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Otoniel

Gobierno de Colombia captura al narcotraficante más buscado del país

Por casi una década el capo colombiano ‘Otoniel’ evadió la pista de las autoridades mientras libraba una guerra abierta con el Estado y otros grupos criminales

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Daniel Antonio Úsuga, también conocido con el alias ‘Otoniel’, fue el capo de la droga más buscado en Colombia hasta el sábado 23 de octubre, cuando un equipo conjunto de las fuerzas militares y la policía colombiana capturó al temido narcotraficante poniéndole fin a una persecución de años.

La DEA ofrecía una recompensa de hasta $5 millones por el paradero de Otoniel, requerido para ser juzgado por el tráfico de cocaína por en el Distrito Sur de Nueva York.

Sobre la cabeza de Otoniel pendían al menos 122 órdenes de captura por los cargos de homicidio, reclutamiento ilícito, asociación para delinquir (RICO), secuestro extorsivo, terrorismo, porte ilegal de armas y narcotráfico.

El capo de la droga hizo de su fortín el Urabá, una región selvática de Colombia, que tiene salida al mar Atlántico, fronteriza con Panamá y cercana también al Chocó donde se puede acceder al océano Pacífico. Por años tanto guerrillas, como grupos paramilitares y narcotraficantes se han peleado el control del corredor del Urabá, considerado crucial para el tráfico de cocaína.

Por años, el grupo que comandaba Otoniel, conocido con diversos nombres como el ‘Clan del Golfo’, el ‘Clan Úsuga’, o el peyorativo ‘Urbaños’ —rechazado masivamente por la población del Urabá— azotó el pacífico y el caribe colombiano. Su grupo de sicarios en las zonas donde dominaba imponía toques de queda forzosos, hasta “planes pistolas” que recompensaban a los delincuentes por el asesinato de miembros de la policía, recordando los nefastos tiempos de su predecesor Pablo Escobar.

Urabá fue el fortín de Otoniel, la región vio incontables homicidios por cuenta de las guerras entre el clan del Golfo y otros grupos narcotraficantes. (EFE)
Urabá fue el fortín de Otoniel, la región vio incontables homicidios por cuenta de las guerras entre el Clan del Golfo y otros grupos narcotraficantes. (EFE)

Según el ministro de Defensa colombiano, Diego Molano: “El mayor número de toneladas de coca que sacaba Colombia hacia mercados de Estados Unidos y Europa era manejado y articulado por el Clan del Golfo”.

¿Quién es Otoniel?

Al igual que la mayoría de los capos de la droga colombianos, Otoniel tiene unos orignes humildes. Uraño del pequeño pueblo de Turbo —un humilde poblado costero del Urabá antioqueño—, Otoniel ingresó en su adolescencia al Ejército Popular de Liberación (EPL). En esta guerrilla Otoniel combatiría hasta el 1991, año de su desmovilización.

Con la desmovilización vino la persecusión por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), quienes comenzaron a asesinar exintegrantes del EPL, en retribución por las negociaciones de la desmovilizada guerrilla con el gobierno. Como muchos otros miembros del EPL, la persecusión llevó a Otoniel a las filas de las Autodefensas de Córdoba y Urarbá, al mando del infame Carlos Castaño y sus hermanos Fidel y Vicente. Otoniel había pasado de ser guerrillero a paramilitar.

Dentro de las autodefensas Otoniel combatió contra la guerrilla, contra Pablo Escobar, y el Estado. Responsable del asesinato de cientos de civiles, Otoniel ascendió dentro de los paramilitares donde llegó a trabajar bajo el mando de capos como Daniel Rendón Herrera, conocido como ‘Don Mario’. Para el 2004, Otoniel ya comandaba su propia estructura, el ‘Bloque Centauros‘ donde controló extensas áreas de territorio en el Meta.

En 2005, Otoniel volvió a dejar las armas por una segunda vez al integrarse al proceso de Justicia y Paz, del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez. Otoniel, a quien en ese entonces se le conocía con el alias de ‘Cachama’, quedó en los registro oficiales como un combatiente que podía acceder a los beneficios de la justicia transicional.

Otoniel es responsable de múltiples homicidios, organizar paros armados, conspirar para asesinar policías, y librar una cruenta guerra contra la Oficina en Medellín. (EFE)
Otoniel es responsable de múltiples homicidios, organizar paros armados, conspirar para asesinar policías, y librar una cruenta guerra contra la Oficina en Medellín. (EFE)

Por razones que se desconocen, Otoniel se disvinculó del proceso de paz y no asisitió a ninguna audiencia a las que fue citado. Diez años después el gobierno lo expulsó del sistema transicional de justicia.

La inteligencia colombiana, tiempo después confirmó que Otoniel había vuelto a delinquir y a trabajar de la mando de su antiguo jefe ‘Don Mario’, con quien estructuró el grupo delincuencial que comandó hasta su caída, el Clan del Golfo.

En 2009 con la captura de ‘Don Mario’, Otoniel quedó al mando del Clan del Golfo junto con su hermano Juan de Dios, con quien compartiría el mando hasta que este fue capturado por las autoridades en 2012.

Bajo el mando de Otoniel el Clan del Golfo llegó a tener presencia en 211 municipios —de 1,100 que tiene Colombia— azotó el Urabá antioqueño, combatió tanto a las fuerzas del Estado como sus enemigos en el mundo criminal, lo que lo llevaría a librar una violenta guerra en Medellín con la mafia local.

Tal era el problema de seguridad nacional que representaba Otoniel que llevó tanto a la administración de Juan Manuel Santos como la de Iván Duque a que desplegaran dos operativos, de dimensiones no vistas desde la cacería del Cartel de Cali, para dar con el capo que controlaba el Golfo de Urabá, Agamenón I y II.

El capo era escurridizo y aunque varios de sus subtenientes fueron capturados, por casi 8 años Otoniel logró evadir lo controles de las fuerzas de seguridad. Al ser oriundo de la región, Otoniel lograba perderse en los densos montes de Urabá y a su vez controlar a su organización.

Mantenerse en la selva, evitar el uso de celulares y disponer de una gran red de correos humanos fueron las herramientas que se valió Otoniel para evadir a la policía. (EFE)
Mantenerse en la selva, evitar el uso de celulares y disponer de una gran red de correos humanos fueron las herramientas que se valió Otoniel para evadir a la policía. (EFE)

Otoniel no utilizaba celulares ni computadores para comunicarse con sus subalternos, en cambio enviaba notas de voz grabadas en memorias USB que eran distribuidas por correos humanos.

Sus últimos años al mando del Clan del Golfo fueron una vida de incomodidades, el capo no podía permitirse estar en lujosas mansiones o lugares muy vistosos, por lo que pernoctaba en la selva y se refugiaba en chozas a lo largo del Urabá. Según las autoridades colombianas, Otoniel nunca permanecía dos noches seguidas en un mismo sitio.

Una de las particularidades de los refugios de Otoniel, es que a pesar de ser humildes en apariencia, todos tenían costosos colchones de alta calidad para que el capo pudiera dormir en ellos, pues sufre de una severa hernia de disco que se ha empeorado con el constante movimiento que implica ser un prófugo de su perfil.

La captura de Otoniel

El viernes 15 de octubre, la policía y el ejército dieron marcha a la operación Osiris donde más de 500 miembros de la fuerza pública de Colombia se desplazaron en 22 helicópteros al cerro del Yoquí en el municipio de Necoclí, ubicado en la Costa Caribe del Urabá para capturar al capo.

La policía había dado con el paradero del capo por denuncias de personas locales, así como el seguimiento a través del uso de mapas satelitales. En la costa de Necoclí la armada Colombiana completaba el cerco de seguridad para prevenir que el capo intentara huir en lancha.

La operación debía ejecutarse con toda rapidez pues el capo tenía en la zona ocho anillos de seguridad y un sistema de informantes con radio-teléfonos que lo alertan de los movimientos de las autoridades en la zona.

Otoniel fue trasladado a Bogotá donde aguarda para ser extraditado a los Estados Unidos. (EFE)
Otoniel fue trasladado a Bogotá donde aguarda para ser extraditado a los Estados Unidos. (EFE)

El narcotraficante andaba con un grupo muy reducido de escoltas, por lo que siempre optaba por esconderse en la selva antes que combatir cuando se aproximaban las autoridades. Así lo intentó hacer el sábado en la mañana cuando se separó de su escolta y trató de huir solo, esperando despistar a las autoridades, haciendo que estas se enfocaran en perseguir a su anillo de seguridad y no a él.

En los enfrentamientos con la escolta de Otoniel murió un miembro de la policía, sin embargo, la distracción del anillo de seguridad del capo no fue suficiente y un escuadron de integrantes de la policía logró capturar al capo vivo en la vereda de la Pita.

El capo fue llevado primero a Apartadó y luego trasladado a Bogotá, allí espera ser extraditado a los Estados Unidos donde deberá responder por el delito de narcotráfico, y luego —si llega a salir vivo de prisión—, deberá volver a Colombia para responder por los miles de asesinatos y otros crímenes atroces que él y su grupo delictivo cometieron.

Mientras tanto en el Urabá antioqueño hay miedo por las retribuciones del Clan del Golfo por la captura de su jefe. En Apartadó, la principal ciudad de Urabá varios eventos públicos han sido cancelados por miedo a que se desate una lucha por el poder entre los remanentes del grupo criminal.

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