirse en defensor de la libertad personal y las libertades civiles en cuestiones relacionadas con el COVID. En repetidas ocasiones ha pregonado las dudas de su administración frente a los duros cierres, el afán por la reapertura y la rápida vacunación como el mejor enfoque para hacer frente a la pandemia.

Su última prohibición de los pasaportes de vacunación no es una medida destinada únicamente a mantener intacto el modelo de reapertura de Florida, sino que también es una forma inteligente de posicionarse al frente de la oposición en una cuestión que puede convertirse en uno de los temas más debatidos y controvertidos del país, reforzando su marca nacional en el proceso.

El debate que se avecina sobre los pasaportes de vacunación pondría en el punto de mira cómo equilibrar la necesidad de garantizar la salud pública, por un lado, y respetar las libertades individuales y la privacidad de los ciudadanos, por otro. Aunque este debate no sea nuevo en la historia de la humanidad (las plagas siempre han existido), nuestra realidad digital sin duda plantearía retos mucho más complejos a los que quieran implantar este tipo de programas.

La cuestión de los pasaportes parece ser el nuevo frente de batalla en la guerra política del COVID, esperemos que sea el último.

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